“El sur seguido de Bene”, de Adelaida García Morales

«El sufrimiento peor es el que no tiene un motivo determinado. Viene de todas partes y de nada 
en particular. Es como si no tuviera rostro.» 

A finales de septiembre del pasado año 2016 se publicó la novela titulada Los últimos días de Adelaida García Morales. En ella, su autora, Elvira Navarro reconstruye, valiéndose de la ficción, la última etapa de la vida de la escritora pacense Adelaida García Morales, fallecida en septiembre de 2014. García Morales nació en Badajoz en 1945. Aunque escribió algo más de una docena de libros, es conocida, sobre todo, por ser la autora de El sur, la novela que inspiró la conocida película del mismo nombre de Víctor Erice, entonces marido de Adelaida.

La curiosidad me llevó a leer el citado libro de Elvira Navarro, una novela que me ha parecido muy interesante y fácil de leer. Y me quedé con ganas de leer alguna de las novelas de la, tristemente desaparecida, escritora extremeña, por eso me animé a empezar por alguno de sus primeros relatos.

En 1885 se publicó el libro titulado El sur seguido de Bene, un volumen que incluía El sur y Bene, dos novelas cortas complementarias entre sí y de marcados tintes autobiográficos. En los dos relatos, García Morales nos ofrece, a través de la mirada de una adolescente, la visión de un mundo adulto lleno de misterio y de terribles verdades. Y en ambos escribe sobre la soledad, la pena, el amor y la muerte; temas muy del gusto de la autora nacida en Badajoz.

El sur seguido de Bene es un libro escrito con un estilo sencillo, directo y austero. Muy recomendable.

Adelaida García Morales escribió El sur entre junio y julio de 1981. Cómo se señala en el epílogo de Los últimos días de Adelaida García Morales, el relato se nutre de las vivencias dramáticas que marcaron la infancia y adolescencia de la autora: la áspera relación con su madre (la escritora llegó a afirmar que nunca se sintió querida por ella), la depresión de su padre (del que se sentía fascinada y con el que tuvo una relación obsesiva), la nostalgia con la que es evocado el sur sevillano, de donde los progenitores de la escritora fueron arrancados porque el padre encontró trabajo como ingeniero de minas en Extremadura; la familiaridad de Adelaida con el péndulo debida a la profesión de su padre. La casa de su niñez en Badajoz inspiró la casa donde el personaje de El sur Gloria Valle vive con su hijo.

En diciembre de 1982, Víctor Erice comenzó el rodaje, en escenarios naturales de La Rioja, de la adaptación de El sur que se vería interrumpido por problemas económicos. La película se estrenó incompleta, obteniendo un notable éxito del público y de la crítica. Esto hizo que el productor de la película, Elías Querejeta, se negara a terminarla por considerar que el filme quedaba bien así, con el sur solo evocado.

La Gaviota” es un caserón situado en las afueras de una ciudad del norte de España. En ella viven Agustín, médico y zahorí, su mujer, maestra represaliada por el franquismo, y su hija Estrella. La niña, desde su infancia, sospecha que su padre oculta un secreto. (FilmAffinity)

SINOPSIS

Este volumen incluye dos novelas cortas, la primera de las cuales, El Sur, dio origen al guión de la película del mismo título dirigida por Víctor Erice. Tanto esta historia como la que se cuenta en Bene se caracterizan por su magnetismo narrativo, basado en la especial habilidad de Adelaida García Morales para rodear de un aura de misterio a ciertos personajes masculinos en torno a cuya ausencia teje cada una de las narraciones. Ausencia física pero presencia de sombra, añorada en un caso, ominosa en el otro, cuyo peso se hace sentir doblemente a causa de su misma realidad fantasmagórica.

Moviéndose en un territorio que bordea las simas del incesto y del mal contempladas desde la pureza amoral de la adolescencia, estos dos relatos adentran al lector en regiones poco transitadas por nuestra literatura, y situaron a su autora en un lugar destacado.

«El Sur es uno de los relatos de amor más originales, de más poderosa sencillez, que ha dado nuestra literatura actual.» Ángel Fernández-Santos

«El Sur es un bello relato que mantiene su poder y fascinación con absoluta autonomía… Bene es una novela que roza la maestría.» Luis Mateo Díaz

ADELAIDA GARCÍA MORALES

Adelaida García Morales, nació en Badajoz en 1945, pero se crió en Sevilla, de donde eran sus padres. Se licencia en Filosofía y Letras en 1970 en Madrid y allí también estudia escritura de guiones en la Escuela Oficial de Cinematografía.

Trabajó como profesora de secundaria de lengua española y filosofía, fue modelo, actriz, formando parte del grupo de teatro Esperpento, y traductora en Argelia. Vivió durante cinco años en La Alpujarra, Granada.

Comienza a escribir El silencio de las sirenas en 1979. El Sur, su obra más famosa, la comienza en 1981, año en que gana el Premio Sésamo con Archipiélago, y el director Víctor Erice la convierte en una película en 1983. Su siguiente novela Bene, obra complementaria de El sur, se publica junto a esta en 1985. Y en ese mismo año publica El silencio de las sirenas, que obtiene los premios de novela Herralde e Ícaro. Posteriormente publicó La lógica del vampiro (1990), Las mujeres de Héctor (1994), Mi tía Águeda (1995), cuya protagonista es una mujer que rememora una infancia marcada por la muerte de su madre y los años pasados bajo la tutela de su intolerante y desabrida tía, y Nasmiya (1996). También en 1996 publicó Mujeres solas, su único volumen de poesía, al que siguieron los cuentos El accidente (1997) y La carta (1998), que formaba parte de la obra colectiva Vidas de mujer, las novelas La señorita Medina (1997) y El secreto de Elisa (1998), El legado de Amparo, cuento incluido en Mujeres al alba (1999), las novelas, publicadas en 2001, Una historia perversa y El testamento de Regina, y el cuento La mirada, incluido en Don Juan (2008)

Las creaciones de la autora se ajustan a los modelos de la literatura femenina, en el sentido de que los hombres ocupan un lugar secundario en el mundo íntimo de los personajes principales, casi siempre mujeres, que indagan en sus recuerdos con objeto de recuperar una identidad genuina, plena e independiente. En ocasiones, como ocurre en Nasmiya, se trata de un combate denodado por el reconocimiento de sus derechos: la protagonista, casada con un musulmán y convertida al islamismo, se enfrenta a su marido y al universo cultural que representa cuando aparece en el hogar una segunda esposa.

Falleció en 2014 de una insuficiencia cardíaca en Dos Hermanas, Sevilla, donde residía junto a uno de sus hijos.

«Adelaida no fue una persona común; tampoco una fantasmagoría. Logró cierta fama literaria, aunque efímera. Escribió siempre desde un dolor verdadero. Su herida primordial era muy profunda, venía de lejos. Nunca logró integrarse en la sociedad de su tiempo, y eso la honra. Vivía en precario en todos los planos de la existencia. Lo sé porque convivimos durante mucho tiempo; también porque, tras nuestro divorcio, me mantuve siempre próximo a ella.»  Victor Erice

OTROS FRAGMENTOS DE LA NOVELA

     «Mañana, en cuanto amanezca, iré a visitar tu tumba, papá. Me han dicho que la hierba crece salvaje entre sus grietas y que jamás lucen flores frescas sobre ella. Nadie te visita. Mamá se marchó a su tierra y tú no tenías amigos. Decían que eras tan raro… Pero a mí nunca me extrañó. Pensaba que entonces tú eras un mago y que los magos eran siempre grandes solitarios.
[…]
     Yo entonces no sabía nada de tu pasado. Nunca hablabas de ti mismo ni de los tuyos. Para mí eras un enigma, un ser especial que había llegado de otra tierra, de una ciudad de leyenda que yo había visitado sólo una vez y que recordaba como el escenario de un sueño. Era un lugar fantástico, donde el sol parecía brillar con una luz diferente y de donde una oscura pasión te hizo salir para no regresar nunca más. No sabes qué bien comprendí ya entonces tu muerte elegida. Pues creo que heredé de ti no solo tu rostro, teñido con los colores de mamá, sino también tu enorme capacidad para la desesperación y, sobre todo, para el aislamiento. Aun ahora, cuanto mayor es la soledad que me rodea mejor me siento. Y, sin embargo, me encontré tan abandonada aquella noche. Nunca olvidaré la impenetrable oscuridad que envolvía la casa cuando tú desapareciste. Yo tenía quince años, y miraba a través de los cristales de mi ventana.»
El Sur

