“Extremadura, la tierra en la que nacían los dioses” de Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros

Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros (Cáceres, 1899-1972) fue un gran conocedor y divulgador de la tierra de Extremadura, “región de historia, arte, tipismo y realidades, que fue largo tiempo ignorada de muchas gentes”, llegando a publicar numerosos trabajos de investigación histórica relativos a temas extremeños.

Dentro de esta gran labor de divulgación, la editorial Espasa Calpe publicó, en 1961, el libro titulado Extremadura, la tierra en la que nacían los dioses, su obra más conocida y difundida. En 1981, la Caja de Ahorros de Cáceres reeditó la obra, con motivo del 75 Aniversario de la fundación de la misma. A través de sus 653 páginas y más de 600 fotografías, el Conde de Canilleros realiza un amplio recorrido por Extremadura, ofreciéndonos toda una serie de interesantes datos de carácter geográfico, histórico, artístico, monumental, arqueológico y social.

Panorámica de Feria retoque. 1

Muñoz de San Pedro fue un gran investigador y divulgador de los temas referentes a la gesta extremeña en América. Utilizó el título de un libro de García Serrano para subtitular su propia obra. Sobre este particular, escribe en los preliminares de la misma:

    «Un escritor de nuestro tiempo, Rafael García Serrano, tuvo la fortuna de encontrar un título definitivo para un libro suyo sobre una conquista americana: Cuando los dioses nacían en Extremadura. Nada más adecuado, como símbolo de la región extremeña, que ese título, pregonero de una gloria impar, de un monopolio en el nacimiento de aquellos auténticos dioses, superadores en realidades absolutas de las hazañas míticas de las olímpicas deidades helénicas.

    Extremadura, con sus terrenos primitivos, que le dan ancestral prestigio geológico y telúrico; con sus contrastes geográficos, con su tradición agrícola y ganadera, con sus remotas civilizaciones, con su historia gloriosa y sus tesoros de arte, tuvo su momento crucial y decisivo, su apoteosis universal, en la conquista de América. Aquí nacieron los dioses, todos los grandes dioses conquistadores del inmenso continente, desde Vasco Núñez de Balboa a Pedro de Valdivia, desde Hernán Cortés a Francisco Pizarro, desde Sebastián de Belalcázar a Pedro de Alvarado, desde Francisco de Orellana, el titán del Amazonas, a Hernando de Soto, el soñador del Misisipí…»

El Conde de Canilleros realiza una exhaustiva descripción de la región extremeña. En su obra, que está dividida en dos partes: la Alta Extremadura y la Baja Extremadura, hace un recorrido por todas sus localidades, comenzando por la provincia de Cáceres, que divide en trece comarcas, y continuando con la de Badajoz, dividida en catorce comarcas. Como expresa el propio autor:

    «Desde el feliz hallazgo de García Serrano, Extremadura será ya siempre la tierra en la que nacían los dioses. Y esta tierra, en una visión necesariamente compendiada, es la que vamos a recorrer, lector amigo, a través de sierras y llanuras, por ilustres ciudades históricas y campesinas aldeas labradoras, entre viejos castillos y modernos pantanos, atentos a un ayer único y glorioso, sin olvidar un futuro de infinitas posibilidades, que acaso pueda hacer el milagro de que la tierra en la que nacían los dioses sean el futuro paraíso de la patria []

   Queremos mencionar íntegramente la toponimia extremeña, todas las localidades, sin excepción. Muchos pueblos no aportarán más que su nombre o, si acaso, cualquier escueta noticia. Ésta es la Extremadura aldeana y olvidada, que también tiene derecho a figurar alguna vez en las páginas impresas, porque, además, no faltará alguien que cifre su ilusión en leer aquí cualquiera de esos nombres. La oscuridad que en ellos se encierra la compensarán crecidamente tantas ciudades y pueblos cargados de arte, de historia, de interés […]

   Nuestro propósito no es trazar rutas turísticas, sino adentrarnos en Extremadura, perdernos en sus confines e ir descubriendo lo que nos salga al paso, sea historia o leyenda, arte o tipismo, pretérito o presente… Captar las estrofas de este poema que es lo extremeño, en el que rimen la oveja merina trashumante y el recio castillo, la torre y el granero, el hidalgo y el gañan, la encina y el pantano, la sierra y la llanura, el sol y la espiga, el ayer y el mañana…» 

En fin, un trabajo magnífico, muy recomendable. Un libro que puede encontrarse disponible en el catálogo de algunas de nuestras bibliotecas públicas y también en alguna librería de segunda mano.

En este enlace puede accederse al libro, en formato digital, gracias a Biblioteca Virtual Extremeña

SINOPSIS

MUÑOZ DE SAN PEDRO, Miguel, Conde de Canilleros
  Extremadura : (la tierra en la que nacían los dioses) / Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros
  Madrid : Espasa-Calpe, 1961
  653 p. con 1 lám., 1 map. pleg.

Miguel Muñoz de San Pedro (1899-1972) prolífico autor de estudios históricos y literarios sobre Extremadura. Luchó con todos sus medios para divulgar la riqueza de su patrimonio histórico-artístico y literario.

El autor toma el título de su extenso libro, 653 páginas, Extremadura, la tierra en la que nacían los dioses del escrito por Rafael García Serrano Cuando los dioses nacían en Extremadura.

Esta descripción histórico-geográfica de nuestra región, en la que menciona todas sus localidades, está dividida en dos: la Alta Extremadura y la Baja Extremadura.

Comienza por la provincia de Cáceres que la divide en trece comarcas, que no se corresponden con las regiones naturales. A continuación lo mismo hace con la provincia de Badajoz, pero esta vez la distribuye en catorce comarcas.

Finaliza esta obra con un colofón en el que el autor expresa su opinión de que con este libro ha querido realizar un recorrido por Extremadura “región de historia, arte, tipismo y realidades”. Hay que decir que lo ha conseguido con creces en un momento en que nuestra región era, en el mejor de los casos, ignorada y, en el peor, vilipendiada.

En efecto, está escrito en un momento en que escaseaban los estudios sobre Extremadura, recordemos que en aquel momento nuestra región carecía de Universidad, por la que tanto luchaba el autor de este libro. Con este manual pretendió divulgar la historia, el arte y las costumbres más características de la región. El libro se convirtió en libro de referencia tanto de intelectuales como de políticos extremeños y alcanzó una gran divulgación. Pues además de estar escrito en una bella prosa literaria también contaba las necesidades que acuciaban a su tierra natal.

