“El mozárabe”, de Jesús Sánchez Adalid

«Odia el mal, pero compadece a quien lo hace. El odio es el primer paso para que
 no acaben  los problemas del hombre.»

   El mozárabe, publicada en el año 2001, es la segunda novela histórica del autor extremeño Jesús Sánchez Adalid.

   La trama de la historia nos traslada a la Córdoba de los años finales del primer milenio, un periodo de gran prosperidad para la capital de Alándalus, cuya fama llegó a extenderse por todo el mundo conocido. En la ciudad de los califas conviven pacíficamente las diversas comunidades religiosas: cristianos, judíos y musulmanes.

    «Cuando el gran visir se marchó, Abuámir se quedó invadido por una interior agitación. Subió entonces a la torre, pues era el lugar que escogía para encontrarse consigo mismo. La noche empezaba a caer sobre Córdoba y los faroles lucían ya matizando las esquinas y los rincones de las retorcidas calles. Descollaban los palacios, los alminares y los campanarios. ¡Qué maravillosa ciudad!, pensó él. No había otra como ella en el mundo. En ningún sitio como allí se concentraban la sabiduría, la poesía, el lujo y el refinamiento. »

  Es allí también donde trascurren buena parte de las peripecias vitales de los dos protagonistas principales de la historia, Abuámir y Asbag aben-Nabil, un musulmán y un cristiano respectivamente, cuyos destinos acabarán cruzándose.

9788491391968

   De la mano de Sánchez Adalid, acompañamos a Asbag en su interminable periplo por los confines del continente europeo, y asistimos al vertiginoso ascenso del joven Abuámir, que acabará convirtiéndose en el temible caudillo Almanzor.

   Según su propio autor, El mozárabe no es un historia de buenos y malos. Se trata de la recreación de un momento histórico especialmente convulso: el final del primer milenio del cristianismo en el mundo, y la compleja situación que provoca el choque de distintas culturas, en especial la cristiana y la musulmana.

   Nos encontramos ante una gran novela histórica, bien escrita, fácil de leer y con un final muy bien logrado. La historia se sustenta en un gran trabajo previo de investigación y documentación histórica y refleja muy bien cómo era la forma de vida en la Europa de finales del primer milenio. Una hermosa novela en la que encontramos una decidida apuesta por la tolerancia religiosa y la convivencia pacífica entre las diversas culturas y comunidades religiosas que convergen en la trama de la historia.

   Resultan de gran interés las frecuentes referencias que aparecen en la novela en torno al mundo de los libros y de las bibliotecas. El propio Asbag comienza copiando e iluminando manuscritos en un taller de Córdoba, donde aprende la técnicas de encuadernación y reproducción de códices, y la pasión y el amor por los libros nunca le abandonarán a lo largo de toda su vida.

  En la nota histórica que aparece al final de la novela, Sánchez Adalid señala que «la biblioteca que reunió al-Hakam II en su palacio de Córdoba era de una riqueza incomparable. Comprendía nada menos que 400.000 volúmenes, y su catálogo, reducido a una simple enumeración de los títulos de las obras y de la mención de los nombres de sus autores, llenaba cuarenta y cuatro registros de cincuenta hojas cada uno. Un verdadero ejército de buscadores de libros, de corredores y de copistas se movía por cuenta del monarca, prosiguiendo sus investigaciones bibliográficas por toda la extensión del mundo musulmán. En la misma Córdoba, un equipo muy numeroso de escribas, de encuadernadores y de iluminadores trabajaba bajo la vigilancia de un alto dignatario y del propio califa, para enriquecer constantemente esta magnífica librería, que contenía verdaderas maravillas.»

    «Detrás de él crujieron unos cerrojos. Se volvió. Una gran puerta se abría empujada por dos criados y apareció ante sus ojos la inmensa biblioteca de Alhaquen: una impresionante nave cubierta por un elevado artesonado dorado y poblado de estrellas azules, como un firmamento de leyenda. Todo era belleza y color; vidrieras, muebles, solerías decoradas con adornos florales armoniosamente combinados. Las luces de las lámparas y los reflejos de los cristales se perseguían matizándose, jugando con los parteluces de mármol y con las talladas hojas de las puertas y ventanas. Y, llenándolo todo, aquella quietud, hecha del reposo pacífico de innumerables libros que, ordenados en los estantes, exhalaban suaves aromas de papiro, vitela, fino papel y pergamino, entre los delicados humos del incienso, sándalo y ámbar que se quemaban en los rincones, acentuando el sacro y misterioso ambiente de aquel templo de sabiduría.

    Asbag se maravilló. Había pasado gran parte de su vida entre libros. Su abuelo fue librero y su padre también. Después de ordenarse sacerdote, el obispo le confió inmediatamente el taller de copia, convencido de que no había otro hombre en la comunidad cristiana tan preparado para dirigirlo. En sus ratos libres Asbag se dedicaba con amor a la biblioteca de la sede; ordenaba los volúmenes, saneaba los que estaban deteriorados, disponía la adquisición de los que consideraba imprescindibles. Nunca imaginó que el destino le iba a deparar alguna vez la suerte de acceder a un lugar como aquel que ahora contemplaban sus ojos.

    Un chambelán le condujo por el pasillo central, a cuyos lados se alineaban numerosas mesas, en las cuales trabajaban copistas y miniaturistas o leían atentamente los numerosos sabios que trabajaban al servicio del príncipe. Al final había una especie de gabinete, donde se arremolinaba un grupo de aquellos afanosos bibliotecarios. Antes de llegar, el chambelán se detuvo.

   –Aquél, vestido de blanco y que lee en el rincón, es el príncipe –le dijo en voz baja–. Espera aquí a que yo te anuncie.»

   El mozárabe es una de mis novelas históricas preferidas, la obra de Sánchez Adalid con la que más he disfrutado y la que me permitió conocer y valorar, hace ya más de 15 años, al escritor extremeño. Muy recomendable.

«Se ha novelado frecuentemente acerca de la convivencia de las llamadas “tres culturas”, en referencia a la coexistencia de comunidades cristianas, judías y musulmanas en la península Ibérica durante la dominación islámica. […] Algunas de estas novelas han llegado a convertirse en verdaderos clásicos, pero el tema mozárabe es un territorio todavía virgen. […] En medio de todo ello, dos personajes absolutamente diferentes, pero unidos por un cúmulo de circunstancias, emprenden sus historias personales para vivir incontables aventuras.»

Jesús Sánchez Adalid

SINOPSIS

   El mozárabe, convertida ya en un auténtico clásico de nuestra literatura histórica contemporánea, nos descubre una visión diferente de la Europa medieval. Más allá de las tensiones entre la Cristiandad occidental y el Islam, en ella se nos manifiesta el esfuerzo de hombres inteligentes y llenos de cordura, que buscan la verdadera paz y el diálogo en un mundo que se acerca con incertidumbre y temor al año 1000.

    En la sorprendente Córdoba califal, al final del primer milenio, se desenvuelven las vidas de dos hombres muy diferentes, que además representan mundos distintos. Por un lado está el joven e intrépido Abuámir, un musulmán de la pequeña nobleza árabe que se empeña con tesón en llegar a lo más alto. Por otro lado, el culto y prudente Asbag, clérigo mozárabe, es llamado a ser consejero privado del califa. En medio de todo esto, una vía nueva y simbólica empieza a ejercer su llamada entre los cristianos de Alándalus: el Camino de Santiago.

   La aventura emprendida por El mozárabe traspasa las fronteras ibéricas y nos lleva a Roma, Cremona, Fráncfort, Bizancio, Sicilia y la Dinamarca vikinga.

   Con una escritura impecable, rica, sugestiva, bella y directa, Sánchez Adalid nos regala el mágico viaje al pasado que ha hecho que su obra sea hoy imprescindible.