 

    «Anoche soñé contigo, Santiago. Venías a mi lado, paseando lentamente entre aquellos eucaliptos donde tantas veces fuimos a merendar con Bene, ¿recuerdas? También ella aparecía en mi sueño. Vestía un traje gris de listas y un delantal blanco, su uniforme. Aparecía muy triste, clavando su mirada en el suelo, entre sus pies, con sus manos juntas, como una colegiala. Tú y yo caminábamos lentamente, y ella permanecía muy quieta a lo lejos. No llevaba la cesta de la merienda y parecía ocultarse de alguien o de algo, quizás de aquellos gritos tan desagradables que tía Elisa, tan dulce y correcta para todos los demás, le dirigía por cualquier insignificancia. Tú habías vuelto para quedarte conmigo aquí, en esa vieja casa donde los dos nacimos y donde yo vivo ahora, envuelta en las sombras de los que os habéis marchado.
[…]
     Vivíamos en Extremadura, en una casa grande y aislada que distaba unos tres kilómetros de la ciudad. Yo no dejaba pasar ninguna oportunidad de salir al exterior, pues estaba cansada de apostarme en la cancela y, a través de sus barrotes, contemplar la carretera, casi siempre vacía. Allí fuera empezaba el mundo, donde yo imaginaba que podrían ocurrir las cosas más extraordinarias […] A veces pasaban largas caravanas de gitanos silenciosos y cansados. Conducían sus pesados carromatos, y yo no sabía nunca a dónde se dirigían ni de dónde venían. Siempre ha existido una gran pobreza en Extremadura, pero entonces, a principios de los años cincuenta, la miseria se hacía presente por todas partes.»
Bene

 

“El monarca de las sombras” de Javier Cercas

«La gente cuenta leyendas. Los literatos fantasean. Sólo la muerte es segura.»

Después de algo más de quince años de la publicación de Soldados de Salamina, el escritor extremeño Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) vuelve nuevamente a la contienda civil española con El monarca de las sombras, una novela con muy poca ficción. En ella nos cuenta la historia de Manuel Mena, natural del municipio cacereño de Ibahernando, falangista y alférez del ejército rebelde durante la Guerra Civil Española, que falleció a los 19 años en la batalla del Ebro.

«Se llamaba Manuel Mena y murió a los diecinueve años en la batalla del Ebro. Fue el 21 de septiembre de 1938, hacia el final de la guerra civil, en un pueblo catalán llamado Bot. Era un franquista entusiasta, o por lo menos un entusiasta falangista, o por lo menos lo fue al principio de la guerra: en esa época se alistó en la 3.ª Bandera de Falange de Cáceres, y al año siguiente, recién obtenido el grado de alférez provisional, lo destinaron al Primer Tabor de Tiradores de Ifni, una unidad de choque perteneciente al cuerpo de Regulares. Doce meses más tarde murió en combate, y durante años fue el héroe oficial de mi familia.»

erh32617

Mena era tío de la madre de Javier Cercas, Blanca Mena, que por aquellos entonces era una niña de siete años y a la que el episodio de la muerte del joven le dejó una profunda huella. Ella es, según su hijo, la verdadera protagonista del libro, y la que desde pequeño le hablaba de esta historia familiar.

El monarca de las sombras es un libro que su autor había tenido en su cabeza desde que tenía uso de razón. Que siempre había querido escribir, pero que se resistía a hacerlo por considerar que su tío abuelo, Manuel Mena, peleó por una causa injusta y murió en el lado equivocado de la historia.

    «Estábamos sentados frente a frente, con los abrigos puestos, él de cara a la fachada del restaurante y a una granja que tapaba la visión de la autovía, y yo de car a la carretera vieja de Ibahernando, por la que no circulaba un solo coche […] Ya casi habíamos terminado con la ensalada y la moraga cuando David volvió a sacar el asunto de mi novela.

    –No puedo creer que hayas abandonado la idea.

   –Pues es verdad –dije. Repetí los argumentos que había esgrimido antes, quizá añadí algún otro–. Además –rematé–, nunca he escrito sobre mi pueblo: ni siquiera sabría cómo hacerlo.

   –¿Por qué no escribiendo sobre Manuel Mena? –preguntó–. Al fin y al cabo, no eres tú el que ha elegido ese tema; es el tema el que te ha elegido a ti. Y ésos son siempre los mejores temas.

   –Puede que tengas razón, pero este caso es distinto. No digo que Manuel Mena no me interese. La verdad es que siempre me interesó. Quiero decir que siempre quise saber qué clase de hombre era. O qué clase de adolescente, más bien… Siempre quise saber por qué se marchó a la guerra tan joven, por qué luchó con Franco, qué hizo en el frente, cómo murió. Ese tipo de cosas.»

Para poder contar esta historia, Cercas ha llevado a cabo un gran trabajo previo de documentación e investigación histórica. El monarca de las sombras está muy bien escrito, con pasajes verdaderamente magníficos, resultando además muy ameno e interesante.

Con la escritura de este libro, el autor de Ibahernando afronta y asume ese pasado político de su familia que tanto le avergonzaba y de paso se reconcilia con su propio pasado.

Empezar a leer la novela

 

SINOPSIS

El monarca de las sombras narra la búsqueda del rastro perdido de un muchacho casi anónimo que peleó por una causa injusta y murió en el lado equivocado de la historia. Se llamaba Manuel Mena y en 1936, al estallar la guerra civil, se incorporó al ejército de Franco; dos años después murió combatiendo en la batalla del Ebro, y durante décadas se convirtió en el héroe oficial de su familia. Era tío abuelo de Javier Cercas, quien siempre se negó a indagar en su historia, hasta que se sintió obligado a hacerlo.

El resultado de esa indagación es una novela absorbente, pletórica de acción, de humor y de emoción, que nos enfrenta a algunos de los temas esenciales de la narrativa de Cercas: la naturaleza radiante, poliédrica y misteriosa del heroísmo, la terca pervivencia de los muertos y la dificultad de hacerse cargo del pasado más incómodo. Exploración a la vez local y universal, personal y colectiva, novela belicosamente antibelicista, El monarca de las sombras da una vuelta de tuerca inesperada y deslumbrante a la pregunta sobre la herencia de la guerra que Cercas abrió años atrás con Soldados de Salamina.

JAVIER CERCAS

es0000923754Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) estudió Filología Hispánica en Barcelona y en la actualidad ejerce la docencia en la Universidad de Girona, donde enseña Literatura Española. También es un colaborador habitual de medios como el periódico El País.

Cercas es conocido tanto por sus novelas como por su labor periodística y de ensayo. Con su obra Soldados de Salamina (2001) –adaptada al cine en 2003– logró un gran éxito de crítica y ventas.

Su primer libro, El móvil (1987) fue una antología de cuentos, siendo sus novelas El inquilino (1989) y El vientre de la ballena (1997) sus siguientes publicaciones, que consiguieron un éxito moderado. Sin embargo, con Soldados de Salamina (2001) Cercas alcanzó un gran éxito, no sólo a nivel nacional sino internacional. Gracias a esta novela, Cercas ha ganado premios tan importantes como el Salambó, el Ciutat de Barcelona, el Librero o el Grinzane Cavour.

Tras este importante éxito, las siguientes novelas de Cercas han alcanzado el favor de la crítica y habría que destacar títulos como La velocidad de la luz, La verdad de Agamenón o El impostor. Al mismo tiempo, Cercas ha destacado como traductor, acercando al público en español la literatura contemporánea catalana.

En 2009, Cercas publicó Anatomía de un instante, una novela periodística, casi un ensayo, sobre el golpe de estado español del 23F, con el que alcanzó los primeros puestos de ventas en no-ficción durante meses. En 2010 su obra fue premiada con el Premio Nacional de Narrativa, reconociendo de esa manera la calidad literaria de su obra.

