“Sin mirarte yo te veo”, Laury Fernández

Sin mirarte yo te veo”

    Desde muy niño se han posado mis ojos en tu reino maravilloso. Virgen de Consolación. Tu presencia dulce y serena a lo largo de mi vida me ha unido a ti sin apenas darme cuenta. Como una suave brisa, tu imagen divina me envuelve, me llena de vida, de ilusiones, de sentimiento, de emociones. Magia en tu presencia, alumbrándome los días. Transformando mis penas y mí llanto….en sonrisas y alegrías.

  ¡Cuánto amor a nuestra Virgen de Consolación! Que a mis pensamientos desde la distancia alas presta, donde mi alma vuela para regresar allí, a tu lado siempre.

    A ese lugar sagrado, en el que tu imagen habita, en la Ermita de los Mártires, donde una puerta abierta te invita a entrar, y en silencio respiro hondo y la memoria de las emociones se impone a los recuerdos y me hace soñar, con la mujer que más he querido y quiero, ella, lo sabe. Su amor sigue dando sentido al que ahora soy. Aunque ella ya no está.

    Donde no hace mucho tiempo, en su patio de entrada estaba sembrado de flores y palmeras que engalanaban…que hasta un oasis pareciera.

   Allí en sus ramas se posaban los pájaros y ruiseñores, donde el silencio se disfruta con los ruidos del viento, las voces, las sombras, el cielo en calma, el frío, la lluvia, los campos.

    La luz del amanecer, con su fresca brisa acariciadora, y despertando con el aleteo de alguna tímida torcaz, surcando el azul del cielo.

    Pero nada es eterno y hay paisajes que desaparecen para siempre. Y aún hoy siguen sonando muy dentro de mí. Si adentro mí oído en el corazón del tiempo. Y como si esperando una segunda oportunidad, invadidas por una característica y demoledora plaga del picudo rojo, se quedaron las raíces y el tronco de las palmeras secas, dando a mi alma padecer.

    Pero la escultora, Lupe Arévalo, en una labor de verdadera artista se encargó, de darle vida, alegría y esplendor transformándolas en autenticas estatuas y obras de arte como piezas de museo al aire libre, en un lugar que rezuma sosiego y paz, indicadores del valor ambiental, en la antesala de la bella ermita y su entorno de una belleza sin par.

    Porque tú, Virgen De Consolación y la pureza de este espacio natural, mágico y maravilloso desde niño me enseñaste a querer y…Sin mirarte yo te veo, Consoladora de nuestro pueblo querido. Hoy puedo decir una verdad absoluta, que en tus ojos veo el cielo. Desde la distancia con los ojos, del corazón, sin palabras y en silencio.

Laury Fernández

 

 

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