“Alabardas”, la novela póstuma de José Saramago

 

«Una reflexión sobre la industria del armamento y el tráfico de armas»

Alabardas sobrecub Oliok.inddAntes de que nos dejara para siempre, en junio de 2010, José Saramago dejó escritos tres capítulos de esta nueva novela que acaba de ser publicada bajo el título de Alabardas. En su obra póstuma, el escritor portugués nos habla sobre el negocio de las armas, haciendo una reflexión sobre la violencia, el poder y la destrucción. En ella nos acerca a la historia de Arturo Paz Semedo, empleado en una fábrica de armamento, que inicia una investigación en su propia empresa, impulsado por su ex mujer, militante pacifista.

«El hombre se llama artur paz semedo y trabaja desde hace casi veinte años en el servicio de facturación de armamento ligero y municiones de una histórica fábrica de armas conocida por la razón social de producciones belona s. a., que era el nombre, conviene aclararlo ya, pues son poquísimas las personas que se interesan por estos saberes inútiles, de la diosa romana de la guerra.»

La idea de la novela le vino a Saramago al preguntarse la razón por la cual no se conocían huelgas en la industria de armas. A ello, vino a sumarse el suceso, conocido por Saramago, y acaecido durante la Guerra Civil española. Al parecer, una bomba que había sido lanzada contra las tropas republicanas, en el frente de Extremadura, no explotó debido a un acto de sabotaje. En el interior de la bomba se encontró un mensaje escrito en portugués que decía: «Esta bomba no reventará». Estos actos de sabotajes de armamentos, ocurridos en la Guerra Civil española, fueron reales. Trabajadores españoles y alemanes se jugaron la vida saboteando bombas en las que dejaban notas de ánimo para los soldados republicanos. Un artículo de Alfonso López Delgado, publicado en el diario ABC y titulado Las bombas que no mataron, recoge varios sucesos de ese tipo.

En palabras de Fernando Gómez Aguilera: «Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas, el último aliento narrativo de José Saramago, pretendía inscribirse en ese espacio delimitado por pensamiento y ética: una novela de ideas con un fuerte componente de reivindicación y provocación, un revulsivo de filosofía moral para la conciencia de sus lectores, tomando como argumento el inhóspito y lacerante mundo de la producción y uso de las armas».

«Con Alabardas acaba la obra de José Saramago, el hombre que no quería morir sin haberlo dicho todo»
Pilar del Río

 

SINOPSIS

«La historia de Artur Paz Senedo es una orquesta de revelaciones.»
Roberto Saviano

 

Meses antes de su muerte, José Saramago sintió una vez más el impulso vital de reflexionar desde la ficción sobre una de sus mayores preocupaciones: la violencia ejercida sobre las personas y las sociedades, que las convierte en víctimas y les impide ser dueñas absolutas de sus vidas. El resultado de este impulso es Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas, una huella emocionante del inagotable espíritu de lucha de José Saramago y su última voluntad narrativa.

El relato inconcluso plantea el conflicto moral de Artur Paz Semedo, empleado de una fábrica de armas, que, intrigado por el sabotaje de una bomba durante la Guerra Civil española e impulsado por Felícia, su exesposa, inicia la investigación de los entresijos de una época convulsa, lo que despierta en él un debate íntimo entre la ceguera impuesta por el miedo heredado y la necesidad del compromiso.

Esta edición especial, ilustrada con grabados de Günter Grass, incluye las notas de trabajo de Saramago, en las que el autor plantea cuál sería el final de la historia narrada. Se complementa, además, con textos del periodista y escritor italiano Roberto Saviano, y del poeta y ensayista español Fernando Gómez Aguilera.

Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas es una reflexión sobre el poder y la destrucción, sobre cómo las armas alimentan el gran fracaso ético de la humanidad que son las guerras, sobre la paz como único camino posible para romper con la aparente inevitabilidad de la violencia.

«Que quien se calla cuanto me callé no se podrá morir sin decir todo.»
José Saramago
«Poema a boca cerrada»

 

JOSÉ SARAMAGO

principal-jose-saramago_grandeJosé Saramago (Azinhaga, 1922-Tías, Lanzarote, 2010) es uno de los escritores portugueses más conocidos y apreciados en el mundo entero. Es España, a partir de la primera publicación de El año de la muerte de Ricardo Reis, en 1985, su trabajo literario recibió la mejor acogida de los lectores y de la crítica. Otros títulos importantes son Manual de pintura y caligrafía, Levantado del suelo, Memorial del convento, Casi un objeto, La balsa de piedra, Historia del cerco de Lisboa, El Evangelio según Jesucristo, Ensayo sobre la ceguera, Todos los nombres, La caverna, El hombre duplicado, Ensayo sobre la lucidez, Las intermitencias de la muerte, El viaje del elefante, Caín y Claraboya. Alfaguara ha publicado también Poesía completa, Cuadernos de Lanzarote I y II, Viaje a Portugal, el relato breve El cuento de la isla desconocida, el cuento infantil La flor más grande del mundo, el libro autobiográfico Las pequeñas memorias, El Cuaderno, José Saramago en sus palabras, un repertorio de declaraciones del autor recogidas en la prensa escrita, y El último cuaderno. Recibió el Premio Camoens y el Premio Nobel de Literatura.

FRAGMENTO DE LA NOVELA

«A quien esto pueda interesarle, artur paz semedo no es ni soltero, ni casado, ni divorciado, ni viudo, está simplemente separado de su mujer, no porque él lo hubiese querido, sino por decisión de ella, que, por ser convencida militante pacifista, acabó no pudiendo soportar ni un día más sentirse ligada por los lazos de la obligada convivencia doméstica y el deber conyugal a un oficinista del departamento de facturación de una empresa productora de armas. Cuestión de coherencia, así de simple, explicó entonces. La misma coherencia que le hizo cambiarse de nombre, pues, habiendo sido bautizada como berta, nombre de pila de su abuela materna, pasó a llamarse oficialmente felícia por no tener que cargar toda la vida con la alusión directa al cañón ferroviario alemán que se hizo célebre en la primera guerra mundial por bombardear parís desde una distancia de ciento veinte kilómetros»
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