Javier Cercas es uno de los autores españoles más traducidos, ha sido publicado en 20 idiomas y alabado por la crítica en Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

OTROS FRAGMENTOS DE LA NOVELA

   –No le des mas vueltas, Javi –habló–. Tío Manolo se sintió obligado a hacer lo que hizo. Eso es todo […]
   Me pregunté si tenía razón y si todo era tan simple. Dejé pasar unos segundos. Anuncié:
   –Tengo que decirte una cosa, mamá.
   –¿Qué cosa?
   Pensé: «Que tío Manolo no murió por la patria, mamá. Que no murió por defenderte a ti y a tu abuela Carolina y tu familia. Que murió por nada, porque le engañaron haciéndole creer que defendía sus intereses cuando en realidad defendía los intereses de otros y que estaba jugándosela por otros. Que murió por culpa de una panda de hijos de puta que envenenaban el cerebro de los niños y los mandaban al matadero. Que en los últimos días o semanas o meses de vida lo sospechó o lo entrevió, cuando ya era tarde, y que por eso no quería volver a la guerra y perdió la alegría con que tú lo recordarás siempre y se replegó en sí mismo y se volvió solitario y se hundió en la melancolía. Que quería ser Aquiles, el Aquiles de la Ilíada, y a su modo lo fue, o al menos lo fue para ti, pero en realidad es el Aquiles de la Odisea, y que está en el reino de las sombras maldiciendo ser en la muerte el rey de los muertos y no el siervo de un siervo en la vida. Que su muerte fue absurda».
    Dije otra vez:
   –Nada.
   Fue sólo entonces cuando volvía a pensar en mi libro sobre Manuel Mena, en el libro que llevaba toda la vida postergando o que siempre me había negado a escribir, y ahora se me ocurre que pensé en él porque de golpe comprendí que un libro era el único sitio donde yo podía contar a mi madre la verdad sobre Manuel Mena, o donde sabría o me atrevería a contársela. 
    […]
    Comprendí que la historia de Manuel Mena era mi herencia o la parte fúnebre y violenta e hiriente y onerosa de mi herencia, y que no podía seguir rechazándola, que era imposible rechazarla porque de todos modos tenía que cargar con ella, porque la historia de Manuel Mena formaba parte de mi historia y por lo tanto era mejor entenderla que no entenderla, asumirla que no asumirla, airearla que dejar que se corrompiera dentro de mí como se corrompen dentro de quien tiene que contarlas las historias fúnebres y violentas que se quedan sin contar, escribir a mi modo el libro sobre Manuel Mena era, pensé en fin, lo que siempre había pensado que era, hacerme cargo de la historia de Manuel Mena y de la historia de mi familia, pero también pensé, pensando en Hannah Arendt, que ésa era la única forma de responsabilizarme de ambas, la única forma también de aliviarme y emanciparme de ambas, la única forma de usar el destino de escritor con el que mi madre me había escrito o en el que me había confinado para que ni siquiera mi madre me escribiese, para escribirme a mí mismo.

 

MÁS SOBRE LA NOVELA

“La vida negociable”, de Luis Landero

«Mira, Huguito, en la vida todo es negociable, y también con Dios, digo yo, se podrá negociar.»

   «Señores, amigos, cierren sus periódicos y sus revistas ilustradas, apaguen sus móviles, pónganse cómodos y escuchen con atención lo que voy a contarles. Cuando yo era adolescente, cuando apenas sabía nada del mundo de los mayores ni tenía clara conciencia del bien y del mal, e ignoraba por tanto de qué manera prodigiosa puede llegar uno a convertirse en un momento, quizá sin advertirlo, como en un cara o cruz, en un canalla o en un santo, un día mi madre me llevó con ella a un lugar secreto, y yo supe que era secreto porque eso fue lo primero que me dijo en cuanto llegamos allí».

    Así, de esta llamativa manera, arranca La vida negociable, la última novela de Luis Landero, con la que el escritor extremeño vuelve a la novela «pura y dura», después de El balcón en invierno, su libro más autobiográfico.

portada_la-vida-negociable_luis-landero-duran_201611171329

    Nos encontramos ante una especie de novela picaresca moderna, mitad drama, mitad comedia. En ella, el protagonista, Hugo Bayo, nos da cuenta de su vida desde la adolescencia hasta la edad adulta. Hugo es un tipo sin principios ni escrúpulos, un sujeto amoral capaz de negociar con su conciencia y de chantajear a sus propios padres. Él se cree un genio, un tipo con talento, que, movido por el afán, siente el ferviente deseo de ser un gran hombre y de hacer grandes cosas, pero que, mientras tanto, tiene que ir trapicheando para poder ganarse la vida.

«Y no sé en qué momento empecé a convencerme de que dentro de mí había todo un mundo por descubrir, de que en efecto yo era único, un genio en ciernes, y de que el destino tenía reservado algo bueno y especial para mí, y esta creencia la sigo sustentando hoy, tantos años después. Es verdad que la vida no me ha dado apenas ocasión de demostrar mi valía, y que mis cualidades innatas todavía no han salido a la luz, y que al final toda mi genialidad se quede en nada, pero yo por ahora me reafirmo en lo mío.» 

    Muy a su pesar, se ve condenado, una vez y otra, a trabajar de peluquero, actividad para la que sí posee un talento innato, pero con la que no se siente realizado.

     La vida negociable me ha parecido una novela extraordinaria, que resulta fácil y agradable de leer. Una novela, con algunos pasajes verdaderamente antológicos, que te atrapa desde la primera página. Magistralmente escrita, con ese estilo inconfundible de Landero. Un estilo que desprende cierto aroma cervantino y que puede considerarse heredero de la tradición oral. En este sentido, el propio autor de Alburquerque ha reconocido la influencia que han tenido sus mayores en el desarrollo de su capacidad como escritor. En especial su abuela Frasca, de la que ha llegado a afirmar que a ella le debe la música de su idioma: “Ella fue la que me enseñó a contar. La música del cuento. Y el ritmo. Era muy buena narradora. Contaba las cosas como las había oído. Además, tenía un lenguaje que venía rebotado a través de generaciones y hablaba como Cervantes o así”.

    En fin… Una gran novela. Absolutamente recomendable.

«El cervantismo de Landero se vuelve a mostrar en esta especie de novela ejemplar».

José María Pozuelo Yvancos. Cultura ABC Cultural

Leer el primer capítulo

SINOPSIS

Hugo Bayo, peluquero de profesión y genio incomprendido, les cuenta a sus clientes la historia de sus muchas andanzas, desde su adolescencia en un barrio de Madrid hasta el momento actual, ya al filo de los cuarenta, en que sigue buscándole un sentido a la vida. Y así, recordará la relación tormentosa y amoral con su madre, el descubrimiento ambiguo de la amistad y del amor, sus varios oficios y proyectos, sus éxitos y sus fracasos, y su inagotable capacidad para reinventarse y para negociar ventajosamente con su pasado, con su conciencia, con su porvenir, en un intento de encontrar un lugar en el mundo que lo reconcilie finalmente consigo mismo y con los demás.

LUIS LANDERO

Landero_bigLuis Landero nació en Alburquerque, Badajoz, un veinticinco de marzo de 1948, en el seno de una familia campesina extremeña, que emigró a Madrid a finales de la década de los cincuenta. A los quince años escribía poemas, al mismo tiempo que trabajaba como mecánico en un taller de coches y chico de recados en una tienda de ultramarinos. Inició y terminó sus estudios en Filología hispánica en la Universidad Complutense, ha enseñado literatura en la Escuela de Arte Dramático de Madrid y fue profesor invitado en la Universidad de Yale (Estados Unidos). Se dio a conocer con Juegos de la edad tardía en 1989 (Premio de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa 1990), novela a la que siguieron Caballeros de fortuna (1994), El mágico aprendiz (1998), El guitarrista (2002), Hoy, Júpiter (2007, XV Premio Arzobispo Juan de San Clemente) y Retrato de un hombre inmaduro (2010), todas ellas publicadas por Tusquets Editores. Traducido a varias lenguas, Landero es ya uno los nombres esenciales de la narrativa española. Ha escrito además el emotivo ensayo literario Entre líneas: el cuento o la vida (2000), y ha agrupado sus piezas cortas en ¿Cómo le corto el pelo, caballero? (2004). Absolución, su novela más trepidante, es una delicada historia de amor, una cuenta atrás que no da tregua, y un inspirado relato de aprendizaje y sabiduría a través de un elenco de personajes inolvidables. El balcón en invierno (2014) está basada en hechos y vivencias reales, en la que su autor ha decidido revelarnos la verdadera historia de una parte muy importante de su vida: la de su infancia en una familia de labradores en su Alburquerque natal y la de su adolescencia en un barrio de Madrid. La vida negociable es su última novela.

