“La villa de Feria”, de José Muñoz Gil

«Feria: un lugar para la defensa»

En los libros de historia, el nombre de Feria suele aparecer, casi siempre, ligado a la poderosa Casa de Feria. Sin embargo, la verdadera historia de Feria, la protagonizada por sus moradores, los coritos, apenas ha sido objeto de estudio. Afortunadamente, en su libro, titulado La villa de Feria, José Muñoz nos ofrece «esa otra historia de Feria: la de su gente, aferrada a su terruño; la que lucha diariamente por su tierra». Una crónica que «no se nutre de grandes acontecimientos, sino del día a día, de sus vicisitudes en la lucha por vivir y sus comportamientos».

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MUÑOZ GIL, José

La villa de Feria / José Muñoz Gil . — Feria : José Muñoz, 2001

(Badajoz : Gráf. Diputación de Badajoz)

2 v. (418, 465 págs. ) : il. ; 24 cm

 

Como señaló el propio Muñoz, en el acto de presentación de su obra: «Este libro sobre la villa de Feria es una historia que viene de muy lejos; sentida, como se siente lo que está cerca y se roza; y también consentida, practicada y enseñada, porque alguno de sus capítulos salieron del yunque de la escuela, trabajados con los alumnos, para instruirlos en el conocimiento y en el amor a lo suyo, a lo que el niño palpa, para entender el medio que le ha tocado vivir. Y también es el fruto de un compromiso de dar a conocer a los vecinos el destino que le ha deparado vivir en el transcurso de los tiempos.»

La intención de su autor ha sido ofrecer una exposición narrativa de los hechos, apoyada, cuando ha sido posible, en fuentes documentales. Para ello, se ha valido principalmente de los datos recogidos en los archivos locales. En algunos casos, ha recurrido incluso al testimonio directo de las personas más viejas del pueblo. El resultado es una completa y magnífica monografía sobre la villa de Feria, escrita en un lenguaje claro y sencillo y que resulta fácilmente comprensible y agradable de leer.

En el acto de presentación de La villa de Feria, el profesor y cronista de Jerez de los Caballeros Feliciano Correa expresó lo siguiente sobre José Muñoz y sobre su obra: «Sorprende y agrada el intento de Muñoz por hacer una obra sino exhaustiva –que ninguna lo es–, sí completa que no repleta de datos, sino una historia humanizada, leíble y comprensible.  […] Es José Muñoz un cronista llano y sin pretensiones más allá de sus sencillos intereses. No es rimbombante ni pretencioso, y podría serlo, porque es el suyo un gran esfuerzo de recopilación, cotejo y ordenación de materiales, con buenas notas a pie de página, que demuestran su permanente atención a los asuntos de Feria, siempre curioso. […] Muñoz no solo hace historia sino que acompaña croquis, fotos, cuadros o dibujos, enriqueciéndose de este modo una obra que es compleja de estructurar.»

Como muestra del buen trabajo que nos brinda José Muñoz en su libro, hemos tomado un párrafo del mismo, que señalamos a continuación:

    «La escasez de suelo que los vecinos tuvieron que soportar, cuando la mayor parte del término estaba ocupado por dehesas de propios y baldíos, hizo que las pendientes de este montaraz lugar se aprovecharan para cubrir sus necesidades, teniendo que acogerse a los desmontes y efectuar profundos descuajes que hoy parcelan irregularidades cuadrículas y enmarcan centenarios olivares, reduciendo el matorral a las zonas de máximas pendientes. Siempre fueron aprovechados todos sus recursos. Las espesas aulagas de las faldas del Huerto Lobo fueron apetecidas para el chamusqueo de las matanzas y la jara pringosa y “ardeviejas”, para calentar los hornos de pan, recurso que ayudaba a matar el hambre a los pobres en invierno. La Dehesa de los Pobres, en la solana, próxima al Valle de Najarro, ofrecía la leña, que en otros lugares del monte se les negaba, para hacer picón. En épocas que la leña era un bien escaso, Sierra Vieja aportó sus tupidos matorrales para cubrir estas necesidades. Baste recordar que en 1818, pasada la Guerra de la Independencia contra los franceses, el Ayuntamiento de Feria vendió al Alcalde Mayor de Fuente del Maestre 1180 cargas de leña para suministro de las tropas acantonadas en dicha Villa, y ese mismo año tuvo que aportar, como impuesto para el mismo fin, nada menos que 3322 cargas.»

