“La piel”, de Sergio del Molino

Todo estaría de maravilla,
de no ser por la maldita piel.
VLADIMIR NABOKOV

La piel es la última obra publicada por el escritor y periodista madrileño Sergio del Molino, con la que nos acerca a ese territorio que nos pertenece y nos define a todos: la piel.

«Los monstruos existen, pero no como los imaginamos. Se camuflan entre la gente utilizando la ropa y el maquillaje para ocultar su naturaleza. El narrador de este libro es uno de ellos. Sufre una grave enfermedad de la piel que le lleva a evitar las playas y la ropa de verano y se ve reflejado en las vidas de otros monstruos con su mismo mal.

La piel humana es el órgano más extenso del cuerpo y es también nuestra presentación ante el mundo. La piel delata la raza, la edad, la experiencia y hasta el carácter de cada uno. La piel nos aísla y a la vez nos comunica con los demás.
La vergüenza de sentirse observado y la necesidad de ocultarse, la cultura de la imagen y de la hipermedicalización, el racismo y el clasismo son paradas de este viaje por los secretos que cubrimos con la ropa y que hacen de nuestra piel una frontera con el mundo.

Muchos nombres conocidos han sufrido una vida condicionada por la mala piel–Stalin y el narco Escobar, los escritores Updike y Nabokov, la cantante Cindy Lauper y algún personaje de Scorsese desfilan por estas páginas– y sus peripecias, junto a las del narrador, nos hablan de imagen y cosmética, de nuestra sociedad hipermedicalizada, y de racismo o clasismo. En suma, de una experiencia muy humana: el miedo a que nos vean como de verdad somos.»

    «No hay épica, pero sí costumbre. He vivido media vida como enfermo de psoriasis y no podré enfrentarme a los años que me quedan sin ella. Me he identificado con un montón de monstruos, me he contado a través de sus vidas, me he rascado en sus propias llagas y me he dolido en sus huesos. He recogido sus historias para contárselas a mi hijo y que entienda a qué raza pertenece su padre y de dónde viene él mismo, pues en su ADN lleva la misma errata que yo y, aunque es raro que la psoriasis pase de padres a hijos –suele saltarse una o dos generaciones–, puede que algún día empiece a rascarse la misma heridita del brazo que empecé a rascarme yo a los veinte años, en aquel piso de Cuatro Caminos, frente a las cartas del tarot.»

La piel me ha parecido un libro magnífico, mezcla de novela, ensayo, memorias e investigación. Está escrito en primera persona y dirigido a su hijo Daniel, al que trata de explicarle la experiencia con su enfermad, la psoriasis, y su relación con el mundo.

Junto a estas experiencias personales, el autor de La España vacía nos acerca a la vida de otros personajes históricos y literarios que también sufrieron el azote de esta grave enfermedad. Y lo hace aunando una excelente prosa, un gran trabajo de investigación y documentación, y ciertas dosis de humor. Muy recomendable.

    «Estoy en proceso de descubrimiento, el libro es una toma de conciencia… Tardo mucho en darme cuenta de las cosas, soy torpe en ese sentido. A otros les cuesta menos. Y ahora sé que la psoriasis me ha forjado el carácter. Incluso ha marcado mis libros. La costumbre de ocultarme, la vergüenza como sentimiento constante, el buscar espacios seguros y a salvo de la mirada ajena… me ha hecho ser huraño en ocasiones. Y a la vez me ha hecho pelearme conmigo mismo: porque si me dejaba llevar acabaría siendo un misántropo y había una parte de mí que se revelaba contra eso también porque no quería apartarse de los demás.»

Sergio del Molino.

EMPEZAR A LEER LA NOVELA

SINOPSIS

Los monstruos existen y se pasean entre nosotros, quizá seamos nosotros mismos. Este es el punto de partida de la nueva obra de Sergio del Molino, un viaje que esta vez nos enseña a mirar hacia el territorio más común y a la vez el más individual: la piel humana. Una grave psoriasis, que llena el cuerpo de costras y hace imposible mostrar la desnudez, le sirve al narrador para analizar la vida de diversos personajes conocidos que han sufrido las consecuencias de la mala piel. La vergüenza de sentirse observado y la necesidad de ocultarse, la cultura de la imagen y de la hipermedicalización, el racismo y el clasismo son paradas de este viaje por los secretos que cubrimos con la ropa y que hacen de nuestra piel una frontera con el mundo.

     «Los engendros de piel enferma quieren contagiar sus manchas, erupciones y heridas a todos. Ya que el picor y la vergüenza no desaparecen ni en los mejores balnearios, se consuelan provocando que la corteza del mundo enferme y se estropee como la suya propia. Si consiguen el poder suficiente, llevarán la sequedad, el escozor, la sangre del rascado y la fealdad de las escamas al último rincón del planeta.» 

SERGIO DEL MOLINO

Sergio del Molino (Madrid, 1979) es escritor y periodista. Premio Ojo Crítico y Tigre Juan, entre otros, por La hora violeta, es autor también de las novelas Lo que a nadie le importa (2014) y No habrá más enemigo (2012). Después se alzó con el Premio Espasa gracias a Lugares fuera de sitio (2018). Su ensayo narrativo La España vacía (2016), ganó el premio de los Libreros de Madrid al Mejor Ensayo, Premio Cálamo al Libro del Año y uno de los diez mejores libros de 2016 en España según Babelia. Su última novela es La mirada de los peces (2017). Mantiene varias colaboraciones en diversos medios de comunicación, como El País, Onda Cero, Mercurio o Eñe.

OTROS FRAGMENTOS DEL LIBRO

     «En el pasillo, antes de llegar al salón, empiezo a rascarme. Los brazos, la espalda, el pelo. Hay veces en que el cuero cabelludo se me irrita como si sufriera el eccema de las brujas. Si llevo las uñas un poco largas, me hago sangre, y esa sangre mancha la camiseta, la tapicería y las sábanas, delatando con gotas como las de la escena de un crimen esa naturaleza que he ocultado todo el día y que, a solas en la butaca, frente a una cena triste y cualquier cosa en la tele, libero y dejo supurar. Mi verdadero yo, sin camisas de manga larga ni zapatos. No distingo la luna llena de la nueva y tampoco busco presas para saciar mi hambre homicida. Como los verdaderos monstruos, no soy una amenaza para nadie, tan sólo busco refugio de un mundo que me perseguiría con teas y forcas si me viese como soy.» 
             […]
    «Los sarnosos, los monstruos, las brujas, los leprosos y todos los que viajamos juntos río abajo en la nave de los locos, atracando en los lazaretos de las orillas, no encontramos la menor esperanza en ‘Hope’, pero podemos echarnos a bailar con “Girls just want have fun” mientras los cuerdos, los bronceados, los guapos, los atletas y los repeinados se burlan en la orilla a nuestro paso. Podemos seguir proclamando nuestro derecho a caminar al aire libre y divertirnos. El socialismo lauperiano vibra en cada una de las más de veinte versiones de una canción que nos abofetea y nos abronca por compadecernos tanto. No te rasques y enseña. Mira y que te miren.» 
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