Su obra sigue entusiasmando a miles de lectores tanto en España como en el extranjero, donde ha sido traducido a numerosas lenguas. Extremadura reconoció su labor con el Premio a la Creación en el apartado de Literatura en el año 2000 y en 2005 se le concedió la medalla de Extremadura.

OTROS FRAGMENTOS DE LA NOVELA 

     «Y no sé cómo, obsesionado con todo aquello, se fue apoderando de mí el ansia del saber, y la angustia de la fugacidad del tiempo. Al atardecer, cada cual se vestía y arreglaba y uno a uno nos dispersábamos por la ciudad hasta el día siguiente. Un día más que se va, pensaba yo entonces, mientras se enfilaba hacia el metro y aprovechaba el trayecto, a casa, para hacer balance de lo que había aprendido en la jornada, y siempre me parecía muy poco. Una limosna apenas, para lo que yo quería y podía llegar a saber, y a ser, si me lo propusiera. Pero los años vuelan, me decía, y cuando quieres darte cuenta habrás dejado de ser joven y empezará a ser tarde para emprender cualquier tarea de mérito. Y qué va a ser entonces de todas esas buenas cualidades ocultas que hay en ti. Qué sabes tú de medicina, de leyes de política, de física, de arte o de filosofía. ¿Qué sabes tú de nada? Todo, todo en el mundo está por descubrir. Pero tu llegarás a viejo tan ignorante como en la niñez y en la negrura de tu ignorancia irá a confundirse con la definitiva de tu tumba. Y esa será la historia de tu vida. Pasó por el mundo sin abrir los ojos a la luz, deberías poner en tu epitafio.»

[…]

«A lo mejor es que me estoy curando del afán, pensé en algún momento, porque esa ha sido siempre mi enfermedad crónica, el deseo inagotable, la fiebre y el ansia del futuro, la ambición de querer excederse a mí mismo, y acaso sea verdad que contra ese mal de juventud no hay mejor medicina que los años. Con los años, uno se acomoda a lo que hay, negocia con uno mismo y con el mundo, porque, como bien decía mi padre, todo en la vida es negociable, ahora comienzo a comprenderlo, ahora que empiezo a vivir en el presente sin otra patria que el presente. Quién sabe, quizá aceptando mi fracaso, es decir, aceptándome, consiga, si no ser feliz, al menos un poco de sosiego y de paz.»

“Dichos y modismos del lenguaje extremeño”, de Eleuterio Gómez Sánchez

El cacereño Eleuterio Gómez Sánchez nos ofrece en este libro, titulado Dichos y modismos del lenguaje extremeño, como él mismo nos expresa «en unas cuatro mil palabras y expresiones, un vocabulario muy típico en toda Extremadura, buena parte de la Sierra de Salamanca, montañas de León, Zamora y parte de Asturias, zonas de Ávila muy próximas a Cáceres, también en toda Sudamérica, Puerto Rico, Panamá y la Raya en Portugal, próxima a Extremadura».

9788499497891-500x500

El propio autor nos aclara cómo se gestó la obra: «El caso es que el autor se entera por casualidad, un buen día, de un pequeño vocabulario extremeño que llegó a sus manos y a partir de ahí se pone manos a la obra, para la localización del causante del mismo.

Por tanto, vaya mi agradecimiento y dedicatoria, en primer lugar, a la memoria de mi buen amigo y paisano (q.e.p.d.) el ilustre Odontólogo D. Antonio Murga Bohigas, autor, en este caso, del citado vocabulario y sin el cual éste no hubiera podido salir a la luz.

Fueron muchas horas allá por los años setenta. Una vez recopilado el trabajo, yo diría un cincuenta por ciento cada uno, que considero de un mérito extraordinario por su parte, ya que con una enfermedad tan traicionera y faltándole a D. Antonio ambos miembros inferiores, aún con los dolores que tenía que soportar, sacaba fuerzas para pensar en Extremadura, en su pueblo Valencia de Alcántara, al que amaba, a su esposa Rosario (hoy fallecida) por aguantarnos esta maravillosa Señora todos los fines de semana en su casa, con nuestra máquina de escribir, haciendo fichas, colocación de ficheros (desde luego manuales) y a su hijo Antonio, después de la muerte de ambos, por recuperar y facilitarme la mayor parte de la documentación que había quedado a medias y que con tanto cariño habíamos creado. Muchas gracias a ese hijo tan estupendo, que sin nada a cambio, me presenta un día lo que su padre dejó a medias.

Mi pueblo, llamado Ovejuela-Pinofranqueado, en Las Hurdes Bajas, donde viví hasta que, por imperativo legal, tuve que hacer la mili en Madrid. Luego ya me quedé en la capital y solamente aparecía por allí en vacaciones. Si se pueden llamar vacaciones, yendo de pueblo en pueblo, recuperando parte de nuestra historia extremeña, que me costó unos ocho veranos, e invitando de vez en cuando a los abuelos que tomaban sus vinos en la taberna, para tratar de saber cosas de ellos. Qué sabiduría popular tenían. En la mayor parte de esta documentación se puede contrastar la zona de influencia, dónde se pronuncia, así como el autor que facilitó la palabra o frase. Por tanto, volviendo a nuestro encuentro, D. Antonio dijo: “Debemos, Eleuterio, refundir en un solo libro, tanto mi pequeño vocabulario, como el material de mi propiedad, que él consideró de interés y así se conseguiría algo más interesante”. Después de un paréntesis de unos años (por el fallecimiento de éste) he iniciado aquella idea y aquí está a disposición de ustedes».

El vocabulario recopilado por Eleuterio Gómez se complementa con algunas máximas y frases típicas de diversas zonas extremeñas. En cada palabra o expresión nos ofrece, además de su definición o interpretación, la fuente y el lugar de procedencia de la misma.

Resulta de un gran valor este trabajo de Eleuterio Gómez por dejar constancia escrita y por transmitir a las nuevas generaciones el rico patrimonio lingüístico y cultural de Extremadura, evitando así su posible perdida.

«No cabe duda de que el hombre es hijo del paisaje y hoy, desgraciadamente, hemos tergiversado el lenguaje, influidos por los medios de comunicación, especialmente la radio y la televisión. Qué vocabulario más rico hemos heredado de los campesinos –especie también en vías de extinción–.

Pues bien, Eleuterio Gómez ha tenido la paciencia franciscana –por algo el Santo de Asís estuvo en los aledaños de Ovejuela, pueblo natal de Eleuterio– de bucear aquí y allá hasta mostrarnos estos usos y palabras, que nos hablan con acento muy propio y peculiar. El autor se ha sumergido en luna bibliografía variada y nos regala este diccionario, fruto de una tarea constante, de leer y consultar.

Estoy, pues, muy satisfecho por el trabajo de Eleuterio Gómez, por el don con que nos lo da, por esa memoria recuperada y nunca perdida, y porque todo está en los libros. Si Eleuterio Gómez no las hubiera recogido –frases y palabras– recopilado y ordenado, algo, sin duda, no tendríamos, un día habrían desaparecido, pero ahí está él y su labor de notario para que el viento nos suene a antaño y queden, como Dios manda, en su sitio; no se pierdan. Todo está en los libros. Gracias, Eleuterio».

Fragmento del prólogo. J. A. Pérez Mateos, escritor y periodista.

SINOPSIS

Les presento a los lectores, en unas cuatro mil palabras y expresiones, un vocabulario muy típico en toda Extremadura, buena parte de la Sierra de Salamanca, montañas de León, Zamora y parte de Asturias, zonas de Ávila muy próximas a Cáceres, también en toda Sudamérica, Puerto Rico, Panamá y la Raya en Portugal, próxima a Extremadura. Por la lectura de algún cuadernillo que me ha llegado, he ido consiguiendo de los distintos pueblos citados y amigos que han ido aportando sus dichos, se han recogido en este modesto vocabulario y en el mismo, se muestra que puede existir un espacio lingüístico común fijado por el uso hasta mediados del siglo pasado y poco a poco, se ha ido desvirtuando, hasta casi desaparecer. Se trata de un estilo coloquial y un fino humor en las tertulias en su lenguaje cotidiano, donde he intervenido, principalmente en bares y observando a los hombres del campo, hablando con ellos. Conclusión: Que no nos olvidemos nunca, de aquéllos que nos precedieron y debemos conservar su cultura aunque sea a través de los libros y vídeos. Por otro lado, debo pedir perdón por los errores que hay podido cometer, al tratarse de un lenguaje de alguna manera, algo técnico y con el objeto de divulgación. Pues no soy filólogo y esa ha sido mi contestación a alguien que se ha interesado. Ya me hubiera gustado a mi, pero no me fue posible.