OTROS FRAGMENTOS DE LA NOVELA

     «En la trama del mundo, la vida del hombre es como un sendero, una gran aventura, que supone un crecimiento hacia lo máximo del ser: una maduración, una unificación, pero al mismo tiempo paradas, crisis y disminuciones». Sintió que, ciertamente, la vida era así, como un camino en pos del sentido último de las cosas; pero en todo caso un camino impredecible, con sus peligros, sus incertidumbres y sus retrasos, en el que el hombre tiene que abrirse paso por sí mismo, tomar decisiones por su cuenta y luchar batallas por su propio brazo. En ese momento se alegró de haber emprendido la peregrinación y de no haberse arredrado cuando se atisbaron los primeros peligros. Sí, la vida no es algo fácil, pensó; y el riesgo de la vida es el ejercicio de la Divina Providencia, frente a la incógnita del futuro incierto e indeterminado. Pero lo que cuenta al fin de la vida es el acto humano, la entrega personal, la libre elección. Nunca se había sentido más él mismo que en aquel momento, erguido y sereno en medio de la vida, midiendo el horizonte con la mirada, examinado cada vereda y escudriñando el paisaje, sintiendo en los ojos el reto de los colores y en el rostro la llamada de los vientos. 
                     […]
    –Sí. Vuestra peregrinación ha sido demasiado larga. Salisteis de vuestra ciudad para visitar la tumba de Santiago y Dios os ha llevado por el mundo, como a su pueblo por el desierto en un largo vagar. ¿Os pesa haber sufrido ese itinerario?
   –No, en absoluto –respondió el mozárabe con rotundidad–. Gracias a mi aventura he comprendido que la vida es camino, que somos peregrinos y extranjeros, no vagabundos sin una meta; y que nos falta aún la plenitud suprema del bien y la gloria que es el final de nuestro viaje. Aunque dentro de poco llegue por fin a Córdoba, sé que mi viaje no habrá terminado si Dios no lo quiere así.
   –Efectivamente –asintió Mayólo–. Nuestra verdadera vida permanece oculta en Dios; sólo se nos revelará en el futuro, cuando llegue ese día esperado. Así pues, sólo la parasía traerá nuestra redención completa, el cumplimiento definitivo de las promesas de Dios. Y las metas de este mundo, por muy grandes y felices que sean, se quedan pálidas ante el esplendor de la gloria futura. Mientras caminamos en la vida seguimos expuestos a toda clase de sufrimientos, fatigas y luchas; tenemos que combatir constantemente para no sucumbir al desaliento, puesto que llevamos un tesoro precioso en vasijas de barro. Hay que seguir caminando…
    –¡Ay! –suspiró Asbag–. ¡Cuándo llegará esa meta final! A veces, está uno tan cansado… 
               […]
     Anakefalaiosis –sentenció Asbag–; ésa es la palabra: recapitulación, según la antigua sabiduría de Ireneo.
   –¡Oh, Ireneo de Lyon, claro! –exclamó Gerberto–. Según él, sólo al final desvelará Dios el sentido de la Historia. Ahora todo es confuso, enrevesado; caminamos entre luces y sombras… Avanzamos sin saber lo que hay delante, amenazados por peligros, dificultades, temores, dudas… Pero hay un plan trazado desde antiguo, que se completará en el último día…
    –Sólo entonces será comprendido el camino andado –añadió el mozárabe.
   –¿Crees que ese día está cerca? –le preguntó Gerberto, incorporándose en el sillón y fijando en él unos abiertos ojos llenos de inquietud.
   –¿Por qué me lo preguntas a mí?
  –No sé… Un hombre que ha visto el mundo debe de tener una intuición especial para adivinar los signos de algo tan trascendental…
   –¿Lo dices porque se acerca el año 1000? –preguntó Asbag con serenidad.
  –Bueno, por eso y por las convulsiones que sufre este mundo: violencias, desastres, pestes, guerras… Y, lo peor de todo, clérigos corruptos, falsarios, simoníacos, fornicadores… ¿No son signos de que la Bestia anda suelta?
  –¿Signos? –replicó Asbag–. ¡Esas son las miserias del ser humano! ¿No has leído las Sagradas Escrituras? En todo tiempo hubo pecados.
   –¿Y las estrellas? –repuso Gerberto–. Los astrólogos dicen que los signos hablan de un final.
   –¡Bah! Nosotros no debemos creer en tales cosas. Nada hay escrito. ¿No recuerdas lo que dijo el Señor? «Nadie sabe el día ni la hora…»
   –Entonces –dijo Gerberto aflojando su actitud–, ¿crees que llegado el fin del milenio todo seguirá igual?
   –¡Oh, no! Nada será igual; nada de lo venidero será igual a lo de ahora o a lo de antes; pero el mundo no tiene por qué terminar. Nadie debe pensar eso, y menos nosotros, que pretendemos seguir la verdad revelada. Hemos de pensar que el mundo avanza hacia el encuentro con el Padre Eterno. La vida de cada uno ya es un mundo completo; en el caminar hacia una visión fascinante, arrebatadora, conmovedora, que todos hemos de vivir. Tras un gran dolor o una larga enfermedad, tras un gran temor o un peligro superado, cuando un amor o una amistad termina, cuando perdemos a un ser querido, ¿quién no ha sentido, el menos una vez en la vida, esa sensación de que todo se hundía y se acababa? ¿Quién no se ha visto sucumbir alguna vez? Pero después, también, el escalofrío de la aurora, esa sensación de amanecer, de que algo nuevo empieza y el mundo, a fin de cuentas, sigue… Y de que ese momento es como nacer otra vez…
   Gerberto escuchaba atentamente, conmovido, vibrando ante estas palabras, asintiendo con un sereno movimiento de la cabeza.
   –Veo que tu vagar por el mundo te ha hecho un hombre muy sabio –dijo–. ¿Qué harás ahora? ¡Quédate aquí, en Roma! Se necesitan obispos como tú.

JESÚS SÁNCHEZ ADALID

22894321_1464763953618817_2010764460934034265_nJesús Sánchez Adalid (1962) nació en Villanueva de la Serena (Badajoz). Se licenció en Derecho por la Universidad de Extremadura y realizó los cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció de juez durante dos años, tras los cuales estudió Filosofía y Teología. Además, es licenciado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca. Es profesor de Ética en el Centro Universitario Santa Ana de Almendralejo.

Su amplia obra literaria ha conectado con multitud de lectores, gracias a la veracidad de sus argumentos y a la originalidad de sus descripciones, sustentadas en una profunda documentación. Sus novelas constituyen una permanente reflexión acerca de las relaciones humanas, la libertad individual, el amor, el poder y la búsqueda de la verdad.

La obra de Sánchez Adalid se ha convertido en un símbolo de acuerdo y armonía entre los pueblos, religiones y razas, algo especialmente necesario en un mundo desgarrado por la intolerancia y el fanatismo.

Ha publicado con gran éxito La luz del Oriente, El morázabe, Félix de Lusitania, La tierra sin mal, El cautivo, La Sublime Puerta, El caballero de Alcántara, Los milagros del vino, Galeón, El camino mozárabe, Treinta doblones de oro, Y de repente, Teresa  y La mediadora.

Es también autor de Tras los pasos del abate viajero, una obra de encargo institucional que fue presentada en 2014.

En 2007 ganó el premio Fernando Lara por su novela El alma de la ciudad; en 2012 el premio Alfonso X el Sabio de Novela Histórica por Alcazaba; en 2013 el premio Internacional de Novela Histórica de Zaragoza por el conjunto de sus obra; el premio Diálogo de Culturas y el premio Hispanidad. En 2014 su novela Treinta doblones de oro recibió el premio Troa Libros con Valores.

En Extremadura ha sido distinguido con la Medalla de Extremadura y el premio Extremeños de Hoy. Además, es académico de número de la Real Academia de las Artes y las Letras de Extremadura, cuya biblioteca dirige. También es patrono de la prestigiosa Fundación Paradigma Córdoba, cuyo fin esencial es recordar los ejemplos positivos de convivencia entre las tres religiones abrahámicas: judía, cristiana y musulmana, que ocurrieron en Alándalus, buscando con ello los principios y fundamentos del ecumenismo y del diálogo.

Sánchez Adalid ha colaborado en Radio Nacional, en el diario Hoy y en revistas Historia National Geografic y Vida nueva. Actualmente colabora con Canal Historia (The History Channel), Volcán Producciones y Zebra Producciones.

 

Anuncios

“El asesinato de Pitágoras, de Marcos Chicot

     «El objetivo de cada hombre no debe ser llegar a un punto, sino avanzar desde donde está.»