La única crítica que se puede hacer a este ameno libro es que todas las ilustraciones están en blanco y negro, pero esto en vez de quitarle valor al libro lo que hace es convertirlo en un sobrio ejemplar. El blanco y negro está en la línea de la austeridad que, según la tradición, es una de las características de los extremeños.

García Rueda Muñoz de San Pedro en Extremadura tierra de libros

LA VILLA DE FERIA EN “EXTREMADURA, LA TIERRA EN LA QUE NACÍAN LOS DIOSES”

Dentro de la la Segunda parte de la obra, en su apartado VI, titulado La poderosa casa de Feria, encontramos información referente a la villa de Feria, ilustrada con excelentes fotografías de Luis Olivenza. De esta información destacamos:

     «Lo dice la copla, reflejando una realidad geográfica que evoca el poderío del linaje:

¡Madrecita, quién tuviera
la tierra que se divisa 
desde el castillo de Feria!

     Como a su homónimo el Médicis florentino, el gran prócer extremeño Lorenzo Suárez de Figueroa, primer conde de Feria, se le puede llamar Lorenzo el Magnífico. Tuvo por antecedente a su abuelo de igual nombre, maestre de Santiago, que asentó las bases del engrandecimiento, culminado en el nieto, de la poderosa casa de Feria, que impone sobre los ámbitos del distrito de Zafra el recuerdo de su grandeza.

     Aquí ya el suelo, en general, salvo los manchones de Barros, no es hondo y jugoso, sino duro y esquivo, para vencerle en constante lucha. Derivaciones de la orografía Mariánica, que alcanzan sus mayores alturas en sierra Vieja y en la de los Santos, dan diversos relieves al amplio secano, en el que impera la encina, alternando con los cereales, la viña y el olivar. En los llanos emerge la piedra pizarrosa; en la sierra, la caliza marmórea.

    Dos puntos centran complementariamente el recuerdo de los Suárez de Figueroa: Feria, que es el castillo, lo guerrero, y Zafra, que es el alcázar, lo señorial.

El castillo

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     El castillo de Feria, más o menos lejano, nos vigila en nuestro avance y nos atrae hacia su cumbre[…]

    Ya no queremos demorar el ir al castillo que simboliza el poderío guerrero de los Suárez de Figueroa. La villa que no fue ni puede ser otra cosa que el complemento indispensable de la fortaleza, tiene el orgullo de haber dado a condes y duques su nombre de Feria. Ellos le dieron a cambio, por armas heráldicas, las cinco hojas de higuera de los Figueroas, que timbran castillos, iglesias, conventos y palacios de tantas localidades, alternando muchas veces con el cuartelado escudo –primero y cuarto, mano alada con espada; segundo y tercero, un león–  de los Manuel, descendientes del infante de este nombre, hijo de Fernando III el Santo, apellido de la esposa del primer conde de Feria.

Los más salientes edificios de la villa son el sencillo y blasonado Ayuntamiento y la parroquia de San Bartolomé, de cuadrada torre y de una nave, cubierta con bóvedas de crucería, que puede datar de fines del siglo XV o principios del XVI. Una de las portadas de este templo, que tiene indudable empaque, se adorna de tallos, hojas, flores, centauros, leones, aves fantásticas y hornacina con imágenes, componiendo un conjunto bello y de interés.

    El castillo, en lo alto, es un hito señero de historia. En 1241 ganó a los moros este baluarte el maestre de Santiago don Pedro Gómez Mengo; pero era otro bien distinto, porque el actual fue obra del primer conde de Feria, a quien concediera Enrique IV en 1460 el condado, convertido por Felipe II, en 1567, en ducado para el quinto conde, don Gómez Suárez de Figueroa.

    Lorenzo el Magnífico, soberbio prerrenacentista, rico y poderoso, puso en sus vastos territorios la afirmación de su grandeza, hermanando los conceptos de defensa y señorío. El alcázar-fortaleza de Zafra tenía una complementaria red de baluartes, que aseguraba los dominios, formada por los castillos de Nogales, Benquerencia, Villalba de los Barros y Los Arcos, presididos por este de Feria.

   Los hoy deteriorados recintos se agarran a las rocas del cerro, con las torres redondas de su línea defensiva y la central mole cuadrada, altísima e imponente, de la del homenaje. Muros de mampostería, ventanas góticas y blasones, venciendo el dolor del abandono, se enpeñan en mantener firme una bella grandeza del siglo XV, en la cumbre desde la que se divisan tantos castillos, tierras y pueblos que fueron de la gran casa, la más importante de toda Extremadura, que tomó nombre de esta pequeña, campesina e histórica villa de Feria.»

MIGUEL MUÑOZ DE SAN PEDRO, CONDE DE CANILLEROS

20170627122448_00001Miguel Muñoz de San Pedro (Cáceres, 1899-1972). Abogado, historiador y literato, autor de numerosos libros, artículos y conferencias. Su actividad literaria, presidida por el estilo modernista, se reparte entre poesías y comedias: Lises de fuego y A través de la aurora (1923); Romance feudal (1935). Pero donde verdaderamente destaca es en la investigación histórica. Entre su ingente producción, dedicada exclusivamente a temas extremeños cabe destacar la biografía Diego García de Paredes, el Hércules y Sansón de España (1946); Don Gutierre de Sotomayor, Maestre de Alcántara (1949); El capitán Diego de Cáceres Ovando (1952); Diego García de Paredes, fundador de Trujillo de Venezuela (en colaboración con el H. Nectario, 1957).

Otras relativas a la conquista de las Indias son Vieja biografía de Don Pedro de Alvarado (1947); Relación del descubrimiento del reino del Perú, que hizo Diego de Trujillo (1949); Expedición de Hernando de Soto a Florida (1924); Tres testigos de la conquista del Perú (1954); Francisco de Lizaur; Informe sobre el lugar de nacimiento de Hernando de Soto (1962); y Doña Isabel de Moctezuma (1965); mereciendo especial atención sus estudios dedicados a los Pizarros: Las últimas disposiciones del último Pizarro de la Conquista, y Francisco Pizarro debió apellidarse Díaz o Hinojosa (1950); Doña Isabel de Vargas, esposa del padre del Conquistador del Perú (1951); Información sobre el linaje de Hernando Pizarro (1966); Informe sobre el nacimiento de Francisco Pizarro (1969); y La sombra de Doña Isabel de Mercado (1970).