ELEUTERIO GÓMEZ SÁNCHEZ

20161213140845_00001

Foto del autor en el paraje conocido como Juntoveja, próximo al Chorritero y Fuentefría

Eleuterio Gómez Sánchez, porta sus vivencias y aprendizaje en sus Hurdes queridas, nació en la aldea de Ovejuela, Pinofranqueado y muy vinculada a San Francisco de Asís, el Santo viajero. Por algo existe el Convento en ruinas, llamado Nuestra Señora de los Ángeles y que le da nombre al río, como afluente del Alagón. Por algo el autor, emigró como otros muchos a la ciudad y en este caso, opositó para Funcionario y lleva más de cincuenta años en Madrid, donde ha creado una familia, que la conforman ya quince miembros. Pero, que no se ha olvidado de sus raíces extremeñas y pasa buenas temporadas entre los suyos.

ALGUNAS PALABRAS Y EXPRESIONES RECOGIDAS EN EL LIBRO

ABOETAO (Mahizflor – Tierra de Barros): Abotargado, o abotagado. “Hinchado el cuerpo”, generalmente, por enfermedad.
[…]
AGILAR (Emilio Díaz – Oliva de la Frontera): Encaminarse. Se dice: “Al día siguiente, agilaron hacia el campo”.
[…]
A JANCHA PELLEJO (Modesto Montes Trinidad – Cañamero): Tr. Fam. Comer muchísimo, hartarse.
[…]
ALEJINES (Emilio Díaz – Oliva de la Frontera): Cosa baladí, intrascendente. Es la palabra más olivera. Sólo se ha encontrado en Zahínos, algo en Valencia y Villanueva del Fresno, donde existe colonia olivarera. Hablaron mucho tiempo… ¿Sobre qué era? “Era todo alejines”. Rodríguez Perea la recoge como extremeña, en Villanueva.
[…]
CAMARANCHÓN (Antonio Murga – Valencia de Alcántara): Percha construida utilizando algún árbol o rama, por los pastores, para colgar los aperos y otros útiles. En castellano significa esta palabra desván.
[…]
CAMBULLIL (Antonio Murga – Garrovillas): Columpiar: Tr. Mecer al que está en el columpio.
[…]
COGUTINA (Mahizflor – Tierra de Barros): Pájaro algo más pequeño que la alondra y de iguales costumbres. Mujer pequeña. Cariñosamente, se le dice a las niñas.
[…]
CORITO (Santos Coco – Malpartida de Plasencia): M. Guadañador.
[…]
CUYU PAN DEHGARRAH (Canal Rosado – Arroyo de la Luz): ¿De quién eres? ¿Cómo te llamas? [Muy usada en Garrovillas de Alconétar]
[…]
FUSCA (Eleuterio Gómez – Las Hurdes): Cantidad de maleza y arbustos que existen en el terreno, llamada también mogariza.
[…]
GANDALLA (Antonio Reyes Huertas): Tuna. Vida holgazana, libre, vagabunda. Buenos dientes para masticar. Comida o sustento. Buscarse la gandalla es buscarse el sustento. Se dice: “¿Dónde se va?… Por gandalla al mercado”.
[…]
JERRETE (Emilio Díaz – Oliva de la Frontera): Dícese del fruto de las habas cuando, por estar tiernas, pueden comerse, incluso las vainas.
[…]
LAMPUZO (Eloy Azores – Trujillo): Goloso: al que se come lo más escogido. Aficionado a comer golosinas. Que desea o tiene apetito de alguna cosa.
[…]
PIPIRIGAÑA (Antonio Barco Amaya – Almendralejo): En Los Santos y otras poblaciones, picadillo, ensalada.
[…]
ZAMBUYÍAS (Genaro Cajal – Navalmoral de la Mata): Zambullidas son las entradas en el agua para bañarse. En el Partido de Llerena, se cantaba esta copla: “Tú fuiste la que metiste a San Antonio en el pozo y le diste zambuyías, pa que te saliera novio”.
[…]
Revista de Estudios Extremeños” (Garrovillas) Mucho aparato para nada. “Mucho fufú y poco ñiquiñaqui”.

 

 

“El mágico aprendiz”, de Luis Landero

La novela El mágico aprendiz, del escritor extremeño Luis Landero, apareció en el año 1999, tras la publicación de sus dos primeras novelas: Juegos de la edad tardía y Caballeros de fortuna. Con ella se cierra esta especie de trilogía que podríamos llamar del afán. El afán, al que Pecellín Lancharro define, en su obra titulada Cielo y tierra nativos, como «ese mal indefinible, que se transmite de generación en generación, miasma que afecta y corroe a individuos aparentemente ordinarios a quienes empuja hacia empresas mayores, aun sabiendo que nunca las alcanzarán, si bien no desesperan de que sus seguidores arriben a mejores puertos.»

«-¿Qué es el afán, abuelo?

-El afán es el deseo de ser un gran hombre y de hacer grandes cosas, y la pena y la gloria que todo eso produce. Eso es el afán.»

(Juegos de la edad tardía)

En El mágico aprendiz, Landero nos cuenta la historia de Matías Moro, un oficinista próximo a cumplir los cincuenta años que lleva una existencia tranquila y rutinaria hasta que una serie de sucesos lo empujan a una aventura sin igual.

  Matías pasó el fin de semana yendo y viniendo por la casa, sin saber qué hacer, con la mente cegada por los extraños sucesos que le habían ocurrido últimamente y que habían venido a alterar la lisura de sus hábitos y hasta de su carácter. Le parecía mentira que esas cosas le hubieran sucedido precisamente a él. Nunca había habido episodios excepcionales en su vida. Y eso se debía a que, en parte, él mismo lo había decidido así. Porque uno no puede escapar a su destino, pensaba, pero sí crear circunstancias propicias o adversas a la veleidades del azar y calibrar por tanto el grado de incertidumbre que mejor le convenga. Ahora, sin embargo, se había visto envuelto en vicisitudes que no sabía si atribuir a la fatalidad o a su propio albedrío.

Con un lenguaje elaborado y de cierto aire cervantino, y con ciertas dosis de ironía no exenta de cariño, Landero nos aproxima a los anhelos e inquietudes de una serie de personajes, que llevan una existencia gris, pero que no renuncian a ver cumplidos sus sueños y deseos. Una novela esplendida, muy recomendable.

SINOPSIS

«La increíble aventura de una serie de personajes decididos a convertir sus deseos en realidad en el Madrid de los ochenta».

El mágico aprendiz cuenta la historia de Matías Moro, un hombre que lleva una vida sosegada y feliz y al que un suceso fortuito le hace descubrir el amor y acaba lanzándolo, junto con sus compañeros de trabajo y un grupo de marginados sociales, a una aventura impar, donde se verá forzado a convertirse en el héroe que nunca quiso ser. Elegido así por los demás como el líder que habrá de guiarlos hacia un futuro que dé sentido y plenitud a sus vidas, arrastrará a los otros, y será a su vez arrastrado por ellos, a un viaje insólito a través del mundo de las finanzas, del éxito, del poder, del amor, del espejismo de una segunda juventud. Una aventura que acaso les permitirá alzarse de siervos a señores, de secundarios a protagonistas, y emancipar de paso a algunos desheredados de este mundo, y que finalmente les llevará a aprender de nuevo el siempre misterioso oficio de vivir.

130562_el-magico-aprendiz_9788483100851

«Landero nos gratifica con El mágico aprendiz, donde con un humor sabio y corrosivo, nos sitúa en llamado mundo moderno, entre los sueños y la realidad.

Deslizando a su protagonista hacia una situación grotesca, a la vez que risible, enternecedora y amarga, la novela nos regala con una corte de personajes secundarios como Pacheco, el incombustible especialista en marketing Bernal, el viejo nostálgico, Martínez, el contable soñador, o miss Josefina… y otros muchos seres entrañables que permanecerán para siempre en el recuerdo del lector».