En el año 2012, Marcos Chicot se presentó al premio Planeta con su novela El asesinato de Pitágoras, quedando en cuarto lugar. Desde la editorial le comunicaron que publicarían, como venían haciendo hasta entonces, las cinco primeras novelas clasificadas. Pero, poco después, le llamarían para decirle que, debido a la crisis y al no ser un autor suficientemente conocido, no iban a publicar su obra. Chicot sentía que había escrito una gran novela y no se desanimó. Puso su libro a disposición de los lectores en formato electrónico, llegando a convertirse en el e-book en español más vendido en el mundo en 2013. Finalmente la novela se publicó en formato de papel por la editorial italiana Duomo y fue distinguida con el Premio por la Cultura Mediterránea 2015 a la mejor novela publicada en Italia.

libro_1434465224

El asesinato de Pitágoras es una novela histórica. Buena parte de lo que se narra en ella: los personajes, los hechos, y los lugares en los que sucede la trama son reales. Uno de los principales protagonistas de la historia es el filósofo y matemático griego Pitágoras, considerado el primer matemático puro, y el creador del término filósofo.

    «–Mi padre ha inventado el término filósofo. Significa amante de la sabiduría, frente al mero poseedor de sabiduría, que sería el sabio. Filósofo es un término más dinámico y humilde. Implica una búsqueda que no acaba. Algo muy apropiado en relación al conocimiento.

   –Entonces tu padre es el filósofo Pitágoras –sonrió Akenón.

    Ariadna le devolvió la sonrisa. »

Pitágoras fue un personaje fascinante, de una enorme talla intelectual y moral, que llegó a acumular buena parte del saber de su época, pero que produjo, además, un enorme avance en otros muchos campos del conocimiento: en matemáticas, geometría, astronomía y en música. Fue también un importante líder religioso, que influyó muchísimo en su época, y al que seguían miles de discípulos.

También fue un personaje con un enorme poder político, y el único en toda la historia de la humanidad que tenía un ideal sobre la forma de gobierno, y lo llevó a cabo. Su meta era la creación de una comunidad de naciones que pusiera fin a todos los conflictos bélicos y que se gobernara en base a los principios de igualdad y justicia. Formó una élite político-intelectual que logró el control de los gobiernos de un buen número de ciudades de la Magna Grecia (colonias griegas de la península itálica y Sicilia). Esto provocó que Pitágoras y su seguidores tuvieran problemas en algunas de estas ciudades, de cuyos gobiernos fueron violentamente expulsados.

El asesinato de Pitágoras, Marcos Chicot nos acerca de la mano de Pitágoras a la Magna Grecia del año 510 antes de Cristo y nos ofrece una buena novela, muy bien documentada, interesante, entretenida y fácil de leer. Muy recomendable.

«He procurado ser lo más fiel posible a los acontecimientos históricos. No obstante, las fuentes documentales sobre Pitágoras y su contexto son escasas, a veces contradictorias o poco fiables y a menudo presentan grandes lagunas. Debido a esto, durante la recreación histórica unas veces he tenido que decidir qué fuente elegir entre varias incompatibles, y en otras ocasiones he tenido que hacer uso de la inventiva para reconstruir hechos históricos irremediablemente perdidos en la noche de los tiempos.

Mi propósito ha sido elaborar un relato veraz en lo conocido y posible en lo desconocido. Asimismo, he intentado ofrecer una novela entretenida. Para ello me he permitido introducir algunos personajes y hechos que son fruto exclusivo de mi imaginación[…]

Pitagóras es, por supuesto, un personaje histórico. Todo lo que hemos visto de prodigioso en él o en sus actos está recogido tal cual en algunas de las fuentes históricas de que disponemos. Sin duda fue uno de los principales maestros de la humanidad, tanto desde un punto de vista intelectual como moral. También hay numerosas constancias de que la hermandad pitagórica se extendió de un modo espectacular no sólo entre ciudadanos de a pie, sino en muchos gobiernos, convirtiendo al filósofo e uno de los hombres más influyentes de su época.»

Marcos Chicot

SINOPSIS

El anciano filósofo Pitágoras es uno de los personajes con más poder político de su época. Está a punto de nombrar un sucesor entre sus grandes maestros cuando en su comunidad se inicia una serie de asesinatos. Cada muerte tiene lugar de un modo más desconcertante e imprevisible, reflejando tras ellas una mente oscura y poderosa que parece superar a la del mismísimo Pitágoras.

La enigmática Ariadna y el investigador egipcio Akenón tratarán de identificar al asesino a la vez que resuelven sus propios sentimientos. Un reto en el que los fantasmas del pasado se unen a las oscuras amenazas del presente. Un desafío del que resulta casi imposible salir con vida.

En esta novela, en la que gran parte de los hechos y los personajes son reales, el lector se adentrará en un misterio aparentemente irresoluble. A través de sus páginas descubrirá secretos inéditos y encontrará a los personajes más inquietantes que haya conocido jamás: el sibarita Glauco, el monstruoso Bóreas, el vengativo Cilón y, sobre todo, el misterioso desconocido que está utilizando sus capacidades prodigiosas para sembrar la muerte.

OTRO FRAGMENTO DE LA NOVELA

pitagoras-amanecer-pitagoricos-grecia-filosofia-matematicas-reencarnacion-fe-683x420

    «Aunque sus ideas regían en buena parte de la Magna Grecia, consideraba que eso debía ser sólo una primera etapa. Ahora tenía que llegar Roma, y después, ya de la mano de sus sucesores, deberían extenderse por Cartago, Etruria, Persia…
    «Una comunidad de naciones.»
    Aquel pensamiento le estremecía el alma. Su doctrina tenía como objetivo intensificar los vínculos de amistad y respeto entre hombres y entre gobiernos. El sueño final de Pitágoras era un mundo en el que no hubiera diferencias de trato ni de derechos jurídicos por pertenecer a diferentes razas o naciones. Una comunidad mundial basada en los principios de hermandad, espiritualidad y justicia.
    También soñaba con que los conocimientos de la hermandad continuaran desarrollándose. Las leyes de la naturaleza estaban al alcance de los sentidos y el intelecto. Había que seguir descifrándolas, obteniendo sin descanso nuevos descubrimientos apoyándose en los anteriores. El conocimiento era un camino de iluminación, una senda irreversible, pues las reglas de la naturaleza eran el idioma de los dioses. ¡Eran leyes, estables y exactas, que los mismos dioses debían respetar!
    Entrecerró los ojos atisbando los confines de sus sueños.
    Con sus enseñanzas, el alma se elevaba hasta lo divino a través del conocimiento y la práctica, a través del ejercicio de la mente, de la ciencia y la meditación. Los hombres podían llegar a librarse para siempre de sus instintos bestiales, podían trascender sus limitaciones y condicionamientos…
    Podían convertirse en dioses.
    Pitágoras vislumbraba un mundo de hombres ascendiendo hasta lo divino, la definitiva apoteosis del ser humano…
    Un sueño que ahora se tambaleaba.»

 

MARCOS CHICOT

000069372_1_Foto_autor_(c)_NINES_MINGUEZ_201610201739Marcos Chicot (Madrid, 1971). Es licenciado en Psicología Clínica, Psicología Laboral y Económicas. Está casado y tiene dos hijos: Lucía (2009) y Daniel (2012).

En lo literario, Chicot se dio a conocer en el año 1998 con la novela Diario de Gordon, obra que le valió el prestigioso Premio Francisco Umbral. Desde entonces ha seguido dentro de la novela y el relato, con incursiones en la literatura juvenil, aunque sin duda es conocido para el gran público gracias a su libro de 2013, El asesinato de Pitágoras, finalista del Planeta y que ha sido publicado en más de 20 países. En 2014 refrendó su éxito con la novela La Hermandad.

En 2016 logró el segundo puesto en el Premio Planeta gracias a su obra El asesinato de Sócrates.

Pertenece a la organización Mensa, y dona el 10% de lo que obtiene con sus novelas a organizaciones de ayuda a personas con discapacidad.

 

“Cuando los dioses nacían en Extremadura” de Rafael García Serrano

«Quien me quiera seguir, me siga; quien no, me deje. Las mujeres
 de Castilla han parido y paren soldados»

Cuando los dioses nacían en Extremadura, del escritor navarro Rafael García Serrano, es una novela histórica que trata el tema de la conquista de México a manos de un reducido grupo de españoles, capitaneados por el extremeño Hernán Cortés, y ayudados por algunos pueblos indígenas.

Hernán Cortés, como otros muchos jóvenes extremeños de su tiempo, se dejó arrastrar por la fiebre descubridora y conquistadora, y trató de buscar fama y fortuna en las nuevas tierras recién descubiertas.