Dentro de su labor de divulgación extremeña publicó Extremadura (la tierra en la que nacían los dioses) (1961); Cáceres (1969); y Badajoz (1971).

Otros trabajos suyos son: Recuerdos (sobre diversas personalidades conocidas por él y publicados en la revista Alcántara entre 1947 y 1972); Crónicas Trujillanas del siglo XVI (1952); La esposa de Donoso Cortés: los García-Carrasco y La ciudad de Cáceres: estampas de medio siglo de pequeña historia (1953); Coria y el Mantel de la Sagrada Cena (1961); Reflejos de siete siglos de vida extremeña en cien documentos notariales (1965); La Real Audiencia de Extremadura (1966); Cómo se hizo Cáceres (1966); La antihistoria extremeña (1969); y Broza, la Encomienda Mayor (1970).

Correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de la Española de la Lengua (de ésta, el único representante en toda la región), Director del Museo Arqueológico y de Bellas Artes de Cáceres y Cronista Oficial de la ciudad, fue nombrado a su muerte Presidente de Honor perpetuo de los Congresos de Estudios Extremeños.

José Miguel Lodo de Mayoralgo  en Gran Enciclopedia de Extremadura

 

 

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“El sur seguido de Bene”, de Adelaida García Morales

«El sufrimiento peor es el que no tiene un motivo determinado. Viene de todas partes y de nada 
en particular. Es como si no tuviera rostro.» 

A finales de septiembre del pasado año 2016 se publicó la novela titulada Los últimos días de Adelaida García Morales. En ella, su autora, Elvira Navarro reconstruye, valiéndose de la ficción, la última etapa de la vida de la escritora pacense Adelaida García Morales, fallecida en septiembre de 2014. García Morales nació en Badajoz en 1945. Aunque escribió algo más de una docena de libros, es conocida, sobre todo, por ser la autora de El sur, la novela que inspiró la conocida película del mismo nombre de Víctor Erice, entonces marido de Adelaida.

La curiosidad me llevó a leer el citado libro de Elvira Navarro, una novela que me ha parecido muy interesante y fácil de leer. Y me quedé con ganas de leer alguna de las novelas de la, tristemente desaparecida, escritora extremeña, por eso me animé a empezar por alguno de sus primeros relatos.

En 1885 se publicó el libro titulado El sur seguido de Bene, un volumen que incluía El sur y Bene, dos novelas cortas complementarias entre sí y de marcados tintes autobiográficos. En los dos relatos, García Morales nos ofrece, a través de la mirada de una adolescente, la visión de un mundo adulto lleno de misterio y de terribles verdades. Y en ambos escribe sobre la soledad, la pena, el amor y la muerte; temas muy del gusto de la autora nacida en Badajoz.

El sur seguido de Bene es un libro escrito con un estilo sencillo, directo y austero. Muy recomendable.

Adelaida García Morales escribió El sur entre junio y julio de 1981. Cómo se señala en el epílogo de Los últimos días de Adelaida García Morales, el relato se nutre de las vivencias dramáticas que marcaron la infancia y adolescencia de la autora: la áspera relación con su madre (la escritora llegó a afirmar que nunca se sintió querida por ella), la depresión de su padre (del que se sentía fascinada y con el que tuvo una relación obsesiva), la nostalgia con la que es evocado el sur sevillano, de donde los progenitores de la escritora fueron arrancados porque el padre encontró trabajo como ingeniero de minas en Extremadura; la familiaridad de Adelaida con el péndulo debida a la profesión de su padre. La casa de su niñez en Badajoz inspiró la casa donde el personaje de El sur Gloria Valle vive con su hijo.

En diciembre de 1982, Víctor Erice comenzó el rodaje, en escenarios naturales de La Rioja, de la adaptación de El sur que se vería interrumpido por problemas económicos. La película se estrenó incompleta, obteniendo un notable éxito del público y de la crítica. Esto hizo que el productor de la película, Elías Querejeta, se negara a terminarla por considerar que el filme quedaba bien así, con el sur solo evocado.

La Gaviota” es un caserón situado en las afueras de una ciudad del norte de España. En ella viven Agustín, médico y zahorí, su mujer, maestra represaliada por el franquismo, y su hija Estrella. La niña, desde su infancia, sospecha que su padre oculta un secreto. (FilmAffinity)

SINOPSIS

Este volumen incluye dos novelas cortas, la primera de las cuales, El Sur, dio origen al guión de la película del mismo título dirigida por Víctor Erice. Tanto esta historia como la que se cuenta en Bene se caracterizan por su magnetismo narrativo, basado en la especial habilidad de Adelaida García Morales para rodear de un aura de misterio a ciertos personajes masculinos en torno a cuya ausencia teje cada una de las narraciones. Ausencia física pero presencia de sombra, añorada en un caso, ominosa en el otro, cuyo peso se hace sentir doblemente a causa de su misma realidad fantasmagórica.

Moviéndose en un territorio que bordea las simas del incesto y del mal contempladas desde la pureza amoral de la adolescencia, estos dos relatos adentran al lector en regiones poco transitadas por nuestra literatura, y situaron a su autora en un lugar destacado.

«El Sur es uno de los relatos de amor más originales, de más poderosa sencillez, que ha dado nuestra literatura actual.» Ángel Fernández-Santos

«El Sur es un bello relato que mantiene su poder y fascinación con absoluta autonomía… Bene es una novela que roza la maestría.» Luis Mateo Díaz

ADELAIDA GARCÍA MORALES

Adelaida García Morales, nació en Badajoz en 1945, pero se crió en Sevilla, de donde eran sus padres. Se licencia en Filosofía y Letras en 1970 en Madrid y allí también estudia escritura de guiones en la Escuela Oficial de Cinematografía.

Trabajó como profesora de secundaria de lengua española y filosofía, fue modelo, actriz, formando parte del grupo de teatro Esperpento, y traductora en Argelia. Vivió durante cinco años en La Alpujarra, Granada.

