Antonio Rodríguez-Moñino y el folclore literario de Extremadura

El insigne bibliógrafo y bibliófilo extremeño Antonio Rodríguez-Moñino sintió una temprana atracción por el folclore literario de Extremadura. Siendo todavía un muchacho de quince años, allá por 1926, empezó a recoger gran cantidad de coplas, canciones, refranes y dichos populares, referidos a los rasgos característicos de los pueblos de Extremadura y de sus habitantes. Fruto de este trabajo, en 1993, se publicó el libro titulado Dictados tópicos de Extremadura: materiales para una colección folclórica, su trabajo más importante y el más extenso hasta ese momento sobre Extremadura, en el que podemos encontrar, como expresa la mención de responsabilidad de la obra, una colección de casi quinientos documentos, «recogidos, ordenados, comentados y concordados por Antonio R. Rodríguez-Moñino».

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En palabras del propio Rodríguez-Moñino, «se entienden por Dictado tópicos unos documentos folclóricos que, afectando cualquier forma literaria, se refieran a nombres de pueblos, apodos colectivos de sus habitantes, características y relaciones entre unos y otros, o simplemente sean referencias calificadas de los mismos.

Ha tenido esta rama del folclore distintas denominaciones, verbigracia, geografía popular, canciones de lugares, toponimia folclórica y dictados tópicos. Nosotros hemos preferido esta última, siguiendo la opinión del maestro don Ramón Menéndez Pidal, quien la cree más acertada que las restantes.»

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Pero el autor de Calzadilla de los Barros no se dio por satisfecho con este libro y, en los años 60, completaría su trabajo de recopilación de estos documentos folclóricos con un segundo proyecto, titulado Diccionario geográfico popular de Extremadura: colección de nombres de pueblos, gentilicios, refranes, cantares, romances, apodos, pasquines, relaciones, dictados tópicos, etc. de las provincias de Cáceres y Badajoz, que se publicó en diferentes números de la Revista de Estudios Extremeños entre 1960 y 1964. En la citada obra se recoge una colección de más de mil documentos. A los recopilados en su libro Dictados tópicos de Extremadura añade los aportados por los folcloristas D. José Ramón y Fernández Oxea y D. Bonifacio Gil en sus trabajos sobre Nuevos dictados tópicos, publicados en la Revista de Estudios Extremeños. Como escribe el propio Rodríguez-Moñino: «En el presente volumen se ha recopilado lo ya impreso en colecciones anteriores, acrecentándose con el resultado de nuestras búsquedas y con la comunicación de personas conocedoras de Extremadura.

Hemos incluido asimismo una gran cantidad de textos extensos (romances, relaciones, etc.) en los cuales se narran hechos relativos a pueblos de la región.»

Este interés de Rodríguez-Moñino por el folclore literario extremeño ha permitido que todos estos materiales hayan podido llegar hasta nosotros, evitándose así la posible perdida de muchos de ellos. Un magnífico trabajo al que podemos acceder fácilmente gracias a las nuevas tecnologías.

Haciendo clic en las imágenes de la portadas de los libros, situadas más arriba, o en los siguientes enlaces podemos acceder al contenido de estos dos valiosos documentos:

            TONÁ DE LA RAMBLA 

  Atención que ya comienza
la tonada de la rambla,
en Almendralejo trigo,
en Villafranca cebada,
en los Santos buenas mozas,
pero están muy lastimadas
de subir aquellas cuestas
a llevar el pan a Zafra,
en Zafra los mercaderes
donde está el oro y la plata,
en Valencia los reondos
membrillos de buena casta,
en Burguillos, campanillos
para dar campanilladas,
en Jerez los Caballeros,
señores de casta y fama,
en Fregenal, barateros
de cuchillos y navajas.
En Bodonal leñadores
de a dos reales la carga,
en Segura madereros
y aserradores de tablas,
en Fuentes el vino tinto
pero le hallo yo una falta,
que lo bautizan los zorros
como a personilla humana.
En Cabeza Vaca jarros
que con tres hacen la carga,
en Cumbres, revendedores
de los peros y castañas
en la Fuente del Maestre
la condición de la cabra,
en Jabugo buen tabaco,
en Galaroza castañas,
en Valverde del Camino
la mejor moza de España,
en Calzadilla chorizos
en la Fuente, buenas casas,
de Olivenza portugueses
y castillos en la Zarza,
en Campanario, candelas
y en Alanje buenas aguas,
pa curar los moradores
que son tontos como en Zafra.
En Don Benito arrieros
son en hechos y en palabras
y en Puebla de Sancho Pérez,
cárceles para cristianas,
que a tos los que iban allí
mataban y acuchillaban.
Mérida del acueducto
donde estuvo Santa Olalla,
pero donde hay buenos músicos
es cerca de Santa Marta,
y las mujeres bonitas
en Mirandilla, Miranda.
En Llera están los palacios
que guerreros los guardaban,
tórtolas y codornices
en el Valle de Santa Ana,
y aquí estoy en Badajoz
el mejor pueblo de España
esperando algunos cuartos
por la tona de la Rambla
que empieza en Almendralejo
y acaba en esta montaña.

LA VILLA DE FERIA EN LAS OBRAS DE RODRÍGUEZ-MOÑINO

Hemos incluido la información sobre la villa de Feria que aparece en el Diccionario geográfico popular de Extremadura, ya que esta obra recoge también la documentación que aparecía en los Dictados tópicos de Extremadura, con muy ligeras variaciones, y la incrementa con nuevos materiales:

FERIA. Provincia de Badajoz. Partido judicial de Zafra

499. La Coscorrita

  Feria está en un monte pedregoso, desde donde se domina una vastísima
extensión del magnífico terreno, al cual alude el número. Comparándolo 
con el pan, llaman a la tierra el miollo (miga),
y al pueblo la coscorrita (corteza) 
  Martínez, Refranes, coplas y dichos locales pág. 118.
  Rodríguez-Moñino, Dictados tópicos de Extremadura, 4.

500. Coritos

  Así llaman también de los vizcaínos y montañeses, ignoramos con qué 
fundamento. «¿Será quizás por el suelo montuoso?»
  Martínez, Refranes, coplas y dichos locales pág. 118.
  Rodríguez-Moñino, Dictados tópicos de Extremadura, 18.

501

  A mi suegra la llevé
a Feria de Extremaúra
y no la puede vendé
po' causa la mataúra.
  García Plata, Guijos y rebollos, pág. 92.

502

  Camino de Feria va
un hombre de mala facha,
por cierto que es el miguero
y nadie le ponga tacha
que va a Feria por dinero. 
  Miguero es el que prepara las migas y hace los recados en los cortijos y majadas. 
 Rodríguez-Moñino, Dictados tópicos de Extremadura, 202.

503

  El castillo de Feria,
como es tan alto,
desde allí se divisa
Fuente de Cantos.

504

  El castillo de Feria
se está cayendo
y entre cuatro coritos
lo están cogiendo.
  Rodríguez-Moñino, Dictados tópicos de Extremadura, 241.

505

  El castillo de Feria
se está cayendo
y una cinta encarnada
lo está teniendo.
  Rodríguez-Moñino, Dictados tópicos de Extremadura, 240.

506

  El castillo de Feria
y el de los Santos
tienen una porfía:
¿cuál es más alto?

507

  Madrecita, quién tuviera 
la tierra que se divisa
desde el castillo de Feria.
  Rodríguez-Moñino, Dictados tópicos de Extremadura, 325.

508

  ¿Quién me compra una guadaña
de un corito que se ha muerto?
Traigo cachapos y y piedras
y los demás instrumentos.
  Gil, Cancionero popular de Extremadura, pág. 79.  

MÁS MATERIALES FOLCLÓRICOS SOBRE FERIA O SUS HABITANTES.

Presentamos a continuación una representación de dichos y otra serie de documentos de diversa índole referentes a la localidad, a sus lugares, a sus habitantes, etc., que hemos recogido de diversas fuentes, especialmente de la tradición oral.

  ¡Adiós, castillo de Feria,
qué lejos te vas quedando!
La salida ha sido hoy,
la llegada, no sé cuándo.

          ***
  Al entrar en Feria, 
lo primero que se ve
es el escudo de Falange
y la calle El Pozo al revés

     ***
  Al entrar en Feria, 
lo primero que se ve,
las mujeres en la calle
y la casa por barrer.

     ***

  Alturas de Feria, ducado en pie
sobre cabeza de vasallos. 
  Donoso Cortés, Juan

     ***

Torre del homenaje del Castillo de Feria. Dibujo de Arturo Redondo

  Corito y se ahorcó,
su cuenta le traería.
    Frase con la que los pueblos comarcanos apostillan al referirse a la forma
de ser del corito de Feria, resume todo un compendio de su remoto carácter 
y pone de manifiesto su condición serrana con que siempre estuvo marcado.
  Muñoz Gil, La villa de Feria, Tomo I, pág. 378

     ***

  El salón de la Capota
es el salón de la muerte;
el que baja las tres gradas,
no sale hasta el día siguiente.