«Daba y tomaba enojos y ruido en casa de sus padres, ca era bullicioso, altivo, travieso, amigo de armas.» Gomara

   «Hernán miraba sus viejos libros: latín, leyes, lecturas caballerescas. Su vida estaba allí entre las páginas sobadas […] Y claro, sobre todas, la incomparable historia de Amadís. Esto en las nubes, esto en lo que toca a su estancia en las nubes.

   Luego las historias paternas, las algarabías civiles, las luchas fronterizas y la trepa por una fabulosa genealogía de cristianos viejos: algo de imaginación en la rama paterna, pero con dureza ejemplar. Los Pizarro y Altamirano de la madre le contaban en las venas todas las historias de Extremadura. No obstante, en el fondo de su alma, Cortés sabía que él estaba destinado a ser un fundador. Lo dudó en un tiempo, y ahora, de nuevo en casa, se sentía seguro y firme.

   Además estaba la tierra; la tierra, la dura tierra extremeña, larga y ondulada, de olivos y castaños, encinares y viñedos, tierra serrana y fronteriza: esta geografía habitual exaltaba el ánimo para las grandes y desconocidas empresas. La aventura llamaba a los hombres, y era raro el joven español que no se decidiese a probar un manjar tan picante como el de las guerras italianas o como el de las desconocidas campañas en las desconocidas Indias. La tierra le posaba los pies en el suelo, le atraía hacia sí con un amor inmenso, humano, tremendamente real. Nada de pájaros en la cabeza: cálculo, horizonte, redaños. La frontera le traía el viento del hierro y del pan, del oro y del moro. Traía el recuerdo de las duras y las madura; traía el noble sudor del trabajo guerrero. (También entonces, quien tenía el hierro tenía el pan.) Esta tentación fronteriza que se notaba en toda España, que aún se nota particularmente en Extremadura, la posibilidad de ganar fama y dineros en un golpe de audacia jugado a la buena de Dios, llevaba a los jóvenes españoles a alistarse en los Tercios nacientes o en las flotas que marchaban a los nuevos e incógnitos dominios ultramarino.»

Para componer esta crónica novelada, García Serrano siguió, como el mismo señala en el prólogo de la obra, la Crónica de Bernal Díaz del Castillo y las Relaciones de Hernán Cortés. El resultado es una gran novela, calificada por el historiador Salvador de Madariaga como la mejor sobre la conquista de México.

«El argumento se lo inventó Cortés y el libro lo escribió Bernal. De modo y manera que hay bien poco margen para quienes nos aventuramos por el camino maravilloso de la Conquista de Méjico. Tentado por cuanto de humanidad y de puro prodigio –esto es, de puro español– hay en Cortés y en sus hombres, intenté una especie de modesta biografía de la Conquista, un reportaje sencillo y admirativo[…]

Quien quiera, que pase a la historia de aquel tiempo virgen y fabuloso en que los hombres buscaban la fuente encantada de la eterna juventud, de aquel tiempo en que las cataratas del Niágara, pura belleza, no producían equis millones de kilovatios al día. El tiempo español: cuando los dioses nacían en Extremadura.»

(Del prólogo del autor).

Como nota curiosa, señalar que el escritor cacereño Muñoz de San Pedro, gran conocedor y divulgador de la tierra extremeña, utilizó el título de esta novela de García Serrano para subtitular su obra más conocida: Extremadura, la tierra en la que nacían los dioses. Sobre este cuestión, escribe en los preliminares de su libro:

«Un escritor de nuestro tiempo, Rafael García Serrano, tuvo la fortuna de encontrar un título definitivo para un libro suyo sobre una conquista americana: Cuando los dioses nacían en Extremadura. Nada más adecuado, como símbolo de la región extremeña, que ese título, pregonero de una gloria impar, de un monopolio en el nacimiento de aquellos auténticos dioses, superadores en realidades absolutas de las hazañas míticas de las olímpicas deidades helénicas.

Extremadura, con sus terrenos primitivos, que le dan ancestral prestigio geológico y telúrico; con sus contrastes geográficos, con su tradición agrícola y ganadera, con sus remotas civilizaciones, con su historia gloriosa y sus tesoros de arte, tuvo su momento crucial y decisivo, su apoteosis universal, en la conquista de América. Aquí nacieron los dioses, todos los grandes dioses conquistadores del inmenso continente, desde Vasco Núñez de Balboa a Pedro de Valdivia, desde Hernán Cortés a Francisco Pizarro, desde Sebastián de Belalcázar a Pedro de Alvarado, desde Francisco de Orellana, el titán del Amazonas, a Hernando de Soto, el soñador del Misisipí…»

SINOPSIS

«Hubo un tiempo en que los dioses nacían en Extremadura. Los mismos dioses que, miles de años antes, guiaron a los dioses de la Iliada y de la Eneida, a las falanges de Macedonia y a las legiones de los césares. Alumbraron de entre las entrañas del linaje de los hidalgos –que leían a los clásicos, se comportaron como caballeros y combatían como leones– una casta de capitanes que dominaron el mundo de Levante a Poniente, dejando escrita sobre todos los mapas la más hermosa geometría militar desde Ceriñola hasta Rocroi, y la más bella historia de amor, de guerra y de conquista.

Cuando los dioses nacían en Extremadura, España rompió la barrera del sonido de la realidad. Fue entonces, cuando no éramos deshechos a la deriva de la Historia, sino que moldeábamos su cauce con orgullo, cuando España llegó más allá del Atlántico, el camino que condujo a Dario el Grande hasta Maratón, a Leónidas hasta el paso de las Termópilas, a Jerjes hasta Salamina, a Filipo hasta el Helesponto, a Alejandro Magno hasta Babiloniay a Escipiano hasta Itálica. Iberia, Hispania, España, puro metal de la fundición grecorromana, escribió la historia más grande jamás contada desde Troya, donde comienza la memoria de Occidente, hasta nuestros días sin un Homero que las cantara.

De entre todos los dioses nacidos en Extremadura, Medellín alumbró a Hernán Cortés, el hidalgo que fue César en en Méjico por la fuerza de su voluntad, la luz de su inteligencia, el arrojo de su corazón y la bravura de sus armas […] Hernán Cortés, tras apurar hasta las heces el amargo cáliz de la Noche Triste, sin tiempo para lamerse la heridas, sin aliento para contar los muertos ni para enumerar a los que iban a morir, forma el cuadro, abre las alas de su caballería para guarnecer los famélicos flancos, desenvaina el acero y derrota en Otumba a un enemigo infinitamente superior en número que cae vencido ante un ejército de sombras harapientas que sólo llevan un puñal entre los dientes.

En Otumba está toda la grandeza del César Cortés, el paradigma de aquellos dioses que nacían en Extremadura. Esta es su historia, contada por la pluma y por la prosa de Rafael García Serrano, Homero navarro y alférez de la fiel infantería española, a mayor gloria del César, de Española y de Méjico.»

De la introducción de Eduardo García Serrano

OTROS FRAGMENTOS DE LA NOVELA

   «Sabréis que somos una cosa así como dioses. Teules nos llaman los indios, y eso quiere decir: dioses. Nosotros nos damos aire, unos más que otros, pero a nadie amarga un dulce lo divino. Cortés, ¿qué no hará este hombre?, lo ha sabido aprovechar: Sabéis señores, que me parece que en todas estas tierras ya tenemos fama de esforzados, y por lo que han visto estas gentes por los recaudadores de Moctezuma nos tienen por dioses o por cosas como sus ídolos.» […]