Comienza a escribir El silencio de las sirenas en 1979. El Sur, su obra más famosa, la comienza en 1981, año en que gana el Premio Sésamo con Archipiélago, y el director Víctor Erice la convierte en una película en 1983. Su siguiente novela Bene, obra complementaria de El sur, se publica junto a esta en 1985. Y en ese mismo año publica El silencio de las sirenas, que obtiene los premios de novela Herralde e Ícaro. Posteriormente publicó La lógica del vampiro (1990), Las mujeres de Héctor (1994), Mi tía Águeda (1995), cuya protagonista es una mujer que rememora una infancia marcada por la muerte de su madre y los años pasados bajo la tutela de su intolerante y desabrida tía, y Nasmiya (1996). También en 1996 publicó Mujeres solas, su único volumen de poesía, al que siguieron los cuentos El accidente (1997) y La carta (1998), que formaba parte de la obra colectiva Vidas de mujer, las novelas La señorita Medina (1997) y El secreto de Elisa (1998), El legado de Amparo, cuento incluido en Mujeres al alba (1999), las novelas, publicadas en 2001, Una historia perversa y El testamento de Regina, y el cuento La mirada, incluido en Don Juan (2008)

Las creaciones de la autora se ajustan a los modelos de la literatura femenina, en el sentido de que los hombres ocupan un lugar secundario en el mundo íntimo de los personajes principales, casi siempre mujeres, que indagan en sus recuerdos con objeto de recuperar una identidad genuina, plena e independiente. En ocasiones, como ocurre en Nasmiya, se trata de un combate denodado por el reconocimiento de sus derechos: la protagonista, casada con un musulmán y convertida al islamismo, se enfrenta a su marido y al universo cultural que representa cuando aparece en el hogar una segunda esposa.

Falleció en 2014 de una insuficiencia cardíaca en Dos Hermanas, Sevilla, donde residía junto a uno de sus hijos.

«Adelaida no fue una persona común; tampoco una fantasmagoría. Logró cierta fama literaria, aunque efímera. Escribió siempre desde un dolor verdadero. Su herida primordial era muy profunda, venía de lejos. Nunca logró integrarse en la sociedad de su tiempo, y eso la honra. Vivía en precario en todos los planos de la existencia. Lo sé porque convivimos durante mucho tiempo; también porque, tras nuestro divorcio, me mantuve siempre próximo a ella.»  Victor Erice

OTROS FRAGMENTOS DE LA NOVELA

     «Mañana, en cuanto amanezca, iré a visitar tu tumba, papá. Me han dicho que la hierba crece salvaje entre sus grietas y que jamás lucen flores frescas sobre ella. Nadie te visita. Mamá se marchó a su tierra y tú no tenías amigos. Decían que eras tan raro… Pero a mí nunca me extrañó. Pensaba que entonces tú eras un mago y que los magos eran siempre grandes solitarios.
[…]
     Yo entonces no sabía nada de tu pasado. Nunca hablabas de ti mismo ni de los tuyos. Para mí eras un enigma, un ser especial que había llegado de otra tierra, de una ciudad de leyenda que yo había visitado sólo una vez y que recordaba como el escenario de un sueño. Era un lugar fantástico, donde el sol parecía brillar con una luz diferente y de donde una oscura pasión te hizo salir para no regresar nunca más. No sabes qué bien comprendí ya entonces tu muerte elegida. Pues creo que heredé de ti no solo tu rostro, teñido con los colores de mamá, sino también tu enorme capacidad para la desesperación y, sobre todo, para el aislamiento. Aun ahora, cuanto mayor es la soledad que me rodea mejor me siento. Y, sin embargo, me encontré tan abandonada aquella noche. Nunca olvidaré la impenetrable oscuridad que envolvía la casa cuando tú desapareciste. Yo tenía quince años, y miraba a través de los cristales de mi ventana.»
El Sur

 

    «Anoche soñé contigo, Santiago. Venías a mi lado, paseando lentamente entre aquellos eucaliptos donde tantas veces fuimos a merendar con Bene, ¿recuerdas? También ella aparecía en mi sueño. Vestía un traje gris de listas y un delantal blanco, su uniforme. Aparecía muy triste, clavando su mirada en el suelo, entre sus pies, con sus manos juntas, como una colegiala. Tú y yo caminábamos lentamente, y ella permanecía muy quieta a lo lejos. No llevaba la cesta de la merienda y parecía ocultarse de alguien o de algo, quizás de aquellos gritos tan desagradables que tía Elisa, tan dulce y correcta para todos los demás, le dirigía por cualquier insignificancia. Tú habías vuelto para quedarte conmigo aquí, en esa vieja casa donde los dos nacimos y donde yo vivo ahora, envuelta en las sombras de los que os habéis marchado.
[…]
     Vivíamos en Extremadura, en una casa grande y aislada que distaba unos tres kilómetros de la ciudad. Yo no dejaba pasar ninguna oportunidad de salir al exterior, pues estaba cansada de apostarme en la cancela y, a través de sus barrotes, contemplar la carretera, casi siempre vacía. Allí fuera empezaba el mundo, donde yo imaginaba que podrían ocurrir las cosas más extraordinarias […] A veces pasaban largas caravanas de gitanos silenciosos y cansados. Conducían sus pesados carromatos, y yo no sabía nunca a dónde se dirigían ni de dónde venían. Siempre ha existido una gran pobreza en Extremadura, pero entonces, a principios de los años cincuenta, la miseria se hacía presente por todas partes.»
Bene

 

“San Antonio de Padua”, de Cándido de Viñayo

«El santo de todo el mundo»

En este libro, Cándido de Viñayo nos acerca a la vida y milagros de San Antonio de Padua, uno de los santos más populares y milagrosos de la iglesia, desde su nacimiento, ocurrido en Lisboa, cerca de la catedral, hasta su muerte en la ciudad italiana de Padua, lugar donde está enterrado y se veneran sus reliquias. Y lo hace en un estilo riguroso, pero ameno y sencillo a la vez, permitiéndonos descubrir las razones por las cuales es un santo tan popular y tan querido por todos. Un santo con una vida corta, pero muy intensa, que podría compararse con una ruta de luz que va ascendiendo siempre hasta llegar a la meta de la gloria.