LUIS LANDERO

Landero_bigLuis Landero nació en Alburquerque, Badajoz, un veinticinco de marzo de 1948, en el seno de una familia campesina extremeña, que emigró a Madrid a finales de la década de los cincuenta. A los quince años escribía poemas, al mismo tiempo que trabajaba como mecánico en un taller de coches y chico de recados en una tienda de ultramarinos. Inició y terminó sus estudios en Filología hispánica en la Universidad Complutense, ha enseñado literatura en la Escuela de Arte Dramático de Madrid y fue profesor invitado en la Universidad de Yale (Estados Unidos). Se dio a conocer con Juegos de la edad tardía en 1989 (Premio de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa 1990), novela a la que siguieron Caballeros de fortuna (1994), El mágico aprendiz (1998), El guitarrista (2002), Hoy, Júpiter (2007, XV Premio Arzobispo Juan de San Clemente) y Retrato de un hombre inmaduro (2010), todas ellas publicadas por Tusquets Editores. Traducido a varias lenguas, Landero es ya uno los nombres esenciales de la narrativa española. Ha escrito además el emotivo ensayo literario Entre líneas: el cuento o la vida (2000), y ha agrupado sus piezas cortas en ¿Cómo le corto el pelo, caballero? (2004). Absolución, su novela más trepidante, es una delicada historia de amor, una cuenta atrás que no da tregua, y un inspirado relato de aprendizaje y sabiduría a través de un elenco de personajes inolvidables. El balcón en invierno (2014) está basada en hechos y vivencias reales, en la que su autor ha decidido revelarnos la verdadera historia de una parte muy importante de su vida: la de su infancia en una familia de labradores en su Alburquerque natal y la de su adolescencia en un barrio de Madrid. La vida negociable es su última novela.

Su obra sigue entusiasmando a miles de lectores tanto en España como en el extranjero, donde ha sido traducido a numerosas lenguas. Extremadura reconoció su labor con el Premio a la Creación en el apartado de Literatura en el año 2000 y en 2005 se le concedió la medalla de Extremadura.

FRAGMENTO DE LA NOVELA 

     «Ocurrió también que hasta los hábitos más arraigados se trastornaban como los signos de un ordenador enloquecido por un virus. Iba a afeitarse y descubría que llevaba en la mano la cucharilla del azúcar, salía de casa y se paraba desorientado en la escalera sin saber si debía subir o bajar, se le desanudaban y esparcían por el suelo al andar los cordones de los zapatos, se le olvidaba la comida en la boca porque la voluntad tenía que acudir de urgencia a descifrar un pensamiento que resultaba luego huero, se rompía una uña al abrir un grifo que se oponía hostil, la raya del pelo se le torcía ella sola en cuanto dejaba de vigilarla en el espejo, iba a sacar algo del bolsillo y se le desparramaban todas sus cosas por el suelo, y al recogerlas descubría que había entre ellas una goma elástica, una brizan de lechuga, unas virutas de lápiz, una cáscara de nuez.

    Fueron días turbios y difíciles. Por las mañanas, camino de la oficina, se miraba de reojo en los escaparates y le parecía tener la mirada de oveja, de quien sufre miopía en la memoria y vive de prestado en el presente como en un espejismo. Más allá acortaba el paso al cruzar ante la agencia de viajes: allí estaba la aldea, con sus chumberas y sus cabras, y el mar y el cielo al fondo. »

 

 

“Los imprescindibles”, de Raimundo Castro

«La novela de los últimos maquis.»

«Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles».

Bertolt Brecht

principal-los-imprescindibles-es

De la anterior cita de Bertolt Brecht, toma su título esta novela de Raimundo Castro, Los imprescindibles. En ella, el periodista cacereño nos acerca a la historia de aquellos guerrilleros que lucharon por sus ideales y por recuperar las libertades perdidas, desde el comienzo de la Guerra Civil hasta el abandono de la lucha armada, allá por 1955.

En Los imprescindibles se mezclan, de forma magistral, realidad y ficción. Aparecen personajes reales, como Ernest Hemingway o el teniente coronel Gómez Cantos, junto a otros personajes inventados. Como el propio Castro ha señalado: «Aunque este relato mama de la historia, lo verídico y lo fantástico la entreveran por completo. Muchos personajes son reales, como puede fácilmente apreciarse por quienes conozcan los avatares de nuestra guerra civil y los años oscuros que siguieron. Debo hacer constar, no obstante, que todos los guerrilleros y sus perseguidores, los grandes protagonistas de la narración –salvo Miguel de Génova, el Cambiao, y su adversario Sebastián Delgado, el Bizco– hunden sus raíces en la realidad de los acontecimientos históricos».
Con esta novela, su autor pretende rendir homenaje a aquellos guerrilleros que lucharon por recuperar los derechos arrebatados por el nuevo régimen y contribuir a que las nuevas generaciones conozcan el enorme sacrificio realizado por estos luchadores por la libertad.

Cuando llegó la democracia, explicó, todo el pasado era penumbra. Aunque brotaba la democracia, incontenible, los guerrilleros se habían estrellado contra un murallón de silencio. El miedo seguía emponzoñando el aire y nadie hablaba de la historia adormecida. A los viejos testigos les amedrentaba la crudeza de unos recuerdos tenebrosos y amargos. Y los jóvenes, simplemente, ignoraban los acontecimientos.

El escritor y periodista extremeño ha reconocido que Los imprescindibles es la novela de su vida. Una novela que le ha llevado 15 años escribir y que le ha supuesto un enorme trabajo de investigación y documentación. Y demuestra conocer bien los territorios en los que se desarrolla la historia, en especial Madrid y Extremadura, la patria del Cambiao. Lugares como Cáceres, Badajoz, Castuera, Montánchez… y, especialmente, Torremocha (Torrealba en la novela) que aparecen a lo largo y ancho de la narración.

Como era Semana Santa, supuso que Planchuelo andaría luciendo tricornio y medallas ensangrentadas en su Montánchez natal. Así que anduvo toda la noche y parte de la madrugada por las veredas de pastores que tan bien conocía desde chico hasta subir al Cancho que se Menea. Cuando asomó a la explanada en la que lo había dejado tanto tiempo atrás se quedó estupefacto. La templada luz del alba le permitió apreciar, vagamente, que la piedra bamboleante había sido derrumbada.

Aunque se lo habían contado, no se lo creyó. Se convenció que se se trataba de una leyenda rural porque la mente le traía la imagen asustada de Pere Cargol cuando, unos años antes, le abroncó porque podía tirarla y armaría un follón que escucharían los del pueblo. El pobre Cargol ignoraba, dijo el Remedios haciendo gala de marisabidillo, que no había Dios que tirara esa piedra […] Era inútil intentar tirarla de su pedestal. Pero más tarde, matizó, Miguel le aseguró, acertadamente, que no había nada en el mundo imposible de abatir. Y dedujo, maldiciéndolos, que solo podían haberla derribado una panda de auténticos descerebrados.

Y así fue. El diecinueve de junio del treinta y siete, resumió Federico Espejo mientras sentaba cátedra con el dedo en alto, el alférez Félix Alejandro Bartolomé, que mandaba una de las dos compañías del Regimiento de las Navas destinadas allí durante la contienda, dio orden a sus soldados de que demostraran que no había nada que se resistiese al triunfal ejército de Franco. Y entre muchos, ayudados con palancas de acero, derribaron la piedra de la peor manera. Seguro que lo hicieron al grito de «¡Caiga la República!», remató el Remedios con resabio. Y, despectivo, masculló desdeñosamente: «¡Mira tú que machotes!» 

Los imprescindibles es una novela bien escrita y fácil de leer. Y que nos permite acercarnos a la visión de los maquis españoles, «esos miles de valientes cuya memoria sigue viéndose obligada a combatir contra el olvido oficial». 