   «Iba Cortés al frente de los suyos y les rodeaban, ya en en pleno campo, las vanguardias sutiles del adversario y les hostigaban con tenacidad de moscas de ganado, les picaban en los flancos y el ejército no tenía fuerza ni para menear la cola y sacudirse aquella pegajosa molestia. No pasaba el tiempo. A veces era de día, a veces, de noche; a veces se estaba en descanso, casi siempre en marcha, pero nunca se podía saber qué día era, cuántas jornadas habían pasado desde San Juan; nunca se podía saber si aquellas lágrimas de Cortés eran por la muerte de sus camaradas o por la alegría de ver que doña Marina estaba a su lado o por la alegría de ver que los tlaxcaltecas del ejército le veneraban aún como si fuese Quetzalcolatl victorioso. Pesaba la tierra en las espaldas, pesaba la angustia de no verse nunca lejos de aquellos tábanos indígenas, les caía a plomo la sensación de acabamiento, la certidumbre de que sus nervios se estaban agotando y de que cuando fuesen muertos en pie, muertos que marchaban disciplinadamente, justamente entonces los mejicanos se echarían sobre ellos y acabarían de una vez para siempre con Hernán y sus aventuras, con Hernán y los suyos, son los tlaxcaltecas y con los caballos, con las mujeres, con las cruces, con todo. Pero Cortés se mantenía firme, tieso como un poste, herido en la cabeza y en la mano. Herido en el corazón, sobre todo en el corazón del bachiller por Salamanca, en el corazón del joven Amadís, del caballero invencible, herido en el corazón de Quetzalcoatl Cortés, natural de Medellín[…]  Cortés miró hacia el enemigo. Doña Marina temblaba. Pensaba Hernán en la gloria, en el infinito descanso de pelear en campo abierto, sin la noche traidora, sin el oro en la mochila. Pensaba en la gloria de morir matando a un enemigo valiente, a un enemigo capaz de derrotar a sus españoles. Pensó en morir victorioso y pensó en que era mejor vencer y vivir, vivir victorioso. Pensó en que la fe hace milagros, en que Dios era español, en que había que ganar la pelea y volver a Méjico y pensó en que tenía a Méjico en la mano; y la cerró con una furia amorosa, con un júbilo frenético; cerró la mano en que pensaba que estaba Méjico, con si fuera a coger la mano de doña Marina.».

RAFAEL GARCÍA SERRANO

rafael-garcia-serrano-103Rafael García Serrano (Pamplona, 1917–Madrid 1988). Novelista. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid y fue director de diferentes publicaciones, entre ellas Arriba, y colaborador del periódico El Alcázar, diario en el que publicó miles de artículos marcados por su vehemente falangismo. Como periodista, su labor fue reconocida por el régimen franquista con el Premio Nacional de Periodismo Francisco Franco en 1950, y su participación en la Guerra Civil con la Cruz del Mérito Militar en 1964. El tema central de toda su literatura, de prosa dura y ágil, es dicha guerra, como se ve en las tres novelas agrupadas bajo el título general de La guerra (1964): Eugenio o proclamación de la primavera (1938), Plaza del Castillo (1951) y La fiel infantería (1943), Premio Nacional de Literatura, a la que se suman otras como Cuando los dioses nacían en Extremadura (1949), centrada en la conquista de México por los españoles, Los ojos perdidos (1958), llevada al cine y por cuyo guión García Serrano recibió un premio especial del Sindicato Nacional de Espectáculos, La paz dura quince días (1960), La ventana daba al río (1963), El obispo de Gambo (1977), esta última dentro de lo que se conoce como ‘política-ficción’, La paz ha terminado (1980), Frente norte (1982) y V centenario (1986). El resto de su obra se compone de volúmenes de relatos, Los toros de Iberia. 6 historias de toros, 6 (1945), El domingo por la tarde (1962) o El pino volador y otras historias militares (1964); libros de viajes como Notas de un viaje de Roma a Buenos Aires (1949) y Bailando hasta la Cruz del Sur (1953); una curiosa antología de canciones y frases de los soldados de la zona nacional durante la guerra: Diccionario para un macuto (1964), y las memorias La gran esperanza (1983). Asimismo, fue autor de guiones cinamatográficos, además del ya mencionado, entre ellos el de Los novios de la muerte (1975).

“El asesinato de Sócrates”, de Marcos Chicot

«Qué terrible es la diferencia entre el gobierno de la justicia y la tiranía de los más convincentes.»

El asesinato de Sócrates es la última novela del escritor madrileño Marcos Chicot, con la que ha sido finalista del premio planeta 2016.

La narración se inicia en la Esparta del año 437 antes de Cristo. Tras el parto, una madre ve como su hijo le es arrancando literalmente de los brazos.  

      «El niño sacó una manita y la apoyó en la piel mojada de su madre. Su cabeza se movió hacia ambos lados como si olfateara con torpeza. Deyanira rozó con el dorso de un dedo su pequeña mandíbula y el recién nacido separó los párpados. Sus ojos eran grises como los de su madre, pero tan claros que parecían transparentes.

       Deyanira lo contempló extasiada.

    —Lo siento. —Los dedos de la partera envolvieron a su hijo y lo apartaron.

    —No. —Deyanira mantuvo las manos alrededor de él, pero tuvo miedo de hacerle daño y cedió—. ¡No! —La partera le dio la espalda y se alejó—. ¡Decidle que es su hijo!

     La mujer cruzó la puerta y desapareció de su vista.

   —¡Decidle que es su hijo!

    Intentó ponerse de pie y el mundo se convirtió en negrura. Notó que su cabeza golpeaba contra el suelo de tierra. Tomó aire y trató de gritar mientras se desvanecía.

   —¡Es tu hijo, Aristón!… Es tu hijo…»

portada_el-asesinato-de-socrates_marcos-chicot_201610201752

El gran protagonista de la novela es el filósofo griego Sócrates, un personaje que marcó una época y que ha sido considerado el padre de la filosofía occidental. La trama de la historia se desarrolla en el siglo más apasionante de la Grecia Clásica y en ella se mezclan personajes históricos con otros de ficción.

En más de una ocasión, el autor de El asesinato de Pitágoras ha destacado el paralelismo existente entre la decadencia de Grecia y el momento actual. En su pasada visita a la Feria del Libro de Badajoz, Chicot afirmó que muchas de las cosas que están ocurriendo en la actualidad ya sucedían en la Grecia de Sócrates.

Nos encontramos ante una novela histórica, bien escrita, amena y fácil de leer. La historia se apoya en un gran trabajo previo de documentación histórica, que trata de reflejar de un modo riguroso el momento histórico en el que transcurre la acción.

SINOPSIS

«El asesinato de Sócrates recrea magistralmente la época más extraordinaria de nuestra historia. Madres que luchan por sus hijos, amores imposibles y soldados tratando de sobrevivir se entrelazan de un modo fascinante con los gobernantes, artistas y pensadores que convirtieron Grecia en la cuna de nuestra civilización. A lo largo de las páginas de esta absorbente novela, brilla con luz propia la figura inigualable de Sócrates, el hombre cuya vida y muerte nos inspiran desde hace siglos, el filósofo que marca un antes y un después en la historia de la humanidad.»

Leer el primer capítulo de la novela

MARCOS CHICOT

000069372_1_Foto_autor_(c)_NINES_MINGUEZ_201610201739Marcos Chicot (Madrid, 1971). Es licenciado en Psicología Clínica, Psicología Laboral y Económicas. Está casado y tiene dos hijos: Lucía (2009) y Daniel (2012).

En lo literario, Chicot se dio a conocer en el año 1998 con la novela Diario de Gordon, obra que le valió el prestigioso Premio Francisco Umbral. Desde entonces ha seguido dentro de la novela y el relato, con incursiones en la literatura juvenil, aunque sin duda es conocido para el gran público gracias a su libro de 2013, El asesinato de Pitágoras, finalista del Planeta y que ha sido publicado en más de 20 países. En 2014 refrendó su éxito con la novela La Hermandad.

En 2016 logró el segundo puesto en el Premio Planeta gracias a su obra El asesinato de Sócrates.

Pertenece a la organización Mensa, y dona el 10% de lo que obtiene con sus novelas a organizaciones de ayuda a personas con discapacidad.

OTRO FRAGMENTO DE LA NOVELA

     «–Pero, Sócrates – intervino uno de los jóvenes que asistía por primera vez– , ¿qué puedes enseñarnos tú entonces, de qué sirve que nos hagas desconfiar de todo lo que sabemos?

    –Ay, querido amigo, yo sólo puedo enseñaros lo que sé. Mi pequeña sabiduría consiste en haber aprendido que los hombres creen saber sin que eso sea cierto. No obstante, quizá podríamos aprovecharnos también de cierta habilidad que creo tener para la enseñanza; y aún hay otra destreza que aprendí de mi madre, Fainarate, que era comadrona. Se trata de la mayéutica, el arte del alumbramiento. Mi madre ayudaba a las mujeres a dar a luz, y yo hago lo mismo con las almas de aquellos que aceptan que los interrogue. El primer conocimiento que hay que alumbrar, no obstante, es la conciencia de nuestro desconocimiento. Es como si quisiéramos pintar un cuadro en una tabla que unos niños hubieran llenado de garabatos. Lo mejor será limpiar primero la tabla, y sólo después empezar a pintar en ella.