 

En el año 2008, se publicó el libro titulado Historia de Feria en el siglo XX, con el que Muñoz completaría esta profunda, completa y rigurosa investigación sobre su pueblo.

SINOPSIS DE “LA VILLA DE FERIA”

   Tomo I

La estratégica posición, al borde de Sierra Morena, dominante sobre la amplia penillanura de los Barros, dotó a este prominente lugar, ocupado hoy por la villa de Feria, de un marcado carácter dominador y defensivo que atrajo a pobladores de diversas culturas. Más tarde fue punto de mira, tras la Reconquista, para establecer uno de los Señoríos más potentes en el concierto de la nobleza extremeña. Por tal motivo, el nombre de Feria resonó y se hace presente a la mirada del historiador trascendiendo lo local.

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                                       Fuente del Pilar de Zafra

Pero, a la vez, este condicionante geográfico ha sido un factor decisivo en el desarrollo histórico de la propia villa, hasta el punto de imprimir a su población una manera de ser y de vivir que la personaliza como pueblo serrano, apegado a su terruño, con sus comportamientos, sus costumbres, sus expresiones culturales, sus ricas tradiciones festivas, la atractiva arquitectura popular y la sublime visión que proporciona sus miradores.

Estas condiciones físicas junto a su trayectoria histórica hacen hoy volver la mirada a ella para contemplar la lucha de un pueblo por la supervivencia, en contraste con su pasado noble.

   Tomo II

 A pesar de la carga histórica con que está marcada, la villa de Feria no ha sido objeto de un trabajo sobre el hecho protagonizado por sus moradores. El presente estudio es un intento de aproximación a un pueblo que ha mantenido una larga lucha por la posesión de la tierra; el descubrimiento de sus preocupaciones, sus instituciones, sus gentes, sus expresiones religiosas y culturales; un acercamiento a una población que tiene que enfrentarse con su propio destino y hacer frente a la escasez de tierra para mantener el desarrollo de una economía rural.

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                                  Torre de la Iglesia Parroquial

Esta crónica se nutre del día a día, de las vicisitudes en la lucha por vivir; sometido a un espacio de transición, de suelos pobres, que no goza de la riqueza de la zona de Barros, ni de las exuberantes dehesas de la serranía. En esta lucha ha empleado todo sus empeño, dejando tras sí las huellas de un pueblo sufrido, ahorrador, diligente en el trabajo y también apegado a su pasado.

Al desaparecer las dehesas y baldíos, la crisis del siglo XIX, agudizó el problema del amplio sector de la población más desfavorecida. A pesar de ello, Feria es hoy un pueblo alegre y atractivo, orgulloso de sus tradiciones, que intenta sacudirse des su secular problema de la emigración.

RESEÑA DE “LA VILLA DE FERIA” EN LA “BIBLIOGRAFÍA EXTREMEÑA”

A continuación, reproducimos, íntegramente, la reseña que le dedicó el profesor y bibliógrafo Manuel Pecellín Lancharro a La villa de Feria en su obra titulada Bibliografía extremeña, 2002-2003:

«Más de mil páginas comprenden estos dos tomos dedicados a la historia de la pequeña villa surextremeña, aunque el autor haya querido detenerse a finales del XIX. Estamos, pues, ante una obra exhaustiva, de la que resulta difícil dar cuenta en pocas líneas.

Abre el primer volumen la descripción del medio físico, con especial detenimiento en las dos unidades geográficas más interesantes, el Valle de las Viñas y la Sierra Vieja. Sigue el rastreo de los orígenes, a partir del calcolítico, localizando los restos prerromanos, romanos e hispanovisigodos, con más amplios apuntes sobre el periodo musulmán y la reconquista. Pero serán los Suárez de Figueroa quienes hagan lucir el nombre de Feria durante la dorada época señorial. Casi la mitad de libro lo ocupan los acontecimientos desarrollados durante las dos primeras centurias de la Modernidad: la emigración hacia América, la trashumancia, minorías marginadas, guerra contra los portugueses…, dedicándose especial atención a los hijos más ilustres del pueblo, como Pedro de Feria y otros cultos evangelizadores.