     ***

          EMPORIVM vulgo Feria
  Aggredere o magnos aderit iam tempus honores
Emporium caput, et magnum Ducis incrementum
Tu decus omne tuis et castro et turre superba
Nascuntur steriles in uestris montibus orni
Virginibus mos esse tuis fertur dare cornu
Nupturis, puteis dum lympham cornibus hauris.

                   FERIA
  Avanza ya –se acerca tu tiempo– a los más altos honores, 
Feria señera, que acreces el renombre del Duque. 
Tú eres prez de los tuyos, por tu fortín y tu torre gallarda. 
En tus montes se crían los estériles fresnos. 
Cuéntase que es costumbre regalar a tus núbiles mozas 
Una cuerna, pues con cuernas sacas de los pozos el agua. 
  Cock, Breve Descripción de Zafra, muy noble Plaza Fuerte
de la Beturia Turdetana y del Ducado de Feria. 

           ***
  La luz de este pueblo es una guarrería,
se apaga de noche y se enciende de día.
Por eso la gente, no quiere pagar,
las cinco pesetas menos un real. 
  Martínez de Azcona, El pueblo que viví: Feria:
en los años centrales del siglo XX, pág. 18
     ***

  La mujer de Feria
y el hombre de cualquier sitio.

     ***

  La señora el bacalao 
tiene moño de coguta.
¡Miste qué coño moño,
que a todo el mundo le gusta!

     ***

   —Señá Citana,
cuélguese el candil del ombligo,
a ver adónde le llega el pabilo

    ***

  —Señá Fulana,
de parte del Gobernador:
Que ponga usted a su hija
en el topetón

       ***

  Si Sierra Vieja trae capa, 
no dejes la tuya en casa.

    ***

  Virgen de la Consolación, la que estás en la ladera,
mándanos, por Dios, el agua pa regar la sementera. 

          ***
  Ya vienen los Reyes
por la Rayaera
y le traen el vino
a la tía Ligera.

         ***

ANTONIO RODRÍGUEZ-MOÑINO

D. AntonioNacido en Calzadilla de los Barros (Badajoz), Rodríguez- Moñino fue considerado por el gran hispanista francés Marcel Bataillon como el “Príncipe de los bibliófilos”. Desde la década de los treinta del siglo pasado, cuando obtuvo una cátedra de Lengua y Literatura de Instituto en una severa oposición, este sabio extremeño participó intensamente en la vida intelectual española. Antes de licenciarse en Filosofía y Letras y Derecho ya había comenzado su carrera docente junto a Gerardo Diego. Rodríguez- Moñino destacó por su erudita producción filológica e histórica desde muy joven y su labor educativa no le impidió que su prolífica actividad académica decayera. No es extraño, por tanto, que se convirtiese en técnico de la Junta de Protección de Tesoro Artístico del gobierno republicano durante la guerra, lo que le permitió encargarse de la salvaguarda de una parte importante del patrimonio bibliográfico español.

Esta ocupación le transformó en un indeseable colaboracionista a ojos del régimen franquista, que le desalojó de su cátedra. Como no podía ser de otra forma, el estigma que le persiguió durante el resto de su vida. Con todo, su patriotismo le impidió exiliarse a Estados Unidos para salvar su situación en aquellos años de posguerra, donde fue reconocido como miembro de número de la Hispanic Society of America. Su amistad con algunos libreros le facilitó la provisión de importantes tesoros bibliográficos que fueron conformando una cuantiosa biblioteca personal en un contexto sombrío. La posguerra fue para Rodríguez- Moñino una época de exilio interior dominado por el miedo y la incertidumbre. Su incesante producción editorial, como lo demuestran los doce tomos de Las fuentes del Romancero General o la edición del Cancionero General de Hernando del Castillo, se transformó en su particular válvula de escape ante su situación personal. A todo ello debemos sumar sus esfuerzos en la editorial Castalia, que se perfilaba como el acabado ejemplo de rigor intelectual.

Su participación en tertulias, como la popular del café Lyon, y el apoyo de personalidades de la talla de Gregorio Marañón, Dámaso Alonso, Camilo J. Cela o José M. de Cossío aliviaron sus circunstancias. Pero no pudieron evitar que en 1960 el gobierno impidiera su entrada como miembro de número en la Real Academia Española. Poco después, en 1966, y cuando ya era un profesor en la universidad norteamericana de Berkeley, se resolvió su expediente de depuración, iniciado al final de la contienda, que le inhabilitaba para cualquier cargo directivo, condenándole a un traslado forzoso fuera de la provincia de Madrid. Sin embargo, sus valedores en la Real Academia consiguieron su ingreso en 1968. Por fin podía ser reconocido en su propio país, como lo habían hecho en Estados Unidos con un libro-homenaje editado como respuesta de la depuración franquista.

Para entonces una extensa obra le certificaba como uno de los grandes maestros de la bibliografía hispana, una disciplina que se había ido transformando durante décadas con sus aportaciones y su exhaustividad. Por desgracia, no pudo disfrutar de su nueva condición durante demasiado tiempo. Falleció en Madrid dos años después de su nombramiento, mientras terminaba de elaborar el Diccionario de pliegos sueltos poéticos (siglo XVI), que se convertía en el colofón póstumo de una vida consagrada a los libros.

Su pasión amorosa por los libros, su honradez intelectual y su perseverancia biográfica continúan siendo valores necesarios para nuestra época. El rescate y reconocimiento de la personalidad incansable de un liberal conservador como Rodríguez- Moñino es necesaria. Su biblioteca es un espacio único que, por disposición testamentaria de su viuda María Brey Mariño, en quien siempre encontró una estrecha colaboradora, se incorporaron al fondo de la Real Academia Española en octubre de 1995. Son cerca de 17.000 volúmenes de su biblioteca personal junto a la valiosa correspondencia que mantuvo con escritores e hispanistas. Dentro de este rico legado se encuentran alrededor de 200 manuscritos, entre los que destacan ejemplares del Siglo de Oro, 450 impresos de los siglos XVI y XVII, que en algunos casos son únicos, una serie de pliegos sueltos, láminas de cobre, dibujos y estampas de autores entre los que se encuentran ejemplares de Goya o Durero. Este legado es el principal testimonio de una constante tenacidad para sobreponerse a las adversidades y de la invencible pasión bibliófila de este extremeño. Una precoz pasión que había nacido en la biblioteca de la universidad agustina de San Lorenzo del Escorial donde realizó sus estudios.

Joseba Louzao en Nueva Revista de política, cultura y arte

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“Extremadura, la tierra en la que nacían los dioses” de Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros

Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros (Cáceres, 1899-1972) fue un gran conocedor y divulgador de la tierra de Extremadura, “región de historia, arte, tipismo y realidades, que fue largo tiempo ignorada de muchas gentes”, llegando a publicar numerosos trabajos de investigación histórica relativos a temas extremeños.

Dentro de esta gran labor de divulgación, la editorial Espasa Calpe publicó, en 1961, el libro titulado Extremadura, la tierra en la que nacían los dioses, su obra más conocida y difundida. En 1981, la Caja de Ahorros de Cáceres reeditó la obra, con motivo del 75 Aniversario de la fundación de la misma. A través de sus 653 páginas y más de 600 fotografías, el Conde de Canilleros realiza un amplio recorrido por Extremadura, ofreciéndonos toda una serie de interesantes datos de carácter geográfico, histórico, artístico, monumental, arqueológico y social.

Panorámica de Feria retoque. 1

Muñoz de San Pedro fue un gran investigador y divulgador de los temas referentes a la gesta extremeña en América. Utilizó el título de un libro de García Serrano para subtitular su propia obra. Sobre este particular, escribe en los preliminares de la misma:

    «Un escritor de nuestro tiempo, Rafael García Serrano, tuvo la fortuna de encontrar un título definitivo para un libro suyo sobre una conquista americana: Cuando los dioses nacían en Extremadura. Nada más adecuado, como símbolo de la región extremeña, que ese título, pregonero de una gloria impar, de un monopolio en el nacimiento de aquellos auténticos dioses, superadores en realidades absolutas de las hazañas míticas de las olímpicas deidades helénicas.