     Otro de los jóvenes, sorprendido ante las palabras de Sócrates, se apresuró a replicar.

    –¿Qué conocimiento vamos a adquirir con tus enseñanzas, si manifiestas que no sabes nada?

     Sócrates le respondió con énfasis.

   –El verdadero conocimiento no se aprende, se llega a él mediante conclusiones propias, si bien un maestro puede guiarnos a través del proceso de razonamiento,. Saber que lo que creíamos que era cierto no lo es ya es estar por delante de quienes están llenos de verdades sólo aparente. Y no debes dudar de que indagar es avanzar en el conocimiento, aunque todavía no se haya alcanzado la meta.»

 

 

Enrique Bocanegra presentó su novela “Un espía en la trinchera” en la Feria del Libro de Badajoz

El escritor Enrique Bocanegra ha presentado este domingo, 21 de mayo, en la Feria del Libro de Badajoz, su última novela, titulada Un espía en la trinchera, por la que ha obtenido el prestigioso Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias.

Conferencia de Enrique Bocanegra en la Feria del Libro de Badajoz

Un espía en la trinchera aborda uno de los capítulos menos conocidos de la vida del británico Kim Philby (1912-1988), el agente doble más importante de la historia del siglo XX. En concreto, su instalación en España en plena contienda civil, donde fue acreditado como corresponsal del diario The Times, aunque en realidad seguía órdenes de la Unión Soviética.

Durante la conferencia, Bocanegra ha hablado sobre el proceso creativo que ha llevado a cabo para la escritura de su novela. Un trabajo basado en un estudio minucioso de diversas fuentes históricas, correspondencia y otros datos que el autor ha tenido que manejar para la elaboración de su novela y en el que el CNI ha tenido un papel muy relevante.

«El británico Kim Philby (1912-1988) está considerado el agente doble más importante de la historia del siglo XX. Reclutado por los soviéticos con apenas veintidós años, poco después de graduarse en Cambridge, a partir de los años cuarenta ocupará cargos clave en el servicio secreto británico, el legendario MI6. Tras desertar a la Unión Soviética en 1963, su caso salta a la luz pública y provoca un intenso debate sobre cómo fue posible que un alto cargo de la elite británica traicionase durante décadas a su propio país. Su caso inspira a periodistas, pensadores, cineastas y escritores como John Le Carré que se inspiró en Philby para el personaje central de El topo, su novela más célebre.

portada_un-espia-en-la-trinchera_enrique-bocanegra_201701251746

Sin embargo, el capítulo menos conocido de su carrera es su primera misión, cuando el servicio soviético le ordena instalarse en España en plena guerra civil. Acreditado como corresponsal de The Times en el bando sublevado, Philby, agente soviético, llegó a ser condecorado en persona por el propio Francisco Franco en Burgos el 3 de abril de 1938, tras resultar herido durante la batalla de Teruel. A partir de los artículos que Philby escribió para  The Times, así como de la correspondencia que intercambió con sus editores (material que en gran parte ha permanecido inédito hasta la fecha), este libro analiza su trayectoria durante los dos años y medio que permaneció en España en plena guerra y la incidencia, fundamental, según el mismo Philby reconoció en su autobiografía, que esta experiencia tuvo sobre su carrera como espía..»

LEER EL PRIMER CAPÍTULO DE LA NOVELA

Periodista y autor español, Enrique Bocanegra (Sevilla, 1973) cursó estudios de Ciencias de la Información en la Universidad de Sevilla, especializándose con un máster en Comunicación de la Defensa por el Centro de Estudios de la Defensa Nacional. A lo largo de su carrera ha trabajado en varios países y ha destacado también por su labor como gestor cultural. En la actualidad es coordinador cultural en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, donde llegó tras pasar por el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Su pasión y conocimiento del mundo militar, la defensa y la historia de España le llevó a escribir Un espía en la trinchera.

“Los imprescindibles”, de Raimundo Castro

«La novela de los últimos maquis.»

«Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles».

Bertolt Brecht

principal-los-imprescindibles-es

De la anterior cita de Bertolt Brecht, toma su título esta novela de Raimundo Castro, Los imprescindibles. En ella, el periodista cacereño nos acerca a la historia de aquellos guerrilleros que lucharon por sus ideales y por recuperar las libertades perdidas, desde el comienzo de la Guerra Civil hasta el abandono de la lucha armada, allá por 1955.

En Los imprescindibles se mezclan, de forma magistral, realidad y ficción. Aparecen personajes reales, como Ernest Hemingway o el teniente coronel Gómez Cantos, junto a otros personajes inventados. Como el propio Castro ha señalado: «Aunque este relato mama de la historia, lo verídico y lo fantástico la entreveran por completo. Muchos personajes son reales, como puede fácilmente apreciarse por quienes conozcan los avatares de nuestra guerra civil y los años oscuros que siguieron. Debo hacer constar, no obstante, que todos los guerrilleros y sus perseguidores, los grandes protagonistas de la narración –salvo Miguel de Génova, el Cambiao, y su adversario Sebastián Delgado, el Bizco– hunden sus raíces en la realidad de los acontecimientos históricos».
Con esta novela, su autor pretende rendir homenaje a aquellos guerrilleros que lucharon por recuperar los derechos arrebatados por el nuevo régimen y contribuir a que las nuevas generaciones conozcan el enorme sacrificio realizado por estos luchadores por la libertad.

Cuando llegó la democracia, explicó, todo el pasado era penumbra. Aunque brotaba la democracia, incontenible, los guerrilleros se habían estrellado contra un murallón de silencio. El miedo seguía emponzoñando el aire y nadie hablaba de la historia adormecida. A los viejos testigos les amedrentaba la crudeza de unos recuerdos tenebrosos y amargos. Y los jóvenes, simplemente, ignoraban los acontecimientos.

El escritor y periodista extremeño ha reconocido que Los imprescindibles es la novela de su vida. Una novela que le ha llevado 15 años escribir y que le ha supuesto un enorme trabajo de investigación y documentación. Y demuestra conocer bien los territorios en los que se desarrolla la historia, en especial Madrid y Extremadura, la patria del Cambiao. Lugares como Cáceres, Badajoz, Castuera, Montánchez… y, especialmente, Torremocha (Torrealba en la novela) que aparecen a lo largo y ancho de la narración.

Como era Semana Santa, supuso que Planchuelo andaría luciendo tricornio y medallas ensangrentadas en su Montánchez natal. Así que anduvo toda la noche y parte de la madrugada por las veredas de pastores que tan bien conocía desde chico hasta subir al Cancho que se Menea. Cuando asomó a la explanada en la que lo había dejado tanto tiempo atrás se quedó estupefacto. La templada luz del alba le permitió apreciar, vagamente, que la piedra bamboleante había sido derrumbada.

Aunque se lo habían contado, no se lo creyó. Se convenció que se se trataba de una leyenda rural porque la mente le traía la imagen asustada de Pere Cargol cuando, unos años antes, le abroncó porque podía tirarla y armaría un follón que escucharían los del pueblo. El pobre Cargol ignoraba, dijo el Remedios haciendo gala de marisabidillo, que no había Dios que tirara esa piedra […] Era inútil intentar tirarla de su pedestal. Pero más tarde, matizó, Miguel le aseguró, acertadamente, que no había nada en el mundo imposible de abatir. Y dedujo, maldiciéndolos, que solo podían haberla derribado una panda de auténticos descerebrados.

Y así fue. El diecinueve de junio del treinta y siete, resumió Federico Espejo mientras sentaba cátedra con el dedo en alto, el alférez Félix Alejandro Bartolomé, que mandaba una de las dos compañías del Regimiento de las Navas destinadas allí durante la contienda, dio orden a sus soldados de que demostraran que no había nada que se resistiese al triunfal ejército de Franco. Y entre muchos, ayudados con palancas de acero, derribaron la piedra de la peor manera. Seguro que lo hicieron al grito de «¡Caiga la República!», remató el Remedios con resabio. Y, despectivo, masculló desdeñosamente: «¡Mira tú que machotes!» 

Los imprescindibles es una novela bien escrita y fácil de leer. Y que nos permite acercarnos a la visión de los maquis españoles, «esos miles de valientes cuya memoria sigue viéndose obligada a combatir contra el olvido oficial». 

