“El secreto de Barcarrota: la extraña historia de un misterio ibérico del Siglo XVI”, de Sérgio Luís de Carvalho

 «Si hoy comenzamos a enterrar libros, mañana enterraríamos a las personas»

20140609105934_00001   En la novela El Secreto de Barcarrota, el profesor y escritor portugués Sérgio Luís de Carvalho nos presenta un relato basado en hechos reales ocurridos en Barcarrota, localidad de la provincia de Badajoz, y compartidos por Olivenza a mediados del siglo XVI.

   En 1992, durante unas obras en una casa antigua en el centro del pueblo de Barcarrota, el albañil Antonio Pérez descubre una pequeña cavidad en el seno de una pared. Dentro se encontraban un conjunto de diez libros impresos y un manuscrito del siglo XVI, acompañados por una nómina de papel. Este conjunto de documentos, que serían posteriormente conocidos con el nombre de la Biblioteca de Barcarrota, y que pueden datarse en un periodo de tiempo que va desde 1525 a 1554, debieron de formar parte de la biblioteca de una persona de extensa cultura y con gran conocimiento de lenguas, ya que entre estas obras había textos en español, en francés, en portugués, en italiano, en latín, en hebreo y en griego. Constituían un conjunto de obras peligrosas para su época, que llegaron incluso a formar parte de los índices de libros prohibidos elaborados por la Inquisición.

   El profesor extremeño Fernando Serrano Mangas ha podido comprobar, en los estudios que ha hecho sobre la Biblioteca de Barcarrota, que ésta perteneció a un médico de Barcarrota, llamado Francisco de Peñaranda. Peñaranda era un judio converso. Parece que, a principios de 1557, abandonó Barcarrota de forma precipitada, dejando previamente emparedados sus libros.

    En estos hechos históricos, se ha basado Sérgio Luís de Carvalho para escribir El secreto de Barcarrota. Evidentemente, el autor ha alterado algunas circunstancias, a efectos literarios, como ha señalado, recientemente, en una entrevista“La mayoría de los personajes de la novela se basan en la realidad histórica tal como la descubrió Serrano Mangas: Peñaranda, su mujer, Fernando Brandão, Benito Lobo y el Marqués de Villanueva de Barcarrota y otros personajes históricos como reyes, inquisidores u obispos. Más, como novelista, tuve que construir personajes secundarios que sustentasen la narrativa, como fray Miguel, fray Ruiz, el ama Iria, el tabernero o la criada Catalina”  

amuleto

  Nómina-amuleto de Fernão Brandão

   Nos encontramos ante una novela histórica en la que tiene un gran protagonismo la llamada Biblioteca de Barcarrota. Una novela que revela un pacto ibérico, hasta hace pocos años envuelto en sombras y silencio, un libro inagotable que nos hace viajar en el tiempo hasta la época del Lazarillo de Tormes.

  Antonio Sáez, uno de los traductores del libro, ha señalado que Sérgio Luís Carvalho es un novelista con una amplia trayectoria y con varios títulos en su haber. Saéz considera que gracias a esta novela, estos libros de Barcarrota vuelven a ganar actualidad en una historia que habla sobre el concepto de las libertades.”

   Carvalho, que comenzó a escribir esta novela hace unos cinco años, la define como una novela realista sobre España y Portugal y su frontera en el inicio de la Edad Moderna.

SINOPSIS DE LA NOVELA

   Villa de Barcarrota, 1992

   Durante unas obras en una casa antigua en el centro del pueblo, el albañil Antonio Pérez descubre unos extraños restos escondidos en el interior de una pared. Un secreto resurge del pasado. Un secreto amparado por la memoria que ve la luz después de 500 años de silencio y que revela el terror de la Inquisición y de las comunidades cristiano-judías de la raya hispano-lusa. ¿Cuál es ese misterio que altera la tranquilidad de esta villa para siempre?

   Un relato basado en hechos reales ocurridos en Barcarrota y compartidos por Olivenza a mediados del siglo XVI.

   Una obra que revela un pacto ibérico, hasta hace pocos años envuelto en sombras y silencio, un libro inagotable que nos hace viajar en el tiempo hasta la época del Lazarillo de Tormes.

SÉRGIO LUÍS DE CARVALHO

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Carvalho en la presentación de su novela en la Feria del Libro de Badajoz

   Sérgio Luís de Carvalho nació en Lisboa en 1959. Licenciado en Historia con Máster en Edad Media, su formación académica se refleja en una obra que concede un lugar de privilegio a esa vertiente histórica.

   En 1989 recibió el Premio Literario Ferreira de Castro. En 2004 fue finalista del Premio Jean Monnet de Literatura Europea (Francia) y, un año más tarde, quedó finalista en el Premio Amphi de Literatura Europea (Francia).

   Algunas de sus novelas están traducidas en Francia y España. Su primera novela fue Anno Domini 1348, a la que siguieron títulos como As Horas de Monsaraz, El-Rei Pastor, Os Rios da Babilónia, Retrato de S. Jerónimo no seu Estúdio, Os peregrinos Sem Fe, O Retábulo de Genebra y O Destino do Capitao Blanc.

LA BIBLIOTECA DE BARCARROTA

La Biblioteca de Barcarrota

                                                     La Biblioteca de Barcarrota

    La Biblioteca de Barcarrota fue adquirida en 1995 por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura. Actualmente, se encuentra depositada en la Biblioteca de Extremadura, en Badajoz.

    De todos los documentos que la forman, se han llevado a cabo distintas ediciones facsimilares.

   Puede obtenerse más información sobre la Biblioteca de Barcarrota y accederse en línea a los distintos documentos de la misma.

  Los siguientes trabajos sobre la Biblioteca de Barcarrota también pueden ser consultados en línea:

FRAGMENTOS DE LA NOVELA

      «La vida del Lazarillo de Tormes y se sus fortunas y adversidades.

     ¿Quién podría jamás resistirse a ese título que anuncia aventuras y sabidurías? ¿Quién podría jamás prohibir su lectura sin sufrir un golpe en la conciencia? Solo gente triste, solo gente muy cobarde, pensaba el maestre Francisco mientras hojeaba cada una de las páginas como hacía cuando el insomnio le presagiaba otra noche dolorosa y despierta. Al menos en los libros encontraba consuelo y alivio; al menos el Lazarrillo…

    (también de Tormes, como el vestido de lino blanco que ahora cubría el cuerpo dormido de doña Guiomar)

      … le entretenía la cabeza canosa y amargada.»

[…]

      

    «Y una idea traspasó la mente de Francisco de Peñaranda. Una idea que germinó lentamente, ganó fuerza y creció lo mismo que la gangrena que invade los pies de los infectados y trepa por las carnes de las piernas produciendo los inevitables y lógicos daños. Francisco de Peñaranda empezó a mirar la pared del fondo de su escritorio. Movió la cabeza en una negación pertinaz…

     (–Qué locura… –murmuró)

     … se pasó tres veces la mano izquierda por la frente ardiente…

     (–Qué disparate… –susurró)

    … dudó y vacilo una vez más. Finalmente se levantó; finalmente hasta sonrió cuando leyó en el Lazarillo:

    –… no se entierren en la sepoltura del olvido, pues podría ser que alguns que las lea, halle algo que le agrade…)»

 

 

 

 

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