Lea las primeras páginas de la novela

 

SINOPSIS

Raimundo Castro novela de forma magistral la historia de los guerrilleros españoles que lucharon por sus ideales de libertad y justicia desde el inicio de la Guerra Civil hasta la huida, en 1955, de la última partida de «maquis». En esta trama de confrontación nacional e internacional, miles de guerrilleros defendieron su vida y sus ideas, sin apenas armamento ni intendencia, frente a una Guardia Civil a la que Franco situó como vanguardia de la represión para intentar vender a la opinión mundial la falsa idea de que los soldados republicanos que le combatían en las sierras eran simples «bandoleros». Al amparo de la verdad histórica, la novela desnuda acontecimientos terribles que la memoria oficial ha ocultado. La ejemplar odisea de los maquis, su lucha—trufada de heroicidades y traiciones—queda reflejada en su duro acontecer cotidiano; en un relato que, más allá de su inquietante desenlace, ofrece una profunda reflexión sobre la dignidad humana.

RAIMUNDO CASTRO

principal-foto-raimundo-castro-juan-lazaro-mateo-es_medEl periodista y escritor Raimundo Castro nació en Torremocha (Cáceres) el 1 de agosto de 1955. Hijo de emigrantes, vivió en Guipúzcoa hasta los diecisiete años. En 1972, se trasladó a Madrid, donde se graduó en Ciencias de la Información. La agonía de Franco le permitió entrar a trabajar en el semanario Guadiana en 1975 y dos años después cubrió información política para el diario El Imparcial en las primeras Cortes democráticas. Más tarde, se incorporó a la edición madrileña de El Periódico de Catalunya, donde ocupó veinte años de su vida profesional. También ha sido corresponsal político del semanario El Globo, jefe de Nacional de la Agencia OTR-Press, director adjunto de Negocio y columnista político de El Mundo e Interviú. En la actualidad trabaja para el digital República.com y es tertuliano de 24 Horas de TVE, RNE y 13TV.

Como escritor es autor de La quema (1979), novela ambientada en los últimos días del franquismo; de la recopilación de poesías escritas por políticos como Alfonso Guerra o Miguel Herrero de Miñón Políticos con verso y sin enmienda (1985); de la biografía de José María Aznar El sucesor (1995) y de Memorias para la paz (1998), un ensayo biográfico sobre Juan María Bandrés y su papel en la Transición. También ha publicado La Izquierda que viene (1998) junto a Julia Navarro.

FRAGMENTO DE LA NOVELA

   «El Francés… El Remedios suspiró. Miguel hablaba del Francés como lo habían hecho del Cambiao quienes le conocieron en los mejores tiempos del combate, cuando la izquierda no se había roto y la ilusión reventaba cualquier muro. Decía que el cordobés era un líder natural. Y que aunaba, a partes iguales, la pasión y su razón. Los dos ingredientes se frenaban el uno al otro, se contenían y acababan fundiéndose en un personalidad equilibrada y seductora. No dejaba que nadie hiciera lo que él podía hacer y siempre tenía el hombro dispuesto para que se apoyaran en él quien lo necesitase.
    Aquel hombre moreno, de estatura mediana y ojos azul tormenta, tenía curtida a fuego el alma de trinchera, pero no perdió jamás la humanidad. Era comprensivo con la flaqueza de sus hombres. Salvo si su pecado era la traición o la cobardía. A los que se cagaban encima los castigaba con rigor, aunque sin ensañamiento. Cuando no huían de su alcance y los cogía, los fusilaba o les pegaba un tiro. Pero siempre después de que toda la partida los juzgase y permitiéndoles ser sus propios abogados defensores.
    Era un sentimental. Más de una vez perdonó debilidades de sexo emanadas de la pasión amorosa, incluso las que llegaron a poner en peligro la partida por descuido, como pasó con el Mora en La Jarilla.»

“En tiempos del papa sirio”, de Jesús Sánchez Adalid

«Por eso afirma el profeta que ha sido voluntad de Dios que los cristianos sean entregados una se-
gunda vez a los ismaelitas, por su inconsistencia,  por su falta de fe y por sus pecados.  Brotará de 
repente un segundo califato.»

Jesús Sánchez Adalid vuelve a la senda de la novela histórica con En tiempos del papa sirio, una apasionante historia que se adentra en unos hechos ocurridos en el siglo VIII en la Siria cristiana y que nos permitirán entender lo que está sucediendo actualmente en esa región del mundo.

22906g

La novela surgió, como explica su autor en una reciente entrevista, de una casualidad. El pasado año, con motivo de la presentación de su novela Y de repente, Teresa en Roma, tuvo conocimiento de un documento existente en la Biblioteca Vaticana que hablaba de la presencia del último arzobispo visigótico de Toledo, Sinderedo, en Roma a principios del siglo VIII, tras la invasión de los musulmanes de la Península Ibérica. Dicho arzobispo llegó a Roma, huyendo de los árabes, a través del Mediterráneo, siendo acogido por el Papa Constantino, un papa de origen sirio que había llegado de niño a Roma, a través de la isla de Lesbos, tras la proclamación del primer Califato.

Los romanos no querían recibir a los refugiados hispanos. Muchos de ellos los despreciaban por considerarlos corruptos, cobardes y culpables de su propia tribulación. Sin embargo, el papa sí se compadeció de ellos y les prestó el debido auxilio.

   El buen papa se acordaba de Siria, nuestra tierra, y a buen seguro había estado rememorando nuestra propia tribulación y la equiparaba a lo que estaban sufriendo los cristianos godos. Tal vez por eso me dijo luego:

   –Nadie mejor que nosotros podrá comprender a esa pobre y desdichada gente. Nosotros los sirios ya tuvimos que pasar por ello. Para una cultura antigua y cristiana resulta muy doloroso ver que todo se desmorona, que se hunden los fundamentos y los cimientos que con tanto esfuerzo y sacrificio pusieron nuestros antepasados. Igual que un día nosotros tuvimos que salir de nuestra tierra, ellos ahora se han visto obligados a dejarlo y huir. Lo mismo que nos tocó vivir les toca a ellos. Aunque yo era un muchacho imberbe, recuerdo muy bien el pánico de los nuestros y la terrible decisión de abandonar Siria. Tuvimos que salir con lo puesto, aprisa y sin titubear. Luego estaba el mar en la negrura de la noche, las olas, el frío… y, finalmente, una desierta y extraña playa de Grecia. Lo poco que llevábamos de valor nos lo arrebataron gentes sin compasión… Casi desnudo llegué a Italia…

La novela tiene el esquema del viaje iniciático. Su protagonista, Efrén, es un joven sirio de noble origen que vive en Damasco, en el barrio de Bab Tuma, el barrio cristiano más antiguo del mundo y en el que vivieron san Pablo y santo Tomás. Allí crece, durante el primer califato Omeya, siendo testigo de las continuas humillaciones y atropellos que sufren sus gentes a manos de los muslimes por mantenerse fieles a su fe. Efrén tiene que emprender un viaje hacia un santuario en Ouadi Qadisha, el llamado Valle Santo, donde crecen los cedros de Dios. En este lugar viven unos anacoretas monjes que custodian una antigua profecía. La novela nos permite viajar hacia esa profecía, conocida como Apocalipsis del Pseudo-Metodio –llamada así por el nombre de un obispo siriaco que vivió en el siglo VII– que habla de dos dominaciones islámicas: una, la que se iba a producir en los momentos previos a la conquista de la península Ibérica por los musulmanes, con la expansión del Islam, y una segunda dominación que se produciría cercana al fin de los tiempos.

    Y después de la caída del imperio de los persas, los hijos de Ismael se alzan contra el Imperio romano y cristiano. El nuevo y definitivo enemigo es pues el reino de los llamados hijos de Agar, los que la Sagrada Escritura nombra como «el poder del sur». En este periodo los árabes oprimirán en todo lo posible el mundo sometido a ellos. Pero aquel a quien Metodio llama «rey de los griegos y los romanos», es decir, el rey cristiano, los vencerá, e impondrá por la fuerza la paz en el mundo.

    Pero Metodio avisa que, a pesar de esta victoria, no obstante la paz, la seguridad y la prosperidad, los cristianos comenzarán a ser laxos en su fe de nuevo […]

   Por eso afirma el profeta que ha sido voluntad de Dios que los cristianos sean entregados una segunda vez a los ismaelitas, por su inconsistencia, por su falta de fe y por sus pecados. Brotará de repente un segundo califato. Vendrán pues persecuciones, bajo las cuales se pondrá de manifiesto quiénes han permanecido más fieles. Habrá terrores, muertes, crueldades y pánico entre las gentes que creían ya estar seguras […]

           Ese será el tiempo final.