Lea las primeras páginas de la novela

 

SINOPSIS

Raimundo Castro novela de forma magistral la historia de los guerrilleros españoles que lucharon por sus ideales de libertad y justicia desde el inicio de la Guerra Civil hasta la huida, en 1955, de la última partida de «maquis». En esta trama de confrontación nacional e internacional, miles de guerrilleros defendieron su vida y sus ideas, sin apenas armamento ni intendencia, frente a una Guardia Civil a la que Franco situó como vanguardia de la represión para intentar vender a la opinión mundial la falsa idea de que los soldados republicanos que le combatían en las sierras eran simples «bandoleros». Al amparo de la verdad histórica, la novela desnuda acontecimientos terribles que la memoria oficial ha ocultado. La ejemplar odisea de los maquis, su lucha—trufada de heroicidades y traiciones—queda reflejada en su duro acontecer cotidiano; en un relato que, más allá de su inquietante desenlace, ofrece una profunda reflexión sobre la dignidad humana.

RAIMUNDO CASTRO

principal-foto-raimundo-castro-juan-lazaro-mateo-es_medEl periodista y escritor Raimundo Castro nació en Torremocha (Cáceres) el 1 de agosto de 1955. Hijo de emigrantes, vivió en Guipúzcoa hasta los diecisiete años. En 1972, se trasladó a Madrid, donde se graduó en Ciencias de la Información. La agonía de Franco le permitió entrar a trabajar en el semanario Guadiana en 1975 y dos años después cubrió información política para el diario El Imparcial en las primeras Cortes democráticas. Más tarde, se incorporó a la edición madrileña de El Periódico de Catalunya, donde ocupó veinte años de su vida profesional. También ha sido corresponsal político del semanario El Globo, jefe de Nacional de la Agencia OTR-Press, director adjunto de Negocio y columnista político de El Mundo e Interviú. En la actualidad trabaja para el digital República.com y es tertuliano de 24 Horas de TVE, RNE y 13TV.

Como escritor es autor de La quema (1979), novela ambientada en los últimos días del franquismo; de la recopilación de poesías escritas por políticos como Alfonso Guerra o Miguel Herrero de Miñón Políticos con verso y sin enmienda (1985); de la biografía de José María Aznar El sucesor (1995) y de Memorias para la paz (1998), un ensayo biográfico sobre Juan María Bandrés y su papel en la Transición. También ha publicado La Izquierda que viene (1998) junto a Julia Navarro.

FRAGMENTO DE LA NOVELA

   «El Francés… El Remedios suspiró. Miguel hablaba del Francés como lo habían hecho del Cambiao quienes le conocieron en los mejores tiempos del combate, cuando la izquierda no se había roto y la ilusión reventaba cualquier muro. Decía que el cordobés era un líder natural. Y que aunaba, a partes iguales, la pasión y su razón. Los dos ingredientes se frenaban el uno al otro, se contenían y acababan fundiéndose en un personalidad equilibrada y seductora. No dejaba que nadie hiciera lo que él podía hacer y siempre tenía el hombro dispuesto para que se apoyaran en él quien lo necesitase.
    Aquel hombre moreno, de estatura mediana y ojos azul tormenta, tenía curtida a fuego el alma de trinchera, pero no perdió jamás la humanidad. Era comprensivo con la flaqueza de sus hombres. Salvo si su pecado era la traición o la cobardía. A los que se cagaban encima los castigaba con rigor, aunque sin ensañamiento. Cuando no huían de su alcance y los cogía, los fusilaba o les pegaba un tiro. Pero siempre después de que toda la partida los juzgase y permitiéndoles ser sus propios abogados defensores.
    Era un sentimental. Más de una vez perdonó debilidades de sexo emanadas de la pasión amorosa, incluso las que llegaron a poner en peligro la partida por descuido, como pasó con el Mora en La Jarilla.»

“En tiempos del papa sirio”, de Jesús Sánchez Adalid

«Por eso afirma el profeta que ha sido voluntad de Dios que los cristianos sean entregados una se-
gunda vez a los ismaelitas, por su inconsistencia,  por su falta de fe y por sus pecados.  Brotará de 
repente un segundo califato.»

Jesús Sánchez Adalid vuelve a la senda de la novela histórica con En tiempos del papa sirio, una apasionante historia que se adentra en unos hechos ocurridos en el siglo VIII en la Siria cristiana y que nos permitirán entender lo que está sucediendo actualmente en esa región del mundo.

22906g

La novela surgió, como explica su autor en una reciente entrevista, de una casualidad. El pasado año, con motivo de la presentación de su novela Y de repente, Teresa en Roma, tuvo conocimiento de un documento existente en la Biblioteca Vaticana que hablaba de la presencia del último arzobispo visigótico de Toledo, Sinderedo, en Roma a principios del siglo VIII, tras la invasión de los musulmanes de la Península Ibérica. Dicho arzobispo llegó a Roma, huyendo de los árabes, a través del Mediterráneo, siendo acogido por el Papa Constantino, un papa de origen sirio que había llegado de niño a Roma, a través de la isla de Lesbos, tras la proclamación del primer Califato.

Los romanos no querían recibir a los refugiados hispanos. Muchos de ellos los despreciaban por considerarlos corruptos, cobardes y culpables de su propia tribulación. Sin embargo, el papa sí se compadeció de ellos y les prestó el debido auxilio.

   El buen papa se acordaba de Siria, nuestra tierra, y a buen seguro había estado rememorando nuestra propia tribulación y la equiparaba a lo que estaban sufriendo los cristianos godos. Tal vez por eso me dijo luego:

   –Nadie mejor que nosotros podrá comprender a esa pobre y desdichada gente. Nosotros los sirios ya tuvimos que pasar por ello. Para una cultura antigua y cristiana resulta muy doloroso ver que todo se desmorona, que se hunden los fundamentos y los cimientos que con tanto esfuerzo y sacrificio pusieron nuestros antepasados. Igual que un día nosotros tuvimos que salir de nuestra tierra, ellos ahora se han visto obligados a dejarlo y huir. Lo mismo que nos tocó vivir les toca a ellos. Aunque yo era un muchacho imberbe, recuerdo muy bien el pánico de los nuestros y la terrible decisión de abandonar Siria. Tuvimos que salir con lo puesto, aprisa y sin titubear. Luego estaba el mar en la negrura de la noche, las olas, el frío… y, finalmente, una desierta y extraña playa de Grecia. Lo poco que llevábamos de valor nos lo arrebataron gentes sin compasión… Casi desnudo llegué a Italia…

La novela tiene el esquema del viaje iniciático. Su protagonista, Efrén, es un joven sirio de noble origen que vive en Damasco, en el barrio de Bab Tuma, el barrio cristiano más antiguo del mundo y en el que vivieron san Pablo y santo Tomás. Allí crece, durante el primer califato Omeya, siendo testigo de las continuas humillaciones y atropellos que sufren sus gentes a manos de los muslimes por mantenerse fieles a su fe. Efrén tiene que emprender un viaje hacia un santuario en Ouadi Qadisha, el llamado Valle Santo, donde crecen los cedros de Dios. En este lugar viven unos anacoretas monjes que custodian una antigua profecía. La novela nos permite viajar hacia esa profecía, conocida como Apocalipsis del Pseudo-Metodio –llamada así por el nombre de un obispo siriaco que vivió en el siglo VII– que habla de dos dominaciones islámicas: una, la que se iba a producir en los momentos previos a la conquista de la península Ibérica por los musulmanes, con la expansión del Islam, y una segunda dominación que se produciría cercana al fin de los tiempos.

    Y después de la caída del imperio de los persas, los hijos de Ismael se alzan contra el Imperio romano y cristiano. El nuevo y definitivo enemigo es pues el reino de los llamados hijos de Agar, los que la Sagrada Escritura nombra como «el poder del sur». En este periodo los árabes oprimirán en todo lo posible el mundo sometido a ellos. Pero aquel a quien Metodio llama «rey de los griegos y los romanos», es decir, el rey cristiano, los vencerá, e impondrá por la fuerza la paz en el mundo.

    Pero Metodio avisa que, a pesar de esta victoria, no obstante la paz, la seguridad y la prosperidad, los cristianos comenzarán a ser laxos en su fe de nuevo […]

   Por eso afirma el profeta que ha sido voluntad de Dios que los cristianos sean entregados una segunda vez a los ismaelitas, por su inconsistencia, por su falta de fe y por sus pecados. Brotará de repente un segundo califato. Vendrán pues persecuciones, bajo las cuales se pondrá de manifiesto quiénes han permanecido más fieles. Habrá terrores, muertes, crueldades y pánico entre las gentes que creían ya estar seguras […]

           Ese será el tiempo final.