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    «Se representa joven, vestido de hábito franciscano, con un lirio y un libro en las manos. Lo que más destaca de él es el Niño Jesús que ordinariamente sotsiene en sus brazo.»

Cándido de Viñayo nos descubre las cualidades tan especiales de las que estaba adornado el santo lisboeta, que se hizo célebre en su tiempo por su elocuencia, por su santidad, y por el don de hacer milagros. Hizo tantos que la gente por donde pasaba le llamaba El Sembrador de milagros.

    «De este modo, Fray Antonio, iba por todas partes esparciendo el perfume de su bondad, con lo que aliviaba los dolores, conformaba los ánimos y conquistaba las almas para Dios. Sus palabras, sus confesiones, sus milagros, sus hermosos ejemplos de virtud, todo, todo se convertía en suavísimas redes con que atraía y cautivaba los corazones en los que prendía el fuego del amor de Dios, en que ardía el suyo.»

San Antonio sigue ejerciendo su influencia bienhechora después de muerto y continúa derramando una lluvia de gracias sobre sus devotos. El pueblo cristiano busca siempre en él consuelo, protección, y el remedio de todas sus necesidades. A él recurren las mozas casaderas, también quienes han perdido algún objeto, y es invocado casi para cualquier necesidad.

     «Esas gracias caen sobre la tierra como lluvia del cielo que alivia el dolor y hace alegre la vida. Así, por intercesión de San Antonio, según reza su responsorio, son desterrados la muerte y el error, huyen el demonio y la miseria, los leprosos y demás enfermos quedan sanos; el mar se calma, son redimidos los cautivos, los miembros paralizados recobran sus flexibilidad y las cosas perdidas son halladas. Por doquier se nota algo así como un divina fragancia que conforta los corazones.»

 Responsorio de San Antonio

  Si buscas milagros, mira:
muerte y error desterrados,
miseria y demonios huidos,
leprosos y enfermos sanos.
  El mar sosiega su ira,
redímense encarcelados;
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.
  El peligro se retira,
los pobres van remediados;
cuéntenlo los socorridos,
díganlo los paduanos.
  El mar sosiega su ira,
redímense encarcelados;
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.
  Gloria al Padre, Gloria al Hijo,
Gloria al Espíritu Santo.
    El mar sosiega su ira,
redímense encarcelados;
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos
    Ruega a Cristo por nosotros,
Antonio glorioso y santo,
para que dignos así
de sus promesas seamos.
           Amén

El libro, bellamente ilustrado, se complementa con una serie de apéndices en los que figuran, entre otros, el Ejercicio de la Novena de San Antonio, la bendición de las flores de San Antonio o el canto popular de los pajaritos. Muy interesante

SINOPSIS

«Todo santo es un hombre antes que un santo, y un santo puede llegar a serlo cualquier hombre». ¿Cómo era el hombre Antonio de Padua?

En tus manos, lector, tienes escrita con sencillez la vida del santo más popular de la Iglesia: San Antonio de Padua.

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Los hombres de hoy son positivistas y prefieren contabilizar más que simbolizar.

Se contabilizan las obras socio-benéficas, más que los milagros; la asistencia y el servicio a la humanidad, más que la oración; los trabajos en favor del prójimo que dicen relación a la comida, al vestido, a la casa y a la cultura, más que lo que trasciende los sentidos…

Aquí estamos frente a un hombre a quien se presenta con un lirio y un libro en la mano: es el lisboeta san Antonio de Padua.

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Decía Chesterton, el escritor inglés, que “todo santo es un hombre antes que santo: y un santo puede llegar a serlo cualquier hombre”. ¿Cómo era el hombre Antonio?… A san Antonio le conocen las gentes por las letrillas de la “Verbena de la Paloma”, por el “santo casamentero”, por la “Canción de los pajaritos”, por la imagen que cada pueblo tiene en la Iglesia en la que se representa al santo con el niño y el azucenón de trapo.

Ni como el hombre ni como santo, Antonio de Padua fue esa gentil figura estilizada y blandengue que la tradición nos ha ofrecido o que la devoción del pueblo ha cargado de leyendas y dulces atributos. Las primeras pinturas que se conservan de él y que se remontan al siglo XIII –cuyos autores debieron recoger la descripción verbal de quienes lo trataron– , nos muestran la figura de un hombre más bien bajo, fuerte y rechoncho; así lo ven Giotto, la escuela paduana del siglo XVI y el artista polaco Mateo Bertowicz. Donatello ya lo estiliza un poco más, así como Bordone, discípulo de Tiziano, en el siglo XVI… y Vanucci que ya comienza a adelgazarlo.

Rubens, Van Dick, Ribera, Murillo, Gercino y Tiépolo no idealizaron la figura del fraile portugués e, incluso, el Greco –cosa rara– no estiliza la figura de san Antonio. Goya tuvo la genialidad de hacer una balconada paralela al plano de la cúpula en san Antonio de la Florida… Allí san Antonio es de mediana estatura, no muy gordo pero tampoco el tipo dulzarrón que nos dan algunos artistas modernos. Sólo debido a la imaginación popular se explica el que los artistas comenzaran a idealizar su imagen. Mil veces representado por el arte; desde el siglo XIII hasta hoy, cada artista lo ha visto a su modo; sin embargo, todos coinciden en una nota singular; su simpatía.

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Se conserva una descripción literaria que lo describe así: “Tenía el color moreno, porque los españoles, vecinos de los moros, son todos de color moreno. Su estatura era inferior a la mediana, pero corpulento e hidrópico. Su fisonomía era delicada y tenía tal expresión de piedad, que, desde luego, sin conocerle se adivinaba en él carácter apacible y bueno”.

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Si hubiera vivido hoy san Antonio, hubiera sido un hombre de constantes viajes. Su vida le refleja inquieto, viajero y emprendedor: no duda un momento de marchar de Lisboa a Marruecos; y después Italia y Francia conocen la medida de sus sandalias: predicador ambulante, popular, profesor de teología, escritor, metido de lleno en los conflictos de su Orden, y siempre en una actividad sorprendente dados los medios de comunicación de su época. Por los datos que conocemos de su vida podemos trazar estos rasgos temperamentales: apacible y emprendedor, amable y audaz, sociable y valiente. Es decir, datos que no están muy de acuerdo con ese tipo de santo que la leyenda conoce lleno de beatíficas suavidades para solaz de mujeres piadosas.

