“Tiempo de silencio”, de Luis Martín-Santos

Tiempo de silencio   La novela Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos (1924-1964), se publicó por primera vez en Barcelona en 1962. Es la única novela completa de Martín-Santos a causa de su temprano fallecimiento, como consecuencia de un accidente de automóvil, a los 40 años de edad.

  Tiempo de silencio es una novela excepcional que marcó un hito en el panorama de la narrativa española. Alcanzó rápidamente un enorme éxito de la crítica y de público siendo traducida a numerosos idiomas. Tiempo de silencio es una de las novelas más sobresalientes de la literatura española de los últimos tiempos. El periódico El Mundo la incluyó en la lista de las 100 mejores novelas en español del siglo XX.

   La novela nos muestra la miseria y la sordidez de la sociedad española de la época, caracterizada por la incultura y por un profundo atraso moral y económico. El autor realiza también una profunda crítica de la sociedad burguesa de su tiempo.

   La narración trascurre en el Madrid de 1949. Tiene como protagonista a Pedro, un joven médico, dedicado a la investigación, el cual se ve envuelto en una serie peripeciadesafortunadas y peligrosas, que le acarrearán terribles consecuencias, y le harán abandonar sus más ansiados anhelos.

  “No pudo ser más torpe. No comprendo por qué. No llego a comprenderlo. Cuanto más inteligentes son ustedes más niñerías hacen. No hay quien lo entienda […] No haga más tonterías, a trabajar, a divertirse. Deje usted tranquilos a los de las chabolas que ellos ya se las arreglan solitos.”

   Al final, Pedro se nos presenta como un hombre derrotado, que se resigna a su suerte, renuncia a sus sueños y abandona Madrid para convertirse en médico rural.

  “Hay algo que explica por qué me estoy dejando capar y por qué ni siquiera grito mientras me capan […] Pero yo, ya, total, para qué. Es un tiempo de silencio.”

    Jesús Pardo escribió en el prólogo de Tiempo de silencio:

«La escasez y el miedo eran los puntales de aquella sociedad en su mayor parte, pues sólo los adictos al régimen, y no todos, podían disfrutar entonces del tipo de respiro que pueden ofrecer los sistemas políticos cerrados, basado en la recomendación y el privilegio. Todo esto se palpa en la novela, en la que la vida de burdel y de café tiene un papel importante, como reflejo exacto de la realidad […] Se puede leer a dos niveles, por consiguiente,y aconsejo al lector que no haya leído este libro que intente hacerlo de esa manera: como documento, Tiempo de silencio le rendirá inapreciable noticia sobre una época prehistórica que quizá le parezca surrealista, irreal, y como obra de arte le deleitará sin el menor género de dudas.»

  La novela fue llevada al cine con el mismo título y con gran acierto por Vicente Aranda en 1986 siendo protagonizada por Imanol Arias, Victoria Abril, Charo López, Juan Echanove y Francisco Rabal.

Trailer de Tiempo de silencio

Madrid, años 40. Pedro es un médico joven que trabaja en un centro oficial de investigación sobre el cáncer utilizando cobayas procedentes de Norteamérica. Cuando se queda sin los conejillos de Indias, el conserje del centro le aconseja que recurra a “El Muecas”, un amigo suyo que ha criado una pareja de cobayas con el fin de venderla. ( FilmAffinity)

SINOPSIS

   Nada volvió a ser igual después de Tiempo de silencio, publicada en 1962. Ésta, como La familia de Pascual Duarte, El Jarama, Cien años de soledad o Rayuela, es una de esas novelas que marcan un antes y un después de su aparición. Son legión los lectores, y no pocos los escritores, para los que la lectura de Tiempo de silencio supuso una caída del caballo. Se podía escribir de otra manera; tal sería, brevemente, la conclusión extraída por los colegas de Martín-Santos tras la lectura de la novela. Más de cincuenta años después, lo mejor que puede decirse de ella es que conserva frescos su técnica innovadora, su carácter rupturista, en lo que se refiere a los aspectos formales, y que sigue resultando provocadora, conmovedora e inquietante a la vez visión que da de la España del momento. La acción transcurre en 1949, en un Madrid barojiano, inmerso en una larga postguerra y dominado por la incultura y un atraso moral y económico que reduce a sus habitantes a un estado casi de barbarie. En esa España sórdida se adivinan los demonios de los hablaba, más o menos por los mismos años, Jaime Gil de Biedma en un famoso poema. Ese será el muro infranqueable contra el que se estrellará el protagonista, un joven investigador. La conjunción de esa profunda crítica social y moral con un lenguaje barroco que incorpora los hallazgos de la mejor novela europea hacen de Tiempo de silencio una obra verdaderamente singular. Quizá no se entienda esta obra sin precedentes como los de Cela o Sánchez-Ferlosio, pero la narrativa española no volvió a ser la misma.

LUIS MARTÍN-SANTOS

luis-martin-santos (1)  Médico de profesión, Luis Martín-Santos (Larache, Marruecos, 1924-Vitoria, 1964) publicó una única novela en vida, aunque póstumamente aparecieron Apólogos y otras prosas inéditas y Tiempo de destrucción, una novela que dejó inacabada. Pero esa única novela, Tiempo de silencio, basta para situar a Luis Martín-Santos entre los grandes narradores del siglo XX en España. Más aún, para ocupar un lugar único dentro de la generación a la que, cronológicamente, pertenece, la de los niños de la guerra; el lugar de un renovador que abrió las ventanas de la narrativa española a nuevos usos y técnicas.

FRAGMENTOS DE LA NOVELA

     «-¡Ah! Las ratonas –dijo el Muecas algo tranquilizado.
   -Las ratoncitas, las ratoncitas -rió Florita olvidando su papel de modestia ruborosa-. Ya lo creo que crían las muy bribonas, ya lo creo. Mis sudores me cuesta y hasta algún mordisco.
    Diciendo estas palabras desabotonó algo su vestido por el escote y efectivamente mostró a todos los presentes, en el nacimiento de su pecho, dos o tres huellecitas rojas que pudieran corresponder a las estilizadas dentaduras de las ratonas en celo.
    -Todo era por el frío -aclaró el Muecas pozo de sapienza, tomando su talante más solemne y componiendo el rostro-. Seguro que en las Américas las tienen en incubadora. Y no como aquí que estamos en la zona templada.» 
[…]
«Pero ahora no, estamos en el tiempo de la anestesia, estamos en el tiempo en que las cosas hacen poco ruido. La bomba no mata con el ruido sino con la radiación alfa que es (en sí) silenciosa, o con los rayos de deutones, o con los rayos gamma o con los rayos cósmicos, todos los cuales son más silenciosos que un garrotazo. También castran los rayos X. Pero yo, ya, total, para qué. Es un tiempo de silencio. La mejor máquina eficaz es la que no hace ruido. Este tren hace ruido. Va traqueteando y no es un avión supersónico, de los que van a la estratosfera, en los que se hace un castillo de naipes sin vibraciones a veinte mil metros de altura. Por aquí abajo nos arrastramos y nos vamos yendo hacia el sitio donde tenemos que ponernos silenciosamente a esperar silenciosamente que los años vayan pasando y que silenciosamente nos vayamos hacia donde se van todas las florecillas del mundo.»
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