“Falcó”, de Javier Pérez-Reverte

«En tiempos como aquéllos, ser lobo era la única garantía. Y no siempre.»

Falcó, aparecida recientemente, es la nueva novela de Arturo Pérez-Reverte. Una novela de intriga, que transcurre en la tormentosa Europa de los años 30 y 40 del pasado siglo y que cuenta con un nuevo personaje, muy revertiano, Lorenzo Falcó, un tipo sin ideología, ex traficante de armas, seductor, asesino por oficio, y que por circunstancias de la vida trabaja para los servicios secretos franquistas durante la Guerra Civil Española.

falcolanovela

   «Falcó provenía de una buena familia andaluza vinculada a las bodegas, al vino y a su exportación a Inglaterra. Los modales y la educación adquiridos en la infancia le habían ido bien más tarde, cuando una juventud poco ejemplar, una carrera militar truncada y una vida vagabunda y aventurera pusieron a prueba otros resortes de su carácter. Ahora tenía treinta y siete años y una densa biografía a la espalda: América, Europa, España. La guerra. Trenes nocturnos, fronteras cruzadas bajo la nieve o la lluvia, hoteles internacionales, calles oscuras e inquietantes, abrazos clandestinos […] Para Falcó, palabras como patria, amor o futuro no tenían ningún sentido. Era un hombre del momento, entrenado para serlo. Un lobo en la sombra. Ávido y peligroso.»

Falcó no es un libro sobre la contienda civil española, aunque ésta aparece como telón de fondo y tiene cierta relevancia en la trama de la novela. Es una historia, ha reconocido su autor, que tenía desde hace mucho tiempo en su cabeza y con cuya escritura ha disfrutado mucho. Pérez-Reverte ha dejado semiabierto el final y ha afirmado que puede que escriba una segunda novela con este mismo personaje.

En Falcó se mezclan realidad y fantasía en las dosis adecuadas. El resultado es una novela apasionante, bien escrita, entretenida y fácil de leer. Muy recomendable.

«Arturo Pérez-Reverte sabe cómo retener al lector a cada vuelta de página.»

The New York Times Book Review

    Empezar a leer

SINOPSIS

«El mundo de Falcó era otro, y allí los bandos estaban perfectamente definidos: de una parte él, y de la otra todos los demás.»

La Europa turbulenta de los años treinta y cuarenta del siglo XX es el escenario de las andanzas de Lorenzo Falcó, ex contrabandista de armas, espía sin escrúpulos, agente de los servicios de inteligencia. Durante el otoño de 1936, mientras la frontera entre amigos y enemigos se reduce a una línea imprecisa y peligrosa, Falcó recibe el encargo de infiltrarse en una difícil misión que podría cambiar el curso de la historia de España. Un hombre y dos mujeres –—los hermanos Montero y Eva Rengel—– serán sus compañeros de aventura y tal vez sus víctimas, en un tiempo en el que la vida se escribe a golpe de traiciones y nada es lo que parece.

Pérez-Reverte entrelaza magistralmente realidad y ficción en esta historia protagonizada por un nuevo y fascinante personaje, comparable a los más destacados espías y aventureros de la literatura. Violencia, tramas de poder, suspense, lealtad y pasión conforman esta extraordinaria novela de lectura adictiva.

ARTURO PÉREZ-REVERTE

© Victoria Iglesias

                       © Victoria Iglesias

Arturo Pérez-Reverte nació en Cartagena, España, en noviembre de 1951. Escritor y periodista, es un autor de gran popularidad gracias a sus novelas en las que suele mezclar misterio, acción, aventuras e historia.

Como periodista, Reverte inició su carrera en el diario Pueblo, en el que permaneció durante doce años hasta que entró a formar parte de los servicios informativos de RTVE. Fue allí donde comenzó su labor como corresponsal de guerra, cubriendo durante más de diez años los peores conflictos armados en el mundo. Sus experiencias en lugares como Eritrea, Chipre, Chad, Líbano o, sobre todo, en la Antigua Yugoslavia -cuya cobertura informativa le valió el Premio Príncipe de Asturias de Periodismo-, le valieron para escribir su libro Territorio Comanche.