    Extremadura, con sus terrenos primitivos, que le dan ancestral prestigio geológico y telúrico; con sus contrastes geográficos, con su tradición agrícola y ganadera, con sus remotas civilizaciones, con su historia gloriosa y sus tesoros de arte, tuvo su momento crucial y decisivo, su apoteosis universal, en la conquista de América. Aquí nacieron los dioses, todos los grandes dioses conquistadores del inmenso continente, desde Vasco Núñez de Balboa a Pedro de Valdivia, desde Hernán Cortés a Francisco Pizarro, desde Sebastián de Belalcázar a Pedro de Alvarado, desde Francisco de Orellana, el titán del Amazonas, a Hernando de Soto, el soñador del Misisipí…»

El Conde de Canilleros realiza una exhaustiva descripción de la región extremeña. En su obra, que está dividida en dos partes: la Alta Extremadura y la Baja Extremadura, hace un recorrido por todas sus localidades, comenzando por la provincia de Cáceres, que divide en trece comarcas, y continuando con la de Badajoz, dividida en catorce comarcas. Como expresa el propio autor:

    «Desde el feliz hallazgo de García Serrano, Extremadura será ya siempre la tierra en la que nacían los dioses. Y esta tierra, en una visión necesariamente compendiada, es la que vamos a recorrer, lector amigo, a través de sierras y llanuras, por ilustres ciudades históricas y campesinas aldeas labradoras, entre viejos castillos y modernos pantanos, atentos a un ayer único y glorioso, sin olvidar un futuro de infinitas posibilidades, que acaso pueda hacer el milagro de que la tierra en la que nacían los dioses sean el futuro paraíso de la patria []

   Queremos mencionar íntegramente la toponimia extremeña, todas las localidades, sin excepción. Muchos pueblos no aportarán más que su nombre o, si acaso, cualquier escueta noticia. Ésta es la Extremadura aldeana y olvidada, que también tiene derecho a figurar alguna vez en las páginas impresas, porque, además, no faltará alguien que cifre su ilusión en leer aquí cualquiera de esos nombres. La oscuridad que en ellos se encierra la compensarán crecidamente tantas ciudades y pueblos cargados de arte, de historia, de interés […]

   Nuestro propósito no es trazar rutas turísticas, sino adentrarnos en Extremadura, perdernos en sus confines e ir descubriendo lo que nos salga al paso, sea historia o leyenda, arte o tipismo, pretérito o presente… Captar las estrofas de este poema que es lo extremeño, en el que rimen la oveja merina trashumante y el recio castillo, la torre y el granero, el hidalgo y el gañan, la encina y el pantano, la sierra y la llanura, el sol y la espiga, el ayer y el mañana…» 

En fin, un trabajo magnífico, muy recomendable. Un libro que puede encontrarse disponible en el catálogo de algunas de nuestras bibliotecas públicas y también en alguna librería de segunda mano.

En este enlace puede accederse al libro, en formato digital, gracias a Biblioteca Virtual Extremeña

SINOPSIS

MUÑOZ DE SAN PEDRO, Miguel, Conde de Canilleros
  Extremadura : (la tierra en la que nacían los dioses) / Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros
  Madrid : Espasa-Calpe, 1961
  653 p. con 1 lám., 1 map. pleg.

Miguel Muñoz de San Pedro (1899-1972) prolífico autor de estudios históricos y literarios sobre Extremadura. Luchó con todos sus medios para divulgar la riqueza de su patrimonio histórico-artístico y literario.

El autor toma el título de su extenso libro, 653 páginas, Extremadura, la tierra en la que nacían los dioses del escrito por Rafael García Serrano Cuando los dioses nacían en Extremadura.

Esta descripción histórico-geográfica de nuestra región, en la que menciona todas sus localidades, está dividida en dos: la Alta Extremadura y la Baja Extremadura.

Comienza por la provincia de Cáceres que la divide en trece comarcas, que no se corresponden con las regiones naturales. A continuación lo mismo hace con la provincia de Badajoz, pero esta vez la distribuye en catorce comarcas.

Finaliza esta obra con un colofón en el que el autor expresa su opinión de que con este libro ha querido realizar un recorrido por Extremadura “región de historia, arte, tipismo y realidades”. Hay que decir que lo ha conseguido con creces en un momento en que nuestra región era, en el mejor de los casos, ignorada y, en el peor, vilipendiada.

En efecto, está escrito en un momento en que escaseaban los estudios sobre Extremadura, recordemos que en aquel momento nuestra región carecía de Universidad, por la que tanto luchaba el autor de este libro. Con este manual pretendió divulgar la historia, el arte y las costumbres más características de la región. El libro se convirtió en libro de referencia tanto de intelectuales como de políticos extremeños y alcanzó una gran divulgación. Pues además de estar escrito en una bella prosa literaria también contaba las necesidades que acuciaban a su tierra natal.

La única crítica que se puede hacer a este ameno libro es que todas las ilustraciones están en blanco y negro, pero esto en vez de quitarle valor al libro lo que hace es convertirlo en un sobrio ejemplar. El blanco y negro está en la línea de la austeridad que, según la tradición, es una de las características de los extremeños.

García Rueda Muñoz de San Pedro en Extremadura tierra de libros

LA VILLA DE FERIA EN “EXTREMADURA, LA TIERRA EN LA QUE NACÍAN LOS DIOSES”

Dentro de la la Segunda parte de la obra, en su apartado VI, titulado La poderosa casa de Feria, encontramos información referente a la villa de Feria, ilustrada con excelentes fotografías de Luis Olivenza. De esta información destacamos:

     «Lo dice la copla, reflejando una realidad geográfica que evoca el poderío del linaje:

¡Madrecita, quién tuviera
la tierra que se divisa 
desde el castillo de Feria!

     Como a su homónimo el Médicis florentino, el gran prócer extremeño Lorenzo Suárez de Figueroa, primer conde de Feria, se le puede llamar Lorenzo el Magnífico. Tuvo por antecedente a su abuelo de igual nombre, maestre de Santiago, que asentó las bases del engrandecimiento, culminado en el nieto, de la poderosa casa de Feria, que impone sobre los ámbitos del distrito de Zafra el recuerdo de su grandeza.

     Aquí ya el suelo, en general, salvo los manchones de Barros, no es hondo y jugoso, sino duro y esquivo, para vencerle en constante lucha. Derivaciones de la orografía Mariánica, que alcanzan sus mayores alturas en sierra Vieja y en la de los Santos, dan diversos relieves al amplio secano, en el que impera la encina, alternando con los cereales, la viña y el olivar. En los llanos emerge la piedra pizarrosa; en la sierra, la caliza marmórea.

    Dos puntos centran complementariamente el recuerdo de los Suárez de Figueroa: Feria, que es el castillo, lo guerrero, y Zafra, que es el alcázar, lo señorial.

El castillo

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     El castillo de Feria, más o menos lejano, nos vigila en nuestro avance y nos atrae hacia su cumbre[…]

    Ya no queremos demorar el ir al castillo que simboliza el poderío guerrero de los Suárez de Figueroa. La villa que no fue ni puede ser otra cosa que el complemento indispensable de la fortaleza, tiene el orgullo de haber dado a condes y duques su nombre de Feria. Ellos le dieron a cambio, por armas heráldicas, las cinco hojas de higuera de los Figueroas, que timbran castillos, iglesias, conventos y palacios de tantas localidades, alternando muchas veces con el cuartelado escudo –primero y cuarto, mano alada con espada; segundo y tercero, un león–  de los Manuel, descendientes del infante de este nombre, hijo de Fernando III el Santo, apellido de la esposa del primer conde de Feria.

Los más salientes edificios de la villa son el sencillo y blasonado Ayuntamiento y la parroquia de San Bartolomé, de cuadrada torre y de una nave, cubierta con bóvedas de crucería, que puede datar de fines del siglo XV o principios del XVI. Una de las portadas de este templo, que tiene indudable empaque, se adorna de tallos, hojas, flores, centauros, leones, aves fantásticas y hornacina con imágenes, componiendo un conjunto bello y de interés.

    El castillo, en lo alto, es un hito señero de historia. En 1241 ganó a los moros este baluarte el maestre de Santiago don Pedro Gómez Mengo; pero era otro bien distinto, porque el actual fue obra del primer conde de Feria, a quien concediera Enrique IV en 1460 el condado, convertido por Felipe II, en 1567, en ducado para el quinto conde, don Gómez Suárez de Figueroa.

    Lorenzo el Magnífico, soberbio prerrenacentista, rico y poderoso, puso en sus vastos territorios la afirmación de su grandeza, hermanando los conceptos de defensa y señorío. El alcázar-fortaleza de Zafra tenía una complementaria red de baluartes, que aseguraba los dominios, formada por los castillos de Nogales, Benquerencia, Villalba de los Barros y Los Arcos, presididos por este de Feria.

   Los hoy deteriorados recintos se agarran a las rocas del cerro, con las torres redondas de su línea defensiva y la central mole cuadrada, altísima e imponente, de la del homenaje. Muros de mampostería, ventanas góticas y blasones, venciendo el dolor del abandono, se enpeñan en mantener firme una bella grandeza del siglo XV, en la cumbre desde la que se divisan tantos castillos, tierras y pueblos que fueron de la gran casa, la más importante de toda Extremadura, que tomó nombre de esta pequeña, campesina e histórica villa de Feria.»