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La obra literaria de san Antonio como escritor es fecunda: en los escritos, lo mismo que en la pupila del ojo, se refleja la persona: a través de ellos adivinamos que san Antonio tenía un carácter humorístico, de fina ironía… y no exento de dureza cuando debía proclamar la verdad frente a los enredos humanos. La bondad del santo nunca puede confundirse con la tontería: “Los fariseos de hoy sólo quieren escuchar lo que les halaga. ¿Quiénes escuchan las palabras de vida? Los pobrecillos, los ignorantes, los rústicos, las viejecillas… Estamos llenos de palabras vacías. Vacíos de obras, y por lo tanto, malditos del Señor como la higuera”…. Sus predicaciones son de un verismo que en nada se parece a esa bonancible y mórbida piedad que le atribuyen. Fustiga y levanta ampollas en el alma de los oyentes.

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Como buen latino, Antonio de Padua era un hombre de sangre ardiente, le correspondió un lote de pasiones fuertes. La castidad no le fue fácil ni venció la lujuria con un manojo de lirios. Ahora nos explicamos que ese azucenón que lleva en la mano tiene más de cilicio que de flor, más de freno que de agua de rositas. “En el freno -escribe él mismo- hay dos cosas: la correa y el hierro. El hierro se pone en la boca del caballo. Con la correa se le frena y se le lleva por todas las partes….” Lo demás es fácil de adivinar. Así era su temperamento. Su bondad, su mirada amable, sus milagros, la flor de sus manos, en nada deben reblandecer ante nosotros su santidad. Lector, encontrarás en este libro la vida del santo más popular de la Iglesia: San Antonio de Padua.

Fermín de Mieza.

SAN ANTONIO Y EXTREMADURA

Crecí oyendo rezar a mi mayores la Novena de San Antonio. Hasta hice algunas copias de la misma, entonces no se conocían apenas las fotocopiadoras, para que algunas vecinas y amigas de mi madre o de mi abuela, que se habían interesado por ella, pudiesen también honrar al Santo.

Mi abuela tenía gran devoción por San Antonio, quizás por compartir el nombre con él. Mi madre heredó de la suya esa pasión por el Santo, manteniendo viva la fe y continuando con la tradición. Le reza y le invoca continuamente, sobre todo cuando ha extraviado alguna cosa. Eso sí sin dejar de buscarla:

«San Antonio bendito,
que en Padua fuiste criado,
en Lisboa bautizado.
Por el cordón que ceñiste,
por tu cuerpo virginal, 
San Antonio bendito,
que yo vea
lo que mi corazón desea.»

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No sé si la cercanía con Portugal ha podido influir, pero lo cierto es que San Antonio de Padua es muy querido y también frecuentemente invocado en estas tierras. No hay iglesia que se precie que no tenga su imagen del Santo. Además, en Extremadura hay erigidas ermitas con la advocación de este santo en una decena de localidades. Sin embargo, si hiciéramos caso a la tradición popular de estas tierras rayanas, aunque santo, no se libraría de ciertas manías mundanas. Por nuestros pueblos, aún se puede escuchar a nuestros mayores decir aquello de:  «San Antonio bendito dijo en La Raya:

    —De Portugal, ni el polvo. ¡Fuera sandalias!»

O esto otro muy parecido:

     «San Antonio bendito dijo en la raya:

     —De esta tierra, ni el polvo. ¡Vamos a España! (Y se sacudió las sandalias.)»

Esta manía de renegar de su tierra, que el folclore extremeño le atribuye a San Antonio, no es privativa del Santo portugués. Israel J. Espino recoge en su libro titulado 50 lugares mágicos de Extremadura la siguiente leyenda sobre San Juan Macías, hijo de Ribera del Fresno, cerca de Badajoz. Se cuenta que cuando partió de su pueblo hacia tierras lejanas para predicar el evangelio se sacudió el polvo de las abarcas en un piedra y dijo: «De Ribera, ni el polvo.»

Bromas aparte, es una santo muy querido y frecuentemente invocado en nuestra tierra extremeña. Sirvan como muestra las siguientes cancioncillas:

«San Antonio bendito
dam'un marido
que no fume tabaco
ni beba vino,
ni vaya a la taberna
con suh amigoh» .
...
«¡San Antonio bendito!
Tres cosas te pido:
salvación y dinero
y un buen marido.
-Ya te lo he dado
jugador de las cartas
y enamorado». 

OTROS FRAGMENTOS DEL LIBRO

El Santo de todo el mundo

     La lluvia de gracias que San Antonio de Padua, desde su muerte, ha continuado derramando en todo tiempo sobre sus devotos, ha hecho que su devoción se haya propagado de una manera increíble por todo el pueblo cristiano y hasta entre los mismos protestantes.
     No es extraño que León XIII hiciese de él la afirmación que podemos ver en la siguiente anécdota.
     Se hallaba, en cierta ocasión, un ilustre clérigo arrodillado a los pies del Santo Padre. El sabio Pontífice, dirigiéndole una des us penetrantes miradas, le pregunta:
     –¿De dónde eres, hijo mío?
     –De Padua, Santísimo Padre.
     –¿De Padua? ¡Que felicidad! ¿Amas mucho a vuestro Santo, a vuestro San Antonio?
     ¡Ah, Santo Padre! ¿Y no le he de amar, si he nacido y crecido junto a su tumba y tengo la dicha de llevar su nombre?
     –Hijo mio, –concluyó el Pontífice– aún no lo amas lo bastante. Es necesario amarle y hacer que sea amado, porque sábelo bien, San Antonio no es sólo el Santo de Padua; es el Santo de todo el mundo.
     Tenía razón el ilustre Pontífice Leon XIII: San Antonio es el Santo de todo el mundo; el Santo honrado por toda clase de gentes, el Santo venerado en todos los pueblos de la cristiandad, el Santo invocado en todas las necesidades.
[…]
     La obra del Señor es la Creación
que bien mirada lleva al que la contempla
al conocimiento de su Creador.
     Si grande es la hermosura de la criatura,
¡cuánto mejor será la del Creador!
El artífice resplandeciente en su obra…
     “Esto no lo entienden
quienes se hallan entregados a la vida
de los sentidos,
ni consideran las obras de las manos
del Señor
taladradas con clavos en la cruz.
     “Clavado de pies y manos en la cruz
venció al demonio y al mal
y liberó al humano linaje…”
                                       San Antonio de Padua

 

 

 

Feria ayer. II

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        “Vista de la calle Fontanilla”, Feria, [19–]

Esta fotografía, de una calle de la villa de Feria, debió de ser realizada en la primera o a principios de la segunda década del siglo pasado.