En 1986, Reverte publicó su primera novela, El maestro de esgrima, en la que se podía apreciar alguna de sus posteriores constantes: la pasión por la historia de España y por el clásico folletín de aventuras.

Con La tabla de Flandes, El Club Dumas y La sombra del águila, sus posteriores novelas, Reverte consiguió situarse en lo más alto de las listas de ventas. De ese modo, en 1994, coincidiendo con la publicación de Territorio Comanche, decidió dejar su puesto en RTVE para dedicarse en exclusiva a la literatura, manteniendo, eso sí, una columna de opinión en El Semanal.

Sin duda, la aparición de sus novelas protagonizadas por el Capitán Alatriste le supuso un nuevo éxito a nivel popular que además se vio refrendado por un reconocimiento desde el mundo literario que le valió ocupar el sillón de la T en la Real Academia de la Lengua Española.

Varias de sus novelas han sido adaptadas al cine, como Territorio Comanche, El maestro de esgrima, La tabla de Flandes, El Club Dumas (como La novena puerta) o Alatriste; en estos momentos se está negociando la adaptación a serie de televisión y a largometraje de La reina del Sur.

Pérez Reverte ha recibido diversos premios y galardones como el Príncipe de Asturias de Periodismo, el Goya al mejor guión adaptado, el Jean Monnet o la Orden de Caballero de las Artes y las Letras que otorga el gobierno francés, entre otros.

Algunas de sus últimas novelas, como El Asedio y Un día de cólera, se han centrado en la invasión de España por parte de las tropas napoleónicas y la Guerra de Independencia Española. Tras una vuelta a la crónica urbana con El francotirador paciente, Reverte se centró de nuevo en la novela histórica y los libros con Hombres buenos.

El pequeño hoplita, publicado en 2010, fue su primera incursión en el mundo de la literatura infantil.

«La única patria que debe importar al hombre lúcido es una biblioteca.»
Arturo Pérez-Reverte 

FRAGMENTO DE LA NOVELA

   «Quizá todo eso, se dijo Falcó, marcaba la diferencia entre dos Españas. Entre dos barbaries paralelas. Ni siquiera se trataba de un asunto de coraje; materia de la que, de eso no cabía la menor duda, ambos bandos estaban provistos. Lo que se daba del otro lado era una planificada represión bajo mando único, un exterminio sistemático de cuanto oliese a democracia, libertad y ateísmo, con la idea de una nación unida, religiosa y fuerte por encima de todo. Por eso en Salamanca empezaba a hablarse de Cruzada: una guerra total hecha por militares profesionales que usaban el terror y la sangre como arma definitiva. Y mientras, lo que había por parte de la República era un disparate de improvisación, oportunismo y demagogia, con las cárceles abiertas el 18 de julio arrojando chusma a las calles —convertida en milicianos que se gastaban en juergas y mujeres lo que robaban asesinando a mansalva—, y el pueblo armado, soberano en el caos, ajustando cuentas; un odio homicida no sólo hacia el ejército de Franco, sino también hacia los miembros del propio bando, partidos y facciones enfrentadas entre sí, indecisos entre ganar la guerra o hacer la revolución, incapaces de coordinar un esfuerzo común; fuera del control de unos gobernantes y políticos ajenos a la realidad, divididos, impotentes e incapaces. Por eso ganarían los otros, concluyó ecuánime Falcó. Los fachistas, como decía la miliciana. Carecían de escrúpulos democráticos, eran los más criminalmente disciplinados y los más fuertes. Iban a ganar, sin duda, por mucho que tardara aquello. Y él esperaba seguir vivo para comprobarlo. Cuando todo acabara iban a faltar tumbas.»

   
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