Esta serie de coincidencias han dado pie para que Sánchez Adalid haya podido escribir esta novela histórica, un gran relato que puede servir muy adecuadamente para explicar al mundo los orígenes más remotos de lo que hoy está sucediendo en Siria. No olvidemos, como señala el escritor extremeño, que en tierras sirias comenzó el cristianismo y que desde allí San Pablo lo propagó por todo el Mediterráneo hasta España. Además, de Damasco, la capital de Siria, salió el ejército que en 711 conquistó la península Ibérica, y ahora el Estado Islámico o Daesh se autodenomina califato para volver a los orígenes del Islam.

La novela, que se apoya en un gran trabajo de documentación e investigación histórica, resulta muy entretenida y de fácil lectura. Muy recomendable.

SINOPSIS

 ¿Cuál es el origen de lo que está sucediendo ahora en Siria?

Una novela reveladora y necesaria.

«Mi nombre es Efrén, sirio, nacido en el barrio cristiano de Damasco, el quinto año del califa Abd al-Malik…»

Así empieza la extraordinaria historia de un joven educado en la Siria cristiana, en el primer califato Omeya. A las puertas de su edad adulta, Efrén se hará consciente de la pérdida de identidad de una antigua cultura oprimida. Sintiéndose llamado a hacer algo, emprenderá un viaje que le llevará hasta un fascinante santuario poblado por anacoretas en el Valle Santo (Ouadi Qadisha), donde se custodia una profecía que parece estar empezando cumplirse. Tras su conocimiento, Efrén será enviado a afrontar un gran riesgo…

 En tiempos del papa sirio nos descubrirá muchos misterios sobre el período de máxima expansión del Islam, en el siglo VIII. Una vez más, Jesús Sánchez Adalid pone en juego sus conocimientos tanto de la Historia como de las pasiones humanas para transmitir a sus lectores hechos sorprendentes e indispensables para comprender todo lo que hoy está sucediendo en el mundo, a pesar de haber transcurrido trece siglos. Por eso decidió profundizar en la tradición del cristianismo de Siria, el más antiguo de la Historia. La existencia de documentos reveladores y muy poco difundidos del primer califato, como la profecía conocida como Apocalipsis del Pseudo-Metodio, pueden aportar indicios e interpretaciones muy útiles para descifrar las claves del temido islamismo radical que cree en la actualidad.

«Lo que está ocurriendo en el mundo tiene una explicación que todos debemos conocer.»

Jesús Sánchez Adalid

FRAGMENTOS DE LA NOVELA

    «Entonces, el venerable y enigmático papa Constantinus avanzó de nuevo hacia los hispanos, ahora solo, lento, solemne. Se detuvo a unos pasos de ellos y, alzando la voz, preguntó:
    —¿Quién de vosotros es el metropolitano de Toletum?
  Pasado un instante, se adelantó un clérigo alto, que se apoyaba en un báculo episcopal de puro bronce labrado. Se arrodilló y respondió:
   —Padre santo de Roma, y hermano mío, yo soy el metropolitano de Toletum. Mi nombre es Sinderedo.
    Seguidamente, alguien gritó desde una torre:
    —Perfide! (¡traidor!)
    Y otras voces secundaron:
   —Merdose! (¡mierdoso!). Cacate! (¡cagado!). Cacator! (¡cagón!). Sordes! (¡basura!). Spado! (¡capón!)…
   Y se formó un gran revuelo con abucheos, pitas y demás. Á resultas de lo cual, el papa alzó los brazos y los agitó, a la vez que lanzaba hacia los vocingleros una mirada cargada de reproche. Y cuando hubo logrado que se hiciera el silencio, se cubrió el rostro en señal de aflicción; y luego, con los ojos inundados en lágrimas, avanzó hacia el obispo hispano Sinderedo, se echó afectuosamente sobre él, lo abrazó con ternura, cual padre misericordioso, y lo cubrió de besos, en la frente, en la cara y donde quiera que caían sus labios.
    La multitud que contemplaba la escena quedó desconcertada. No comprendían que el papa fuera tan comprensivo con unos hombres a quienes la cristiandad romana consideraba cobardes, degenerados y necios, por haber dejado caer su patria tan fácilmente en poder de la estúpida herejía mahomética. Pero el venerable Constantinus tenía motivos muy íntimos, imbatibles razones, para tener misericordia y apiadarse de aquellos cristianos exiliados. Motivos y razones que yo sí conocía. Porque el buen papa era de origen sirio, como yo. Y el corazón de los que un día tuvimos que abandonar Siria, hace tiempo que fue traspasado por desgarradores presagios que empezaban ahora a cumplirse…»

 

[…]

Reportaje sobre Ouadi Qadisha

   «Después de tres fatigosas jornadas de camino por intrincados vericuetos, por fin alcanzamos la cima desde la que se divisa, hacia oriente, como un paredón terrible, el monte Makemel, que domina Ouadi Qadisha. Quedé admirado contemplando la grandeza verde, oscura, del bosque sagrado, donde crecen los eternos árboles de Dios, aquellos cedros del Líbano que ensalzan los salmos. Colgadas del precipicio, brillaban las tres cúpulas del santuario, edificado entre enormes roquedales, rodeado por otras pequeñas construcciones, como ermitas menores apiñadas en torno. El conjunto, humilde, austero, tiene su origen en aquellos lejanos tiempos en que los eremitas eran llevados por el Espíritu a los montes más olvidados, cuando todavía los emperadores romanos permanecían obstinados en el paganismo, obedeciendo al demonio,   afligiendo a los cristianos con persecuciones y martirios.
     Descendimos hacia el valle por pedregosas pendientes, sobrecogidos por el silencio, hasta adentrarnos por el angosto desfiladero al que se asoman infinidad de terrazas cultivadas por los monjes. Era un hermoso santuario, como así debieron de desearlo siempre sus fundadores, que buscaron en aquel arrinconado y fragoso desierto el retiro del mundo. Y todo allí parecía llamar a ese peculiar destino: la quietud, las recónditas cuevas abiertas entre la maleza, los aromas a acera quemada e incienso…»

 

JESÚS SÁNCHEZ ADALID

vivirextremadura.es Jesús Sánchez Adalid

                                                  vivirextremadura.es

Jesús Sánchez Adalid (1962) nació en Villanueva de la Serena (Badajoz). Se licenció en Derecho por la Universidad de Extremadura y realizó los cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció de juez durante dos años, tras los cuales estudió Filosofía y Teología. Además, es licenciado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca. Es profesor de Ética en el Centro Universitario Santa Ana de Almendralejo.

Su amplia obra literaria ha conectado con multitud de lectores, gracias a la veracidad de sus argumentos y a la originalidad de sus descripciones, sustentadas en una profunda documentación. Sus novelas constituyen una permanente reflexión acerca de las relaciones humanas, la libertad individual, el amor, el poder y la búsqueda de la verdad.

La obra de Sánchez Adalid se ha convertido en un símbolo de acuerdo y armonía entre los pueblos, religiones y razas, algo especialmente necesario en un mundo desgarrado por la intolerancia y el fanatismo.

Ha publicado con gran éxito La luz del Oriente, El morázabe, Félix de Lusitania, La tierra sin mal, El cautivo, La Sublime Puerta, El caballero de Alcántara, Los milagros del vino, Galeón, El camino mozárabe, Treinta doblones de oro, Y de repente, Teresa  y La mediadora.

Es también autor de Tras los pasos del abate viajero, una obra de encargo institucional que fue presentada en 2014.

En 2007 ganó el premio Fernando Lara por su novela El alma de la ciudad; en 2012 el premio Alfonso X el Sabio de Novela Histórica por Alcazaba; en 2013 el premio Internacional de Novela Histórica de Zaragoza por el conjunto de sus obra; el premio Diálogo de Culturas y el premio Hispanidad. En 2014 su novela Treinta doblones de oro recibió el premio Troa Libros con Valores.

En Extremadura ha sido distinguido con la Medalla de Extremadura y el premio Extremeños de Hoy.

Sánchez Adalid ha colaborado en Radio Nacional, en el diario Hoy y en revistas Historia National Geografic y Vida nueva. Actualmente colabora con Canal Historia (The History Channel), Volcán Producciones y Zebra Producciones.