El segundo volumen abarca los dos siglos últimos de la investigación, el XVIII y el XIX. Destaca el estudio de cómo ha ido configurándose urbanísticamente Feria y sus realidades más sobresalientes (parroquia de S. Bartolomé). Un extenso capítulo describe las instituciones religiosas y las festividades destacadas. Pero quizá lo más valioso sea el análisis de las condiciones socioeconómicas de la población, siempre con enormes dificultades de subsistencia y un hambre de tierras nunca saciada. Los duros avatares de la Guerra de la Independencia contra los franceses; los efectos, tan negativos, de la desamortización; las graves crisis epidemiológicas… ocupan la parte final del trabajo.

José Muñoz no desconoce la bibliografía, cada vez más abundante, sobre la Casa de Feria. Pero él se apoya preferentemente sobre sus propias investigaciones en archivos como el municipal y parroquial de la villa, la Diputación pacense, el Ducal de Medinaceli, el general de Simancas y otros. Por lo demás, cuenta con ese plus narrativo que concede el conocimiento inmediato y el amor hacia cuanto se narra, no en balde es un “corito” relevante.»

JOSÉ MUÑOZ GIL

20140930131136_00001.1Nació en Feria (Badajoz) en 1935. Inició los estudios en el Seminario Diocesano de Badajoz en el que cursó hasta 1º de Teología. Posteriormente en Madrid estudió tres años en la Facultad de Filosofía y Letras (1959-1962), para después dejarlo y continuar con la carrera de Magisterio. 

Profesor de EGB por oposición desde el año 1964. Impartió la docencia en los colegios públicos de La Parra y de Feria, siendo en este último, su pueblo natal, donde desempeñó los cargos de Director y de Jefe de Estudios, y en el que continuó la enseñanza hasta su jubilación en 1996.

En 1975 fue nombrado Alcalde, cargo que ocupó durante 16 años, perteneciendo a la Comisión Provincial de Patrimonio, ya que en 1970 fue declarada la villa de Feria Conjunto Histórico Artístico.

Colaborador en la Revista Alminar, de ámbito regional, ya desaparecida. Autor de numerosos artículos, orientó sus investigaciones sobre hechos históricos locales.

Presidente de la Hermandad de la Santa Cruz de 1967 a 1970. En el año 1980 realizó el rescate y adaptación de los textos y coplas de La Entrega, incorporando más tarde los Juegos Florales, Concursos de Cruces, Certamen Poético, nuevos estatutos, creando en 1996 la Comisión para la Protección Patrimonial que colabora con la Junta Directiva para fomentar y enriquecer los aspectos culturales de nuestras Fiestas declaradas de Interés Turístico. También se encargó de recuperar El Descendimiento para la tarde del Viernes Santo.

El Ayuntamiento de Feria, por  el amor demostrado a su pueblo y por los estudios realizados sobre su historia, costumbres y tradiciones, acordó nombrarle Cronista Oficial en 1991.

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Interviene en el Comité Ejecutivo del Congreso Conmemorativo del VI Centenerio del Señorío de Feria (1394-1994), donde presenta una comunicación titulada La tradición popular de las Cruces de Feria.

En 1995 asistió al I Congreso sobre el Patrimonio Cultural de Extremadura, celebrado en Badajoz, donde presentó el trabajo Las ciudades declaradas conjuntos históricos artísticos y el tipismo singular de algunos municipios. Fue autor del libro La ermita de los bienaventurados mártires de Feria: historia, culto y tradición, publicado en 1995.

En 1998 colaboró, entre otros, en el libro Los carnavales en Extremadura, de Javier Marcos Arévalo, con el trabajo Los candelarios y otras manifestaciones carnavalescas en torno a la Candelaria de Feria.

En noviembre de 2000 figura en las actas del XXVI Congreso de la Asociación Española de Cronistas Oficiales (A.E.C.O.) con un documento titulado El extremeño fray Francisco de Guzmán: Primer Comisario General de Indias.

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               Muñoz, en su pueblo, con un grupo de escolares, allá por 1965

En el año 2001 su labor investigadora culminó con la publicación de su obra La villa de Feria, en dos tomos.

Participó también en la Revista de Estudios Extremeños, con la publicación del trabajo Algunos aspectos de la medicina popular en Feria (2003).

Fue nombrado, en el año 2006, Hermano de Honor de la Hermandad de la Santa Cruz.

Y por último, días antes de que nos dejara definitivamente, el 10 de septiembre de 2006, concluyó el tercer volumen sobre la villa de Feria titulado Historia en Feria en el siglo XX.

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