“Feria en el Catálogo monumental de España. Provincia de Badajoz”, por José Ramón Mélida

A principios del siglo XX se diseñó un ambicioso proyecto cultural: el Catálogo Monumental de España. Con él se pretendía inventariar y describir el patrimonio histórico-artístico y arqueológico de cada una de las provincias españolas con objeto de su publicación.

El Catálogo Monumental de España tuvo su origen en el Real Decreto de 1 de junio de 1900, que ordenaba la catalogación completa y ordenada de las riquezas históricas o artísticas de la nación. Por primera vez se comenzaba una recogida exhaustiva de información sobre los bienes culturales, con la fotografía como instrumento de documentación gráfica.

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MÉLIDA, José Ramón
Catálogo Monumental de España. Provincia de Badajoz : (1907-1910) / José Ramón Mélida
 Madrid : Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, [1925-1926]
    3 v. : il. ; 26 cm
   1-2. Texto -- 3. Láminas

Sin embargo, este ambicioso proyecto quedó inconcluso. Fueron iniciados los trabajos de catalogación de cuarenta y siete provincias y concluidos, entre 1900 y 1961, los de treinta y nueve, pero tan sólo los de diecisiete fueron publicados.

Ahora, gracias a una labor conjunta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el Instituto de Patrimonio Cultural de España, los catálogos han sido restaurados y, con la ayuda de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, su contenido ha podido ser digitalizado y puede ser consultado en su integridad en Internet, en el siguiente enlace:

Catálogo Monumental de España (1900-1961)

Entre los catálogos que sí se publicaron se encuentran los de las dos provincias extremeñas: Badajoz y Cáceres, ambos realizados por José Ramón Mélida Alinari.

Mélida realizó el Catálogo Monumental de Badajoz entre los años 1907 y 1910. Le dedicó cinco volúmenes: dos de texto y tres de ilustraciones.

El arqueólogo madrileño debió de recorrer minuciosamente cada rincón de la provincia en el que detectó la presencia de evidencias monumentales que incluían edificios enteros, ruinas, yacimientos o inscripciones epigráficas aisladas. Se valió de la ayuda de los lugareños y estudiosos locales, así como de la tradición oral para acceder a aquellos parajes con interés histórico-arqueológico.

Este catálogo, tal como lo redactó Mélida, una vez restaurado y digitalizado, puede consultarse íntegramente en Internet a través de la imagen o del enlace siguientes: 

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 Catálogo Monumental y Artístico de la Provincia de Badajoz [Manuscrito]

En 1924, tres lustros más tarde de haber sido elaborado por Mélida, el catálogo de la provincia de Badajoz fue publicado por el Ministerio de Instrucción y Bellas Artes en tres volúmenes: dos de texto y uno de ilustraciones.

En el prefacio del tomo I de texto se expresa: «El autor ha tenido en cuenta las historias locales, al examinar sus testimonios retrospectivos; ha tenido también presentes las monografías y estudios anteriores de ciertos monumentos; y atento a que este Catálogo sea tan copioso como se desea ha procurado dar noticia, detallada cuanto le ha sido posible, de lo que ha logrado ver y conocer en sus excursiones y estancias en las varias regiones de la provincia, sin olvidar ni un momento que su misión es solamente de aportar y ordenar elementos sueltos, útiles a los investigadores que en todo o en parte se propongan trabajos generales o particulares de más empeño».

Alcázar de los Duques de Feria (Zafra)

Alcázar de los Duques de Feria (Zafra)

Mélida es también autor de parte de las fotografías que lo ilustran e incluye otras de diversa mano. En el prólogo de esta edición da buena cuenta de la importancia que concedía a la fotografía y de su dedicación a la misma: «Este volumen de láminas, indispensable complemento de los dos de texto, constituye por sí un catálogo gráfico escogido […] Al efecto reprodúcense aquí los monumentos más importantes o curiosos, los más o menos conocidos y muchos inéditos, habiéndose utilizado para ello en la mayoría de los casos las fotografías hechas por el autor, las que le facilitaron otros aficionados y varias que adquirió de profesionales, más algunos dibujos. Para la formación de tan numeroso conjunto gráfico no se reparó en que por dificultades para tomar el punto de vista conveniente, por falta de luz en los interiores y por otras causas, haya resultado alguna que otra fotografía con deficiencias que justificarán las que puedan notarse en ciertas láminas, pues lo esencial era llenar las exigencias de la obra».