MIGUEL MUÑOZ DE SAN PEDRO, CONDE DE CANILLEROS

20170627122448_00001Miguel Muñoz de San Pedro (Cáceres, 1899-1972). Abogado, historiador y literato, autor de numerosos libros, artículos y conferencias. Su actividad literaria, presidida por el estilo modernista, se reparte entre poesías y comedias: Lises de fuego y A través de la aurora (1923); Romance feudal (1935). Pero donde verdaderamente destaca es en la investigación histórica. Entre su ingente producción, dedicada exclusivamente a temas extremeños cabe destacar la biografía Diego García de Paredes, el Hércules y Sansón de España (1946); Don Gutierre de Sotomayor, Maestre de Alcántara (1949); El capitán Diego de Cáceres Ovando (1952); Diego García de Paredes, fundador de Trujillo de Venezuela (en colaboración con el H. Nectario, 1957).

Otras relativas a la conquista de las Indias son Vieja biografía de Don Pedro de Alvarado (1947); Relación del descubrimiento del reino del Perú, que hizo Diego de Trujillo (1949); Expedición de Hernando de Soto a Florida (1924); Tres testigos de la conquista del Perú (1954); Francisco de Lizaur; Informe sobre el lugar de nacimiento de Hernando de Soto (1962); y Doña Isabel de Moctezuma (1965); mereciendo especial atención sus estudios dedicados a los Pizarros: Las últimas disposiciones del último Pizarro de la Conquista, y Francisco Pizarro debió apellidarse Díaz o Hinojosa (1950); Doña Isabel de Vargas, esposa del padre del Conquistador del Perú (1951); Información sobre el linaje de Hernando Pizarro (1966); Informe sobre el nacimiento de Francisco Pizarro (1969); y La sombra de Doña Isabel de Mercado (1970).

Dentro de su labor de divulgación extremeña publicó Extremadura (la tierra en la que nacían los dioses) (1961); Cáceres (1969); y Badajoz (1971).

Otros trabajos suyos son: Recuerdos (sobre diversas personalidades conocidas por él y publicados en la revista Alcántara entre 1947 y 1972); Crónicas Trujillanas del siglo XVI (1952); La esposa de Donoso Cortés: los García-Carrasco y La ciudad de Cáceres: estampas de medio siglo de pequeña historia (1953); Coria y el Mantel de la Sagrada Cena (1961); Reflejos de siete siglos de vida extremeña en cien documentos notariales (1965); La Real Audiencia de Extremadura (1966); Cómo se hizo Cáceres (1966); La antihistoria extremeña (1969); y Broza, la Encomienda Mayor (1970).

Correspondiente de las Reales Academias de la Historia y de la Española de la Lengua (de ésta, el único representante en toda la región), Director del Museo Arqueológico y de Bellas Artes de Cáceres y Cronista Oficial de la ciudad, fue nombrado a su muerte Presidente de Honor perpetuo de los Congresos de Estudios Extremeños.

José Miguel Lodo de Mayoralgo  en Gran Enciclopedia de Extremadura

 

 

Badajoz, paisajes literarios

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Badajoz, paisajes literarios es un producto turístico, presentado por la Diputación de Badajoz en el marco de la última edición de la Feria Internacional de Turismo (FITUR), que pretende dar valor a los recursos literarios de esta provincia extremeña, destacando las huellas, en sus localidades de origen o vecindad, de la vida y obra de los principales escritores y escritoras de la provincia. El objetivo es complementar la oferta turística con un producto cultural original y de calidad que incremente el atractivo de las localidades y comarcas pacenses.

20170209112105_00004Aunque nace con vocación de ser ampliado, el proyecto comienza con once enclaves y catorce escritores o escritoras. En nueve de estos enclaves gira en torno a la vida y obra completa de esos escritores o escritoras y en los otros dos, alrededor de obras específicas: Arias Montano, en Fregenal de la Sierra; el Siglo de Oro de Nebrija a El alcalde de Zalamea, en Zalamea de la Serena; Meléndez Valdés, en Ribera del Fresno; El romanticismo de Espronceda y Carolina Coronado, en Almendralejo; Felipe Trigo, en Villanueva de la Serena; Luis Chamizo, en Guareña; Santiago Castelo, en Granja de Torrehermosa; Luis Landero, en Alburquerque; Pablo Guerrero, en Esparragosa de Lares; Dulce Chacón, en Zafra, y La tierra que pisamos de Jesús Carrasco, en la blanca villa de Feria.

Badajoz, paisajes literarios no es un proyecto cultural ni literario; es un proyecto turístico que se apoya en recursos culturales y literarios. Y relaciona estos recursos con el resto de recursos naturales y culturales de la provincia, incorporándolos a la oferta turística de Badajoz y de Extremadura.

Cada uno de los enclaves dispone de un folleto local en el que se enumeran y describen los hitos relacionados con la vida y obra del escritor o escritora en cada localidad. La ruta por cada uno de los enclaves se acompaña de señales informativas en los hitos más destacados. Además, hay una guía general con los textos íntegros y un programa-resumen, con una síntesis de los contenidos del proyecto.

Badajoz, paisajes literarios pretende promover el turismo a través de la cultura, por medio de la literatura, tratando de crear una experiencia turística a partir de la vida y obra de las escritoras y de los escritores más relevantes de la historia literaria de esta tierra extremeña, vinculándolas al paisaje urbano de sus localidades de origen.

LA VILLA DE FERIA EN “BADAJOZ, PAISAJES LITERARIOS”

Feria, el lugar de La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco

Como ya ocurriera con Intemperie, la primera novela de Carrasco, el mundo rural continúa teniendo enorme presencia en La tierra que pisamos. Sobre este tema, ha señalado su autor, que quería escribir de la tierra donde nació y donde están sus raíces. Carrasco ha aprovechado su última novela para rendir homenaje a sus ancestros. Así, por ejemplo, la trama se desarrolla en el pueblo pacense de su madre: Feria. Aunque el nombre de la localidad pacense no se indique expresamente en el libro, las continuas referencias a topónimos locales de “la blanca villa de Feria”: el Castillo, Casa Mateo, La Corredera, el Huerto de las Guindas, el Rincón de la Cruz, la calle Nueva, etc…, no dejan lugar a dudas. También ha utilizado el apodo de su abuelo materno, José Jaramillo, Leva, para dar nombre a uno de los personajes principales de la historia.

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«No es Jesús Carrasco un novelista de topónimos reconocibles. Ni de fechas. Escribe relatos intemporales y sin referencias espaciales. Fuera del tiempo y del Espacio. Pero hay lugares que no pueden ocultarse. Y su última novela, La tierra que pisamos, está ambientada en Feria, la localidad natal de su familia materna, aunque no aparezca su nombre en ninguna de las páginas. El castillo, las casonas de la calle Nueva, la Corredera, el Mirrio, el pilar de la Cruz, la iglesia, la calle del Duque, el Huerto de las guindas… Recorriendo sus calles y parajes, leemos el libro».

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Quizá, como dicen, en algún momento fuimos uno. No un solo cuerpo, sino un solo ser. Nosotros, los 
árboles,las rocas, el aire, el agua, los utensilios. La tierra. 
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“Dichos y modismos del lenguaje extremeño”, de Eleuterio Gómez Sánchez

El cacereño Eleuterio Gómez Sánchez nos ofrece en este libro, titulado Dichos y modismos del lenguaje extremeño, como él mismo nos expresa «en unas cuatro mil palabras y expresiones, un vocabulario muy típico en toda Extremadura, buena parte de la Sierra de Salamanca, montañas de León, Zamora y parte de Asturias, zonas de Ávila muy próximas a Cáceres, también en toda Sudamérica, Puerto Rico, Panamá y la Raya en Portugal, próxima a Extremadura».

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El propio autor nos aclara cómo se gestó la obra: «El caso es que el autor se entera por casualidad, un buen día, de un pequeño vocabulario extremeño que llegó a sus manos y a partir de ahí se pone manos a la obra, para la localización del causante del mismo.

Por tanto, vaya mi agradecimiento y dedicatoria, en primer lugar, a la memoria de mi buen amigo y paisano (q.e.p.d.) el ilustre Odontólogo D. Antonio Murga Bohigas, autor, en este caso, del citado vocabulario y sin el cual éste no hubiera podido salir a la luz.