Fontanilla

«La calle Fontanilla es espaciosa. Su primera estructura no presentaba obstáculo alguno en su pavimento, salvo algunas viviendas ya dispuestas con calzadas. La diferencia de nivel entre ambas aceras, en su tramo central, se amoldaba a la caída del terreno. Su configuración actual con el barranco que la divide en dos espacios se efectuó en la década de 1980. Su nombre responde a la existencia de una fuente o fontana que existió junto a la casa núm. 12; lo cual viene a confirmar la gran preocupación que nuestros antepasados tuvieron por conservar cualquier manantío que pudiera aportar agua a la población, por muy escaso que éste fuera. Anteriormente, se le llamó la calle de Alonso Gómez […] En la casa número tres existió una bodega, edificada por doña Concha Leal, quien también construyó otra, destinada a la fabricación de aguardiente en Don Blasco; dicha bodega sirvió para establecer una taberna, célebre por su vino. En la actualidad se rotula esta calle con el nombre de Fray Pedro de Feria, en recuerdo de tan ilustre figura. Fontanilla se une con la calle Colegio por la travesía de Pilaritos, que antiguamente tomaba el nombre de “Bujero”, por vivir en ella un vecino apodado de esa manera.»

La villa de Feria, T. II, pgina 42, de José Muñoz Gil

……….

«En la calle del Duque la gente me mira al pasar. Saludo con la cabeza mientras siento sus ojos en mi espalda. En las rejas hay ya banderolas y estandartes. Todo está dispuesto para el Jubileo. En el que fuera el Rincón de la Cruz, una plazuela en la parte baja de la calle, ondea nuestra bandera sobre la columna de granito. Imagino los cantos de los zapateros, sentados en los escalones en pendiente. Rodeados de piezas de cuero y leznas que afilan en la piedra de molino que se levanta tras la columna.»

Fragmento de la novela La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco Jaramillo.

………

«Primaveras luminosas de ventanas siempre abiertas
por donde entraba la brisa, ...
viejo barranco de piedra,
manantial de luz y vida,
trampolín de los veranos que atesoras nuestras risas.
La voz de cada vecino, de cada madre, …mil vidas pasarían por cada piedra
y jamás te olvidaría.
Por siempre en mi corazón, …mi casa,
en la punta abajo de la calle Fontanilla.»

                                                     Calle Fontanilla, poema de José Muñoz Fernández

 

 

Dolores Redondo en la Feria del Libro de Badajoz

La escritora Dolores Redondo ha presentado este viernes, 26 de mayo, en la Feria del Libro de Badajoz, su última novela, Todo esto te daré.

Dolores Redondo en la Feria del Libro de Badajoz

Un asesinato por investigar, una compleja relación familiar con el peso de la infancia y un pasado oculto; estos son los ingredientes principales de Todo esto te daré, la última novela de Dolores Redondo, ganadora del último Premio Planeta.

En esta ocasión, la trama de la historia nos traslada a la Ribiera Sacra gallega, entre Lugo y Ourense. Hasta allí tiene que ir Manuel, un escritor de éxito, para recoger el cadáver de Álvaro, su marido. Pero en la visita descubre que quizás no fue una muerte accidental y en su empeño por investigar lo ocurrido cuenta con el apoyo de Nogueira, un guardia civil y Lucas, un sacerdote amigo de la infancia de Álvaro.

Dolores Redondo destacó el potencial literario de algunos lugares en los que ha existido un trabajo duro a través de los tiempos y donde abundan las leyendas por la historia que tienen detrás. «Quizá sea por mi herencia, yo soy hija de marino. Llevo en mis genes eso de morir trabajando. Sitios como la Ribeira Sacra, con su pasado, su magia y su encanto hay muchos por la geografía española», afirmó la autora.

Además, Redondo ha dado dos primicias a sus lectores: se están preparando los guiones para la segunda y tercera parte de la trilogía del Baztán; y Todo esto te daré será llevada a la gran pantalla.

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«En el escenario majestuoso de la Ribeira Sacra, Álvaro sufre un accidente que acabará con su vida. Cuando Manuel, su marido, llega a Galicia para reconocer el cadáver, descubre que la investigación sobre el caso se ha cerrado con demasiada rapidez. El rechazo de su poderosa familia política, los Muñiz de Dávila, le impulsa a huir pero le retiene el alegato contra la impunidad que Nogueira, un guardia civil jubilado, esgrime contra la familia de Álvaro, nobles mecidos en sus privilegios, y la sospecha de que ésa no es la primera muerte de su entorno que se ha enmascarado como accidental. Lucas, un sacerdote amigo de la infancia de Álvaro, se une a Manuel y a Nogueira en la reconstrucción de la vida secreta de quien creían conocer bien.

La inesperada amistad de estos tres hombres sin ninguna afinidad aparente ayuda a Manuel a navegar entre el amor por quien fue su marido y el tormento de haber vivido de espaldas a la realidad, blindado tras la quimera de su mundo de escritor. Empezará así la búsqueda de la verdad, en un lugar de fuertes creencias y arraigadas costumbres en el que la lógica nunca termina de atar todos los cabos.»

LEER EL PRIMER CAPÍTULO

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Escritora española, Dolores Redondo (Donostia-San Sebastián, España, 1969) estudió Derecho y también cursó Restauración, aunque su pasión por la literatura pronto le llevó a escribir cuentos y relatos infantiles. En 2009 publicó su primera novela para adultos, Los privilegios del ángel.