Esta serie de coincidencias han dado pie para que Sánchez Adalid haya podido escribir esta novela histórica, un gran relato que puede servir muy adecuadamente para explicar al mundo los orígenes más remotos de lo que hoy está sucediendo en Siria. No olvidemos, como señala el escritor extremeño, que en tierras sirias comenzó el cristianismo y que desde allí San Pablo lo propagó por todo el Mediterráneo hasta España. Además, de Damasco, la capital de Siria, salió el ejército que en 711 conquistó la península Ibérica, y ahora el Estado Islámico o Daesh se autodenomina califato para volver a los orígenes del Islam.

La novela, que se apoya en un gran trabajo de documentación e investigación histórica, resulta muy entretenida y de fácil lectura. Muy recomendable.

SINOPSIS

 ¿Cuál es el origen de lo que está sucediendo ahora en Siria?

Una novela reveladora y necesaria.

«Mi nombre es Efrén, sirio, nacido en el barrio cristiano de Damasco, el quinto año del califa Abd al-Malik…»

Así empieza la extraordinaria historia de un joven educado en la Siria cristiana, en el primer califato Omeya. A las puertas de su edad adulta, Efrén se hará consciente de la pérdida de identidad de una antigua cultura oprimida. Sintiéndose llamado a hacer algo, emprenderá un viaje que le llevará hasta un fascinante santuario poblado por anacoretas en el Valle Santo (Ouadi Qadisha), donde se custodia una profecía que parece estar empezando cumplirse. Tras su conocimiento, Efrén será enviado a afrontar un gran riesgo…

 En tiempos del papa sirio nos descubrirá muchos misterios sobre el período de máxima expansión del Islam, en el siglo VIII. Una vez más, Jesús Sánchez Adalid pone en juego sus conocimientos tanto de la Historia como de las pasiones humanas para transmitir a sus lectores hechos sorprendentes e indispensables para comprender todo lo que hoy está sucediendo en el mundo, a pesar de haber transcurrido trece siglos. Por eso decidió profundizar en la tradición del cristianismo de Siria, el más antiguo de la Historia. La existencia de documentos reveladores y muy poco difundidos del primer califato, como la profecía conocida como Apocalipsis del Pseudo-Metodio, pueden aportar indicios e interpretaciones muy útiles para descifrar las claves del temido islamismo radical que cree en la actualidad.

«Lo que está ocurriendo en el mundo tiene una explicación que todos debemos conocer.»

Jesús Sánchez Adalid

FRAGMENTOS DE LA NOVELA

    «Entonces, el venerable y enigmático papa Constantinus avanzó de nuevo hacia los hispanos, ahora solo, lento, solemne. Se detuvo a unos pasos de ellos y, alzando la voz, preguntó:
    —¿Quién de vosotros es el metropolitano de Toletum?
  Pasado un instante, se adelantó un clérigo alto, que se apoyaba en un báculo episcopal de puro bronce labrado. Se arrodilló y respondió:
   —Padre santo de Roma, y hermano mío, yo soy el metropolitano de Toletum. Mi nombre es Sinderedo.
    Seguidamente, alguien gritó desde una torre:
    —Perfide! (¡traidor!)
    Y otras voces secundaron:
   —Merdose! (¡mierdoso!). Cacate! (¡cagado!). Cacator! (¡cagón!). Sordes! (¡basura!). Spado! (¡capón!)…
   Y se formó un gran revuelo con abucheos, pitas y demás. Á resultas de lo cual, el papa alzó los brazos y los agitó, a la vez que lanzaba hacia los vocingleros una mirada cargada de reproche. Y cuando hubo logrado que se hiciera el silencio, se cubrió el rostro en señal de aflicción; y luego, con los ojos inundados en lágrimas, avanzó hacia el obispo hispano Sinderedo, se echó afectuosamente sobre él, lo abrazó con ternura, cual padre misericordioso, y lo cubrió de besos, en la frente, en la cara y donde quiera que caían sus labios.
    La multitud que contemplaba la escena quedó desconcertada. No comprendían que el papa fuera tan comprensivo con unos hombres a quienes la cristiandad romana consideraba cobardes, degenerados y necios, por haber dejado caer su patria tan fácilmente en poder de la estúpida herejía mahomética. Pero el venerable Constantinus tenía motivos muy íntimos, imbatibles razones, para tener misericordia y apiadarse de aquellos cristianos exiliados. Motivos y razones que yo sí conocía. Porque el buen papa era de origen sirio, como yo. Y el corazón de los que un día tuvimos que abandonar Siria, hace tiempo que fue traspasado por desgarradores presagios que empezaban ahora a cumplirse…»

 

[…]

Reportaje sobre Ouadi Qadisha

   «Después de tres fatigosas jornadas de camino por intrincados vericuetos, por fin alcanzamos la cima desde la que se divisa, hacia oriente, como un paredón terrible, el monte Makemel, que domina Ouadi Qadisha. Quedé admirado contemplando la grandeza verde, oscura, del bosque sagrado, donde crecen los eternos árboles de Dios, aquellos cedros del Líbano que ensalzan los salmos. Colgadas del precipicio, brillaban las tres cúpulas del santuario, edificado entre enormes roquedales, rodeado por otras pequeñas construcciones, como ermitas menores apiñadas en torno. El conjunto, humilde, austero, tiene su origen en aquellos lejanos tiempos en que los eremitas eran llevados por el Espíritu a los montes más olvidados, cuando todavía los emperadores romanos permanecían obstinados en el paganismo, obedeciendo al demonio,   afligiendo a los cristianos con persecuciones y martirios.
     Descendimos hacia el valle por pedregosas pendientes, sobrecogidos por el silencio, hasta adentrarnos por el angosto desfiladero al que se asoman infinidad de terrazas cultivadas por los monjes. Era un hermoso santuario, como así debieron de desearlo siempre sus fundadores, que buscaron en aquel arrinconado y fragoso desierto el retiro del mundo. Y todo allí parecía llamar a ese peculiar destino: la quietud, las recónditas cuevas abiertas entre la maleza, los aromas a acera quemada e incienso…»

 

JESÚS SÁNCHEZ ADALID

vivirextremadura.es Jesús Sánchez Adalid

                                                  vivirextremadura.es

Jesús Sánchez Adalid (1962) nació en Villanueva de la Serena (Badajoz). Se licenció en Derecho por la Universidad de Extremadura y realizó los cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció de juez durante dos años, tras los cuales estudió Filosofía y Teología. Además, es licenciado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca. Es profesor de Ética en el Centro Universitario Santa Ana de Almendralejo.

Su amplia obra literaria ha conectado con multitud de lectores, gracias a la veracidad de sus argumentos y a la originalidad de sus descripciones, sustentadas en una profunda documentación. Sus novelas constituyen una permanente reflexión acerca de las relaciones humanas, la libertad individual, el amor, el poder y la búsqueda de la verdad.

La obra de Sánchez Adalid se ha convertido en un símbolo de acuerdo y armonía entre los pueblos, religiones y razas, algo especialmente necesario en un mundo desgarrado por la intolerancia y el fanatismo.

Ha publicado con gran éxito La luz del Oriente, El morázabe, Félix de Lusitania, La tierra sin mal, El cautivo, La Sublime Puerta, El caballero de Alcántara, Los milagros del vino, Galeón, El camino mozárabe, Treinta doblones de oro, Y de repente, Teresa  y La mediadora.

Es también autor de Tras los pasos del abate viajero, una obra de encargo institucional que fue presentada en 2014.

En 2007 ganó el premio Fernando Lara por su novela El alma de la ciudad; en 2012 el premio Alfonso X el Sabio de Novela Histórica por Alcazaba; en 2013 el premio Internacional de Novela Histórica de Zaragoza por el conjunto de sus obra; el premio Diálogo de Culturas y el premio Hispanidad. En 2014 su novela Treinta doblones de oro recibió el premio Troa Libros con Valores.

En Extremadura ha sido distinguido con la Medalla de Extremadura y el premio Extremeños de Hoy.

Sánchez Adalid ha colaborado en Radio Nacional, en el diario Hoy y en revistas Historia National Geografic y Vida nueva. Actualmente colabora con Canal Historia (The History Channel), Volcán Producciones y Zebra Producciones.