Fueron muchas horas allá por los años setenta. Una vez recopilado el trabajo, yo diría un cincuenta por ciento cada uno, que considero de un mérito extraordinario por su parte, ya que con una enfermedad tan traicionera y faltándole a D. Antonio ambos miembros inferiores, aún con los dolores que tenía que soportar, sacaba fuerzas para pensar en Extremadura, en su pueblo Valencia de Alcántara, al que amaba, a su esposa Rosario (hoy fallecida) por aguantarnos esta maravillosa Señora todos los fines de semana en su casa, con nuestra máquina de escribir, haciendo fichas, colocación de ficheros (desde luego manuales) y a su hijo Antonio, después de la muerte de ambos, por recuperar y facilitarme la mayor parte de la documentación que había quedado a medias y que con tanto cariño habíamos creado. Muchas gracias a ese hijo tan estupendo, que sin nada a cambio, me presenta un día lo que su padre dejó a medias.

Mi pueblo, llamado Ovejuela-Pinofranqueado, en Las Hurdes Bajas, donde viví hasta que, por imperativo legal, tuve que hacer la mili en Madrid. Luego ya me quedé en la capital y solamente aparecía por allí en vacaciones. Si se pueden llamar vacaciones, yendo de pueblo en pueblo, recuperando parte de nuestra historia extremeña, que me costó unos ocho veranos, e invitando de vez en cuando a los abuelos que tomaban sus vinos en la taberna, para tratar de saber cosas de ellos. Qué sabiduría popular tenían. En la mayor parte de esta documentación se puede contrastar la zona de influencia, dónde se pronuncia, así como el autor que facilitó la palabra o frase. Por tanto, volviendo a nuestro encuentro, D. Antonio dijo: “Debemos, Eleuterio, refundir en un solo libro, tanto mi pequeño vocabulario, como el material de mi propiedad, que él consideró de interés y así se conseguiría algo más interesante”. Después de un paréntesis de unos años (por el fallecimiento de éste) he iniciado aquella idea y aquí está a disposición de ustedes».

El vocabulario recopilado por Eleuterio Gómez se complementa con algunas máximas y frases típicas de diversas zonas extremeñas. En cada palabra o expresión nos ofrece, además de su definición o interpretación, la fuente y el lugar de procedencia de la misma.

Resulta de un gran valor este trabajo de Eleuterio Gómez por dejar constancia escrita y por transmitir a las nuevas generaciones el rico patrimonio lingüístico y cultural de Extremadura, evitando así su posible perdida.

«No cabe duda de que el hombre es hijo del paisaje y hoy, desgraciadamente, hemos tergiversado el lenguaje, influidos por los medios de comunicación, especialmente la radio y la televisión. Qué vocabulario más rico hemos heredado de los campesinos –especie también en vías de extinción–.

Pues bien, Eleuterio Gómez ha tenido la paciencia franciscana –por algo el Santo de Asís estuvo en los aledaños de Ovejuela, pueblo natal de Eleuterio– de bucear aquí y allá hasta mostrarnos estos usos y palabras, que nos hablan con acento muy propio y peculiar. El autor se ha sumergido en luna bibliografía variada y nos regala este diccionario, fruto de una tarea constante, de leer y consultar.

Estoy, pues, muy satisfecho por el trabajo de Eleuterio Gómez, por el don con que nos lo da, por esa memoria recuperada y nunca perdida, y porque todo está en los libros. Si Eleuterio Gómez no las hubiera recogido –frases y palabras– recopilado y ordenado, algo, sin duda, no tendríamos, un día habrían desaparecido, pero ahí está él y su labor de notario para que el viento nos suene a antaño y queden, como Dios manda, en su sitio; no se pierdan. Todo está en los libros. Gracias, Eleuterio».

Fragmento del prólogo. J. A. Pérez Mateos, escritor y periodista.

SINOPSIS

Les presento a los lectores, en unas cuatro mil palabras y expresiones, un vocabulario muy típico en toda Extremadura, buena parte de la Sierra de Salamanca, montañas de León, Zamora y parte de Asturias, zonas de Ávila muy próximas a Cáceres, también en toda Sudamérica, Puerto Rico, Panamá y la Raya en Portugal, próxima a Extremadura. Por la lectura de algún cuadernillo que me ha llegado, he ido consiguiendo de los distintos pueblos citados y amigos que han ido aportando sus dichos, se han recogido en este modesto vocabulario y en el mismo, se muestra que puede existir un espacio lingüístico común fijado por el uso hasta mediados del siglo pasado y poco a poco, se ha ido desvirtuando, hasta casi desaparecer. Se trata de un estilo coloquial y un fino humor en las tertulias en su lenguaje cotidiano, donde he intervenido, principalmente en bares y observando a los hombres del campo, hablando con ellos. Conclusión: Que no nos olvidemos nunca, de aquéllos que nos precedieron y debemos conservar su cultura aunque sea a través de los libros y vídeos. Por otro lado, debo pedir perdón por los errores que hay podido cometer, al tratarse de un lenguaje de alguna manera, algo técnico y con el objeto de divulgación. Pues no soy filólogo y esa ha sido mi contestación a alguien que se ha interesado. Ya me hubiera gustado a mi, pero no me fue posible.

ELEUTERIO GÓMEZ SÁNCHEZ

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Foto del autor en el paraje conocido como Juntoveja, próximo al Chorritero y Fuentefría

Eleuterio Gómez Sánchez, porta sus vivencias y aprendizaje en sus Hurdes queridas, nació en la aldea de Ovejuela, Pinofranqueado y muy vinculada a San Francisco de Asís, el Santo viajero. Por algo existe el Convento en ruinas, llamado Nuestra Señora de los Ángeles y que le da nombre al río, como afluente del Alagón. Por algo el autor, emigró como otros muchos a la ciudad y en este caso, opositó para Funcionario y lleva más de cincuenta años en Madrid, donde ha creado una familia, que la conforman ya quince miembros. Pero, que no se ha olvidado de sus raíces extremeñas y pasa buenas temporadas entre los suyos.

ALGUNAS PALABRAS Y EXPRESIONES RECOGIDAS EN EL LIBRO

ABOETAO (Mahizflor – Tierra de Barros): Abotargado, o abotagado. “Hinchado el cuerpo”, generalmente, por enfermedad.
[…]
AGILAR (Emilio Díaz – Oliva de la Frontera): Encaminarse. Se dice: “Al día siguiente, agilaron hacia el campo”.
[…]
A JANCHA PELLEJO (Modesto Montes Trinidad – Cañamero): Tr. Fam. Comer muchísimo, hartarse.
[…]
ALEJINES (Emilio Díaz – Oliva de la Frontera): Cosa baladí, intrascendente. Es la palabra más olivera. Sólo se ha encontrado en Zahínos, algo en Valencia y Villanueva del Fresno, donde existe colonia olivarera. Hablaron mucho tiempo… ¿Sobre qué era? “Era todo alejines”. Rodríguez Perea la recoge como extremeña, en Villanueva.
[…]
CAMARANCHÓN (Antonio Murga – Valencia de Alcántara): Percha construida utilizando algún árbol o rama, por los pastores, para colgar los aperos y otros útiles. En castellano significa esta palabra desván.
[…]
CAMBULLIL (Antonio Murga – Garrovillas): Columpiar: Tr. Mecer al que está en el columpio.
[…]
COGUTINA (Mahizflor – Tierra de Barros): Pájaro algo más pequeño que la alondra y de iguales costumbres. Mujer pequeña. Cariñosamente, se le dice a las niñas.
[…]
CORITO (Santos Coco – Malpartida de Plasencia): M. Guadañador.
[…]
CUYU PAN DEHGARRAH (Canal Rosado – Arroyo de la Luz): ¿De quién eres? ¿Cómo te llamas? [Muy usada en Garrovillas de Alconétar]
[…]
FUSCA (Eleuterio Gómez – Las Hurdes): Cantidad de maleza y arbustos que existen en el terreno, llamada también mogariza.
[…]
GANDALLA (Antonio Reyes Huertas): Tuna. Vida holgazana, libre, vagabunda. Buenos dientes para masticar. Comida o sustento. Buscarse la gandalla es buscarse el sustento. Se dice: “¿Dónde se va?… Por gandalla al mercado”.
[…]
JERRETE (Emilio Díaz – Oliva de la Frontera): Dícese del fruto de las habas cuando, por estar tiernas, pueden comerse, incluso las vainas.
[…]
LAMPUZO (Eloy Azores – Trujillo): Goloso: al que se come lo más escogido. Aficionado a comer golosinas. Que desea o tiene apetito de alguna cosa.
[…]
PIPIRIGAÑA (Antonio Barco Amaya – Almendralejo): En Los Santos y otras poblaciones, picadillo, ensalada.
[…]
ZAMBUYÍAS (Genaro Cajal – Navalmoral de la Mata): Zambullidas son las entradas en el agua para bañarse. En el Partido de Llerena, se cantaba esta copla: “Tú fuiste la que metiste a San Antonio en el pozo y le diste zambuyías, pa que te saliera novio”.
[…]
Revista de Estudios Extremeños” (Garrovillas) Mucho aparato para nada. “Mucho fufú y poco ñiquiñaqui”.