Redondo logró un gran éxito en 2013 con la publicación de El guardián invisible, primera parte de la llamada Trilogía del Baztán, y que resultó ser una interesante mezcla de novela policial con elementos del folclore navarro en una intriga protagonizada por la inspectora de homicidios Amaia Salazar. Las dos continuaciones de la novela, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta, han completado la trilogía, que ha superado los 400.000 ejemplares vendidos y que está siendo traducida a más de 15 idiomas. Los derechos de los tres libros han sido adquiridos para una futura adaptación cinematográfica a partir de 2017.

En octubre de 2016 fue premiada con el Premio Planeta por su obra Todo esto te daré.

Espido Freire en la Feria del Libro de Badajoz

La escritora Espido Freire ha presentado este jueves, 25 de mayo, en la Feria del Libro de Badajoz, su última novela, Llamadme Alejandra, ganadora del Premio Azorín de novela 2017.

Espido Freire en la Feria del Libro de Badajoz

Con esta novela, Espido Freire nos acerca a la figura de Alejandra Romanov (1872-1918), quien, pese a haber estado en el centro de especulaciones y misterios, era hasta ahora una gran desconocida y sobre la que la autora ofrece una mirada personal. Un personaje, que bajo la arrogancia que veía el pueblo desde fuera, escondía una timidez casi patológica y un principio de fobia social. «Alejandra Romanov ha sido una de las malas históricas, una reina odiada, malinterpretada, en ocasiones caricaturizada… como otra última reina con la que ella se siente identificada, María Antonieta, no tenían nada que hacer frente a los acontecimientos históricos. A mí me gustan esos personajes tan maltratados. Me gusta descubrir sus voces, y devolverles su humanidad. Ella era una amiga fiel, aunque muy exigente, una madre amantísima, una esposa enamorada. El problema para ella, precisamente, era medir esas emociones, escoger bien a sus amistades y confidentes (no siempre acertó) y lidiar con algo muy moderno, la protección de su intimidad cuando eran una de las familias más conocidas del mundo», ha afirmado la autora en una reciente entrevista.

La atracción de Espido Freire por Alejandra Romanov se remonta a su infancia. Por casualidad se topó con su reseña en una enciclopedia y despertó su interés. Con el tiempo continuó investigando y hace 13 años se planteó escribir una historia sobre ella. «El resultado de esa preocupación de niña y esa investigación de adulta es esta novela», afirmó.

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«Como si fueran figuras de ajedrez, la familia Romanov se prepara en silencio para un nuevo traslado. Alejandra, la zarina, sueña con ver a sus cuatro hijas casadas. Tras la abdicación del zar, ya no tiene grandes pretensiones para su pequeño Alexis, más allá de una vida tranquila y alejada del mundo. Echa de menos a su amigo Rasputin, el hombre que más la comprendió después de su amado Nikki. En su última morada y sin más que hacer que esperar su liberación, Alejandra satisface la curiosidad de sus hijas por su pasado. De esa manera reconstruye una vida marcada por la desgracia; pero también plena de felicidad porque el amor que se profesaron ella y Nikki, y que transmitieron a sus hijos, fue el bastión que los mantuvo unidos y fuertes hasta su trágico final.»

LEER EL PRIMER CAPÍTULO

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Espido Freire (Bilbao, 1974) debutó como escritora con Irlanda (1998), novela que recibió una espléndida acogida por la crítica y fue galardonada con el Premio Millepage, otorgado por los libreros franceses a la novela revelación extranjera. En 1999 apareció Donde siempre es octubre y seis meses más tarde se convertía en la ganadora más joven del Premio Planeta con su obra Melocotones helados (1999). Sus otras novelas son Diabulus in musica (2001), Nos espera la noche (2003) y Soria Moria (ganadora del Premio Ateneo de Sevilla 2007), La diosa del pubis azul (2005) y su última novela, La Flor del Norte (2011). Es autora, además, de colecciones de cuentos, una novela juvenil y un libro de poemas. La crítica la ha reconocido como una de las voces más interesantes de la narrativa española. En Ariel ha publicado los ensayos Mileuristas, La generación de las mil emociones, Primer amor, Los malos del cuento y Quería Volar.

Nach presentó “Hambriento”, en la Feria del Libro de Badajoz

El cantante de rap Nash ha presentado este martes, 23 de mayo, en la Feria del Libro de Badajoz, su primer libro de poesía, Hambriento.

Nach en la Feria del Libro de Badajoz

El cantante de rap Nash presentó su primer poemario, Hambriento, que nació, según él mismo comentó, como un viaje interior. «Ha sido una nueva manera de reencontrarme con la palabra y conmigo mismo, de poner una serie de emociones y de sentimientos sobre el papel que no había hecho nunca». Un proyecto que comenzó como una especie de desahogo y que ha dado como resultado este libro «del que estoy muy orgulloso y del que me cuesta hablar. Es un viaje en el que salgo de casa con ganas de vivir, de descubrir, de alimentarme y en el que encuentro gente nueva, también vivo momentos de soledad y vuelvo a casa».

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«Hambriento es una travesía poética de ida y vuelta, repleta de reflexiones, aprendizajes y sensibilidad. Un río a contracorriente que fluye a borbotones hacia las cimas más altas. Nach escribe urgido por una voracidad de emociones y experiencias que parecen saciar un íntimo vacío. Así emprende, a dentelladas, un viaje por sí mismo con una sensación de hambre que sirve de combustible para la vida, porque el hambre nos mueve, nos vuelve osados y nos alimenta.

En Hambriento, Nach reúne sus poemas más libres y sinceros, compuestos durante cuatro años, y que transitan por ese camino tan sencillo, y a la vez complejo, que llamamos vida.

            AVISO
Escribo poesía,
pero cuando no estoy escribiendo,
me parezco a todo
menos a alguien que escribe poesía.»

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Licenciado en Sociología por la Universidad de Alicante, Nach (Albacete, 1974) es uno de los máximos exponentes del género del hip-hop en lengua castellana y uno de los mejores representantes de la vertiente más poética del género.

Con más de ocho discos publicados, entre los que destacan Poesía difusa, Un día en Suburbia o A través de mí, ha llegado a ser número uno de la lista general de ventas de música en España y cuenta con dos Discos de Oro en su haber. Es requerido por los festivales de música más importantes de España y Latinoamérica y ha sido nominado como mejor artista español en los premios MTV EMA (European Music Awards), al Goya en la categoría de mejor canción original por Verbo y también en los premios Grammy Latinos al mejor videoclip.