 

 

“Miradas sobre Extremadura”, Varios autores

«La mirada de quince escritores nacionales, que han vivido su particular encuentro con Extremadura»

La Editora Regional de Extremadura publicó en el año 2008, dentro de la colección Viajeros y estables, con prólogo de Luciano Feria y dibujos de Pedro Gamonal y Salvador Retana, esta obra, titulada Miradas sobre Extremadura. Se trata de una recopilación de textos de un total de 15 autores nacionales. Nombres como Bernardo Atxaga, Antonio Colinas, Luis Alberto de Cuenca, Luis Mateo Diez, Espido Freire, Adolfo García Ortega, Gustavo Martín Garzo, Laura Freixas, Clara Janés, Juan Carlos Mestre, Vicente Molina Foix, Rosa Regás, Andrés Trapiello, Ángela Vallvey y José Viñals que recrean sus experiencias en tierras extremeñas.

miradas-sobre-extremaduraComo se señala en la edición del libro, la mirada de estos quince viajeros, que han vivido su particular encuentro con Extremadura, recorre con ojos no acostumbrados nuestra comunidad y descubre matices que en la cercanía cotidiana pasan desapercibidos; esos matices –a veces un lugar, algunas palabras cruzada con un desconocido, o una celebración vivida con intensidad– conforman, en la secuencia de estos artículos, un dibujo esencial de la región. Esos quince autores, prestigiosos nombres del panorama nacional, que en este volumen se acompañan de dos ilustradores y un editor extremeño, recrean una imagen de Extremadura entre la vivencia personal y la crónica o el artículo, un apunte que trasciende el momento de la visita y se desvela como un reflejo de la memoria en el título de la colección: viajeros y estables.

Hermosos textos, impregnados del aroma de la tierra de Extremadura. Muy recomendable.

SINOPSIS

Quince prestigiosos escritores, de entre los muchos que han visitado durante estos últimos años Extremadura, reflejan aquí su encuentro con esta región. Algunos textos son auténticos poemas en prosa; en otros se mezcla prosa y verso; y varios trabajos están concebidos como relatos, si bien la mayoría fluye como artículos en los que se mezcla la reflexión con la vivencia personal. Pero quizá lo más interesante de estos trabajos sea, a la postre, lo que de común emana tras la lectura del conjunto. Queda un sentido como de revelación. Es como si todos y cada uno de los artículos expresaran, en esencia, una especie de descubrimiento, nos hablaran de algo que, estando oculto, inconsciente, insinuado o dormido en los autores, se mostrara en toda su plenitud tras el encuentro con Extremadura.

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FRAGMENTOS DEL LIBRO

“Mi Extremadura”

Si tuviera que optar por una sola cosa de Extremadura, optaría por su cielo. Por su cielo nocturno, con todas las estrellas allá arriba, tachonando el firmamento. La noche en el campo extremeño es una experiencia irrepetible. Creo que nunca he sentido la noche tan cerca de mi alma como en Extremadura. Y no me refiero a la noche como soberana de oscuridades, reina de sombras o negación del día, sino como albergue de estrellas y, por lo tanto, como mensajera de claridades y de luces íntimas.

Luis Alberto de Cuenca

[…]

Noche y Plumas”

Cada vez que volvía la mirada, la gatita seguía allí, en su jaula, negra y diminuta, con sus ojos verdes y redondos muy abiertos. El conductor y yo hablábamos de mil temas, tan largo era el camino en junio desde Badajoz hasta Madrid. Caía el sol como plomo, y la dehesa parecía no acabarse. Allí al otro lado del parabrisas, quedaba alguna cigüeña con su cría ya grandecita, que nos miraba con displicencia.

Para ella la eternidad aún comenzaba.

Espido Freire

[…]

“Sigue tu camino”

Le basta a Extremadura con su extremoxidad, o sea, con aquello gracias a lo cual ha llegado a nosotros como es. Pues si Extremadura se ha conservado tan radicalmente suya, original en inconfundible, ha sido gracias, no lo dudemos, a su extremosa manera de ser, al rigor de sus veranos y, en muchos casos, a la pobreza de una tierra que ha convertido en héroes a quienes han tenido que arrancarles un poco de sustento. Sin olvidarnos, claro, de la propiedad de esa misma tierra que ha condenado a un gran número de extremeños a formas extremas de la existencia: el hambre, la emigración, la servidumbre, contribuyendo, qué duda cabe, a la formación de su carácter como pueblo.

Andrés Trapiello

[…]

“Cuna de invierno”

Hay una Extremadura española que, como se decía antiguamente, confina al Norte con el reino de León, y en el resto de los puntos cardinales, con las dos castillas, Andalucía y Portugal. Como si Extremadura se extendiera limitando con todo y con todos. Ella sola. La Extremadura portuguesa se derrama hasta el océano Atlántico, pero también sabe a Extremadura, la de los bosques de pinos, de valles, de llanuras y colinas. Porque Extremadura es, sobre todo, un espacio natural grande y esplendoroso: el Monumento Natural de los Barruecos, la Reserva Cinegética del Cíjara, el Parque Natural de Cornalvo o el Parque Natural de Monfragüe, la reserva natural de La Garganta de los Infiernos…

La generosidad de la naturaleza en Extremadura es un valor que deberíamos cultivar con mimo. En una Europa cada vea más urbanizada, industrializada, de tierras negras y heridas, Extremadura es un hermoso tallo, verde, acogedor y tierno.

Ángela Vallvey

“Los imprescindibles”, de Raimundo Castro

«La novela de los últimos maquis.»

«Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles».

Bertolt Brecht

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De la anterior cita de Bertolt Brecht, toma su título esta novela de Raimundo Castro, Los imprescindibles. En ella, el periodista cacereño nos acerca a la historia de aquellos guerrilleros que lucharon por sus ideales y por recuperar las libertades perdidas, desde el comienzo de la Guerra Civil hasta el abandono de la lucha armada, allá por 1955.

En Los imprescindibles se mezclan, de forma magistral, realidad y ficción. Aparecen personajes reales, como Ernest Hemingway o el teniente coronel Gómez Cantos, junto a otros personajes inventados. Como el propio Castro ha señalado: «Aunque este relato mama de la historia, lo verídico y lo fantástico la entreveran por completo. Muchos personajes son reales, como puede fácilmente apreciarse por quienes conozcan los avatares de nuestra guerra civil y los años oscuros que siguieron. Debo hacer constar, no obstante, que todos los guerrilleros y sus perseguidores, los grandes protagonistas de la narración –salvo Miguel de Génova, el Cambiao, y su adversario Sebastián Delgado, el Bizco– hunden sus raíces en la realidad de los acontecimientos históricos».
Con esta novela, su autor pretende rendir homenaje a aquellos guerrilleros que lucharon por recuperar los derechos arrebatados por el nuevo régimen y contribuir a que las nuevas generaciones conozcan el enorme sacrificio realizado por estos luchadores por la libertad.

Cuando llegó la democracia, explicó, todo el pasado era penumbra. Aunque brotaba la democracia, incontenible, los guerrilleros se habían estrellado contra un murallón de silencio. El miedo seguía emponzoñando el aire y nadie hablaba de la historia adormecida. A los viejos testigos les amedrentaba la crudeza de unos recuerdos tenebrosos y amargos. Y los jóvenes, simplemente, ignoraban los acontecimientos.

El escritor y periodista extremeño ha reconocido que Los imprescindibles es la novela de su vida. Una novela que le ha llevado 15 años escribir y que le ha supuesto un enorme trabajo de investigación y documentación. Y demuestra conocer bien los territorios en los que se desarrolla la historia, en especial Madrid y Extremadura, la patria del Cambiao. Lugares como Cáceres, Badajoz, Castuera, Montánchez… y, especialmente, Torremocha (Torrealba en la novela) que aparecen a lo largo y ancho de la narración.

Como era Semana Santa, supuso que Planchuelo andaría luciendo tricornio y medallas ensangrentadas en su Montánchez natal. Así que anduvo toda la noche y parte de la madrugada por las veredas de pastores que tan bien conocía desde chico hasta subir al Cancho que se Menea. Cuando asomó a la explanada en la que lo había dejado tanto tiempo atrás se quedó estupefacto. La templada luz del alba le permitió apreciar, vagamente, que la piedra bamboleante había sido derrumbada.

Aunque se lo habían contado, no se lo creyó. Se convenció que se se trataba de una leyenda rural porque la mente le traía la imagen asustada de Pere Cargol cuando, unos años antes, le abroncó porque podía tirarla y armaría un follón que escucharían los del pueblo. El pobre Cargol ignoraba, dijo el Remedios haciendo gala de marisabidillo, que no había Dios que tirara esa piedra […] Era inútil intentar tirarla de su pedestal. Pero más tarde, matizó, Miguel le aseguró, acertadamente, que no había nada en el mundo imposible de abatir. Y dedujo, maldiciéndolos, que solo podían haberla derribado una panda de auténticos descerebrados.

Y así fue. El diecinueve de junio del treinta y siete, resumió Federico Espejo mientras sentaba cátedra con el dedo en alto, el alférez Félix Alejandro Bartolomé, que mandaba una de las dos compañías del Regimiento de las Navas destinadas allí durante la contienda, dio orden a sus soldados de que demostraran que no había nada que se resistiese al triunfal ejército de Franco. Y entre muchos, ayudados con palancas de acero, derribaron la piedra de la peor manera. Seguro que lo hicieron al grito de «¡Caiga la República!», remató el Remedios con resabio. Y, despectivo, masculló desdeñosamente: «¡Mira tú que machotes!» 

Los imprescindibles es una novela bien escrita y fácil de leer. Y que nos permite acercarnos a la visión de los maquis españoles, «esos miles de valientes cuya memoria sigue viéndose obligada a combatir contra el olvido oficial». 

Lea las primeras páginas de la novela

 

SINOPSIS

Raimundo Castro novela de forma magistral la historia de los guerrilleros españoles que lucharon por sus ideales de libertad y justicia desde el inicio de la Guerra Civil hasta la huida, en 1955, de la última partida de «maquis». En esta trama de confrontación nacional e internacional, miles de guerrilleros defendieron su vida y sus ideas, sin apenas armamento ni intendencia, frente a una Guardia Civil a la que Franco situó como vanguardia de la represión para intentar vender a la opinión mundial la falsa idea de que los soldados republicanos que le combatían en las sierras eran simples «bandoleros». Al amparo de la verdad histórica, la novela desnuda acontecimientos terribles que la memoria oficial ha ocultado. La ejemplar odisea de los maquis, su lucha—trufada de heroicidades y traiciones—queda reflejada en su duro acontecer cotidiano; en un relato que, más allá de su inquietante desenlace, ofrece una profunda reflexión sobre la dignidad humana.

RAIMUNDO CASTRO

principal-foto-raimundo-castro-juan-lazaro-mateo-es_medEl periodista y escritor Raimundo Castro nació en Torremocha (Cáceres) el 1 de agosto de 1955. Hijo de emigrantes, vivió en Guipúzcoa hasta los diecisiete años. En 1972, se trasladó a Madrid, donde se graduó en Ciencias de la Información. La agonía de Franco le permitió entrar a trabajar en el semanario Guadiana en 1975 y dos años después cubrió información política para el diario El Imparcial en las primeras Cortes democráticas. Más tarde, se incorporó a la edición madrileña de El Periódico de Catalunya, donde ocupó veinte años de su vida profesional. También ha sido corresponsal político del semanario El Globo, jefe de Nacional de la Agencia OTR-Press, director adjunto de Negocio y columnista político de El Mundo e Interviú. En la actualidad trabaja para el digital República.com y es tertuliano de 24 Horas de TVE, RNE y 13TV.

Como escritor es autor de La quema (1979), novela ambientada en los últimos días del franquismo; de la recopilación de poesías escritas por políticos como Alfonso Guerra o Miguel Herrero de Miñón Políticos con verso y sin enmienda (1985); de la biografía de José María Aznar El sucesor (1995) y de Memorias para la paz (1998), un ensayo biográfico sobre Juan María Bandrés y su papel en la Transición. También ha publicado La Izquierda que viene (1998) junto a Julia Navarro.

FRAGMENTO DE LA NOVELA

   «El Francés… El Remedios suspiró. Miguel hablaba del Francés como lo habían hecho del Cambiao quienes le conocieron en los mejores tiempos del combate, cuando la izquierda no se había roto y la ilusión reventaba cualquier muro. Decía que el cordobés era un líder natural. Y que aunaba, a partes iguales, la pasión y su razón. Los dos ingredientes se frenaban el uno al otro, se contenían y acababan fundiéndose en un personalidad equilibrada y seductora. No dejaba que nadie hiciera lo que él podía hacer y siempre tenía el hombro dispuesto para que se apoyaran en él quien lo necesitase.
    Aquel hombre moreno, de estatura mediana y ojos azul tormenta, tenía curtida a fuego el alma de trinchera, pero no perdió jamás la humanidad. Era comprensivo con la flaqueza de sus hombres. Salvo si su pecado era la traición o la cobardía. A los que se cagaban encima los castigaba con rigor, aunque sin ensañamiento. Cuando no huían de su alcance y los cogía, los fusilaba o les pegaba un tiro. Pero siempre después de que toda la partida los juzgase y permitiéndoles ser sus propios abogados defensores.
    Era un sentimental. Más de una vez perdonó debilidades de sexo emanadas de la pasión amorosa, incluso las que llegaron a poner en peligro la partida por descuido, como pasó con el Mora en La Jarilla.»

“Capricho extremeño”, de Andrés Trapiello

«Le basta a Extremadura con su extremoxidad»

“León es mi pasado, Madrid es mi presente y Extremadura es mi futuro”. Con esta frase expresa Andrés Trapiello su relación con Extremadura. El novelista, ensayista y poeta leones vive, desde hace algunos años, a caballo entre Madrid y el Lagar del Corazón, una casa de campo situada en Las Viñas, conocidas también como Sierra de los Lagares, cerca de Trujillo.

«He escrito a lo largo de estos últimos treinta años muchas páginas de Extremadura y en Extremadura o, para ser más exactos, de este rincón de Extremadura que se encuentra en medio del campo, un lugar minúsculo entre Trujillo y Guadalupe en el que tenemos una casa vieja. En ella hemos pasado todos estos veranos, sin faltar uno, las navidades y vacaciones escolares de nuestros hijos y, desde hace cuatro o cinco años, muchas temporadas largas mi mujer y yo solos, siempre que hemos podido, en primavera y en otoño, además de los veranos. Vinimos aquí buscando soledad y al fin, con cierta tenacidad, hemos construido algo a lo que podemos dar nombre.»

En 1999, la Editora Regional publicó Capricho extremeño, una selección de textos extraídos de los distintos volúmenes de su monumental diario, titulado Salón de pasos perdidos, publicados hasta ese momento, y escritos por Trapiello desde este rincón extremeño en la Sierra de los Lagares.

TRAPIELLO

                              1ª edición, 1999

En 2011 se publicó una segunda edición renovada y ampliada de las páginas que dedica Andrés Trapiello a Extremadura en sus diarios publicados entre 1987 y 2009.

En el prólogo de esta segunda edición, nos describe el autor cómo se gestó la obra y sobre el contenido de la misma:

«Hacia 1998 vinieron a verle a uno al Lagar del Corazón, nombre por el que se conoce a esta propiedad, Julián Rodríguez, Miguel Ángel Lama y Fernando Pérez. Con el fin de publicarla en la Editora Regional, que dirigía Fernando Pérez, habían hecho una pequeña antología de las páginas extremeñas de los seis primeros tomos del Salón de pasos perdidos, los que habían aparecido hasta entonces. Únicamente les faltaba mi consentimiento y un título adecuado […]

El libro se publicó, pues, con el título de Capricho extremeño, y para sorpresa de muchos, entre ellos yo mismo, se agotó pasados uno o dos años.

El actual director de la Editora Regional, Luis Sáez, retomó el proyecto de una reedición en la que pensaron sus predecesores, y ha quitado algunos fragmentos de la primera edición y ha añadido otros de los últimos volúmenes del Salón, seleccionados por él mismo, conjunto al que acompañan algunas fotografías que mi hijo Rafael hizo de nuestra casa y de los contornos estos últimos años.

Como colofón [figuran] un escrito aparecido en el libro Miradas sobre Extremadura, y dos poemas, uno que habla de la inscripción que hice esculpir en la piedra del dintel de nuestra casa a un cantero local y otro, en fin, dedicado a la muerte de Fernando Pérez.»

Nos encontramos ante un magnífico trabajo, integrado por una selección de textos sobre Extremadura escritos desde este bucólico rincón de la provincia de Cáceres. Hermosas páginas, magistralmente escritas en prosa poética. De las mejores que pueden leerse sobre esta tierra. Absolutamente recomendable.

«Este Capricho es un libro proteico que se nutre, espigando las páginas sobre Extremadura, de los materiales que componen el Salón de pasos perdidos, diecisiete volúmenes hasta el momento, y que en su segunda edición se transforma una vez más. Pero es proteico, como Trapiello y como lo son las cosas cervantinas, porque es tanto del autor como de los lectores que eligieron los fragmentos y los ordenaron según el ciclo de las estaciones del año, en una secuencia natural que remite al tiempo de cada diario escritos en cuadernos que siguen la cadencia del año muchas veces desde ese lagar, en el que el ritmo de los días tiene aún pausas y sentido.»

Luis Sáez Delgado. Nota a la segunda edición

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                                  Las Viñas, marzo 2011. Rafael Trapiello

«Qué maravillosas son las siestas del verano extremeño. Afuera atronan las cigarras con su chatarra destemplada. Dentro alguna piadosa corcoma nos recuerda la fragilidad del tiempo y de la vida. En algún rincón sombrío la araña común teje en su idioma la vida retirada. No se oye a los niños. Los demás dormitan en los sofás, en los dormitorios con las puertas entornadas. Reina un silencio de infancia.»

SINOPSIS

Esta segunda edición renovada y ampliada de las páginas que dedica Andrés Trapiello a Extremadura en sus diarios mantiene muchos de los textos de aquella primera versión, e incorpora otros de los diarios posteriores, así como algunas páginas que Trapiello ha dedicado al que fuera director de la Editora e impulsor del Capricho, Fernando T. Pérez González. En esta nueva versión estos textos se enriquecen con las fotografías de Rafael Trapiello, imágenes que desvelan el secreto del autor en su lagar.

Capricho extremeño (1)

Capricho extremeño / Andrés Trapiello ; fotografías de Rafael Trapiello. – 2ª ed. rev.
 Mérida : Editora Regional de Extremadura, 2011
 197 p. ; 22 cm.
   978-84-9852-281-5

ANDRÉS TRAPIELLO

retrato en Las Viñas

      Trapiello en Las Viñas

Escritor y editor español nacido en Manzaneda de Torío, León, en 1953. De producción muy extensa, ha publicado poemarios, novelas, libros de ensayo y recopilaciones de artículos. También se han editado más de una docena de tomos de sus diarios, aparecidos bajo la denominación genérica de Salón de pasos perdidos. Ha recibido varios premios, entre ellos el Plaza & Janés de novela en 1992 (por El buque fantasma), el Premio de la Crítica de poesía castellana en 1993 (por Acaso una verdad), el Juan de Borbón en 1995 (por el ensayo Las armas y las letras. Literatura y guerra civil 1936-1939), el Premio Nadal en 2002 (por Los amigos del crimen perfecto) y el Nacional de Periodismo Miguel Delibes en 2005 (por su artículo El arca de las palabras, publicado en el diario barcelonés La Vanguardia).

Aparte de su labor como autor, también ha sido importante su labor como editor.

FRAGMENTO DEL LIBRO

«Hace algunos años, cuando todavía estaba permitido utilizar vallas publicitarias en los márgenes de las carreteras, se le ocurrió a alguien usarlas para una campaña publicitaria a favor de Extremadura. Los políticos, desconfiados por naturaleza, suelen tener un gran instinto para desentrañar los dobles sentidos y los peligros solapados de las palabras, pero no advirtieron lo insensato de la propuesta que les fue presentada por los publicistas, y la aceptaron. Creo recordar que el lema difundido era textualmente este: «No pases de largo». Sin embargo esas palabras no eran ni mucho menos persuasivas, sino todo lo contrario, diría que resultaban disuasorias ya que seguían recordando a los turistas y viajeros que atravesaban el país sin detenerse, bien camino de Portugal, bien camino de Andalucía, de Castilla o del Norte, las razones por las cuales habían pasado de largo durante siglos, a saber, que Extremadura era una tierra maldita, pobre despoblada y sometida a rigores grandísimos de clima, sobre todo durante el verano.

Por entonces hacía ya bastante tiempo que teníamos nosotros una pequeña casa en un rincón de la provincia de Cáceres, donde vacábamos y pasábamos todos los recreos que permitían nuestros trabajos y, en el caso de los chicos, sus deberes escolares. Llegamos a sentirnos extremeños y, en cierto modo, por extremeños nos tenemos. Ese lugar se parecía y se parece poco al tópico que presenta Extremadura como una tierra extremadamente dura; al revés, se diría que es un rincón arrancado a los benignos y amables panoramas virgilianos. De hecho en ese lugar, rodeado de olivares y lagares, muchos de éstos abandonados y ruinosos y muchos de aquéllos incultos y silvestres, pensé plantar una lauda o piedra, al modo romano, en el que se leyeran los dos versos de las Geórgicas: «Laudato ingentia rura, exiguum colito», alaba las fincas grandes, cultiva la pequeña.

Cartel Extremadura Trapiello (1)

                 Cartel de Extremadura editado por Trapiello

Aunque pequeño, nuestro rincón nos parecía y nos sigue pareciendo paradisíaco. Extremadura para nosotros era y es un paraíso a la medida de sueños demasiado íntimos como para ser difundidos, diríamos que el centro del mundo estaba y sigue allí. Las casas o lagares vecinos se encuentran o lo bastante alejados y defendidos por sus propios huertos, olivares y jardines como para no importunarnos unos a otros y poder llevar una vida de retiro y égloga, o lo bastante arruinados como para temer nada de los muertos.

Nadie sabe qué nos tiene deparado el porvenir. No sabemos si Extremadura y lo que Extremadura es, en su apartamiento y en ese estoicismo suyo tan arraigado y romano para sobrellevar la adversidad de su destino, variará con los años. Quiero creer que siempre será así, como lo fue cuando nosotros nos vinimos a vivir a ella hace un cuarto de siglo, un lugar único donde podremos apartarnos de todo buscando la soledad y la poesía. En cierto modo apenas necesitamos otra cosa para un vivir sentimental. Más aún, podremos decir que con muy poco nos basta: con nuestra pobreza es suficiente. Le basta a Extremadura con su extremoxidad, o sea, con aquello gracias a lo cual ha llegado a nosotros como es. Pues si Extremadura se ha conservado tan radicalmente suya, original en inconfundible, ha sido gracias, no lo dudemos, a su extremosa manera de ser, al rigor de sus veranos y, en muchos casos, a la pobreza de una tierra que ha convertido en héroes a quienes han tenido que arrancarles un poco de sustento. Sin olvidarnos, claro, de la propiedad de esa misma tierra que ha condenado a un gran número de extremeños a formas extremas de la existencia: el hambre, la emigración, la servidumbre, contribuyendo, qué duda cabe, a la formación de su carácter como pueblo. ¿Y cómo es el pueblo extremeño? Diríamos que la vecindad de Castilla le ha hecho libre y generoso, la vecindad de Andalucía, trágico y hondo y la proximidad de Portugal melancólico y paciente. Pero ¿acaso por sí misma Extremadura no es nada? Nada ni nadie es por sí mismo. Según la etapa de la historia que le ha tocado en suerte, ha sido Extremadura más una cosa que otra. Sólo ahora, con eso que hemos dado en llamar desarrollo sostenido y sostenible, acaso puede llegar a serlo todo a la vez, Extremadura la libre, la generosa, la trágica, la honda, la meláncolica, la paciente… ¿Dejarán, dejaremos que los sea?

Alabemos las fincas grandes de otros (sus campos de golf, sus litorales masificados, sus especulaciones urbanísticas, sus impulsivas, contaminantes y espasmódicas industrias, sus estridentes migraciones turísticas, sus ritualizados ocios y desesperaciones), y cultivemos la nuestra pequeña. La mal comprendida y aviesamente interpretada frase de Unamuno, que tanto amaba a Extremadura, puede servirnos de paráfrasis: si el progreso «era» eso, que progresen ellos. Extremadura es como es, tan admirable, porque por fortuna pasaron de largo durante siglos muchas hordas. Y ello nos lleva a recordar aquellas palabras de Agustín de Hipona: Es malo sufrir, pero es bueno haber sufrido.

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«Viajero, si no es para quedarte y hacer esta tierra más libre, generosa, trágica, honda, melancólica y paciente, o sea, más solitaria, sigue tu camino.»

No aspira uno a mucho en este rincón: cuidar unos pocos olivos, podar a su tiempo la parra, regar en el suyo unas tomateras, estercolar los rosales, recoger las zamboas, sembrar nardos, desbravar las zarzas, quitar las malas hierbas, ver amanecer con ilusión y ver atardecer en paz, escribir muchos papeles y tener escogido y amistoso trato con algunos vecinos que hayan venido aquí, como a ermita del mismo cenobio, a cuidar también sus pocos olivos, a podar a su tiempo la parra, a cavar y regar su huerto, a cultivar sus rosales y hacer su trabajo, el que sea, con el impulso de quien ve salir el sol con ilusión y en paz lo ve acostarse.

Todo ello lo hemos encontrado en un rincón de la provincia de Cáceres. Me gusta pensar que se parece un poco a aquel «oscuro rincón que piensa» del que nos habló Machado. El rincón de los solitarios, de los poetas. Por eso, acordándome ahora de aquella desdichada campaña publicitaria, se me ocurría que podría emprenderse otra que le ayudase a Extremadura a conservarse en lo que fue y en lo que debería seguir siendo. Viajero, si no es para quedarte y hacer esta tierra más libre, generosa, trágica, honda, melancólica y paciente, o sea, más solitaria, sigue tu camino.