Este catálogo puede consultarse también íntegramente en Internet a través de la imagen o del enlace siguientes en la Biblioteca Digital Hispánica:

Catálogo monumental de España. Provincia de Badajoz (1907 1910)

FERIA EN EL CATALOGO MONUMENTAL DE BADAJOZ.

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             Vistas del Castillo de Feria. Mélida

Como ya señalamos anteriormente, el Catálogo Monumental de Badajoz fue publicado, en 1924, en tres volúmenes: dos de texto y uno de láminas. Para su confección, José Ramón Mélida recorrió entre 1907 y 1910 cada rincón de la provincia en el que detectó la presencia de evidencias monumentales. El arqueólogo madrileño pasaría por la villa de Feria en algún momento entre 1907 y 1910. En su Catálogo aparecen dos monumentos de la localidad pacense, descritos y fotografiados, y varios objetos más, solamente descritos. Como señalamos en el punto anterior, este Catálogo, tanto en su versión manuscrita como impresa, puede ser consultado íntegramente en Internet.

VASO IBÉRICO

En el tomo I de texto, dentro del apartado Productos industriales ibéricos de la edad de hierro, incluido en el capítulo titulado Tiempos prerromanos, nos describe un vaso de cerámica ibérico, que se conserva en el Museo Arqueológico de Badajoz, en los siguientes términos:

     Vaso ibérico, de barro, falto de su cuello y con arranque de asas. Es de forma oblonda y de suelo plano. Altura, 0,135 metros. Procede de la dehesa El Álamo, sita entre Feria y Zafra.

Donación de don Francisco Sierra.

Pero es en el tomo II de texto donde podemos encontrar la mayor parte de la información recogida en el Catálogo, sobre la villa de Feria.

LÁPIDA ROMANA

En el capítulo III, titulado Épocas romano-cristiana y visigoda, bajo el epígrafe de Feria, nos da noticia de un fragmento de lápida de mármol, perteneciente a la colección del Marqués de Monsalud, hoy desaparecida:

      Fragmento de lápida de mármol blanco, de 0,18 metros de largo por 0,10 de ancho.

Colección del señor Marqués de Monsalud, en Almendralejo, que lo publica en el Boletín de la Real Academia de la Historia, (t. XLIII, 1903, pág. 248), diciendo:

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«Floren]tia [requiev]it en pace [sub die….. f]ebruarias era d….. [paz t]ecum.

Florencia descansó en paz el día….. de febrero de la era quinientas….. La paz del Señor sea contigo.

Hallada en la dehesa de Los Álamos de dicho término».

En el capítulo V. Épocas de la Reconquista y Moderna, bajo el título de Feria, nos describe el Castillo de Feria y la Iglesia Parroquial de San Bartolomé, además de varios objetos litúrgicos que se guardan en dicha iglesia:

FERIA

     Ganó esta plaza a los moros en 1241 el Maestre de Santiago D. Pedro Gómez Mengo.

El rey Enrique IV de Castilla dio en feudo el lugar de Feria a don Lorenzo Suárez de Figueroa, con el título de Conde, para premiarle sus servicios. Felipe II hizo merced de la villa, con título de Duque a su quinto Conde don Gómez Suárez de Figueroa. Después pasó este señorío al Duque de Medinaceli.

El recuerdo señorial que Feria conserva es su castillo.

CASTILLO DE FERIA

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 Castillo de Feria. Mélida

      Castillo. Dominando la villa por N.O. se levanta y extiende de N. a S. sobre una colina, en la que los peñascos forman defensa natural. Su planta poligonal irregular, por exigencias topográficas, tiende a formar un rectángulo. Constaba de dos recintos; a lo menos hay restos del primero, cortinas y un cubo por S.O. Lo que se conserva mejor es el segundo recinto en cuyo centro se eleva la mole cuadrada, altísima e imponente de la torre del homenaje, que por estar unida a dos cuerpos de fortificación que formando línea de E. a O. terminan en torres redonda la primera u oriental y cuadrada la segunda u occidental, dividen dicho recinto en dos, uno septentrional y otro meridional. Cortinas de 2,50 metros de espesor y torres cuadradas y cubos constituyen las líneas de defensa exterior. Mide el recinto, sin contar las torres salientes, 136 metros de longitud y 51 de altitud. Toda la fábrica es de mampostería. Cerca del ángulo de N.O. hay un aljibe cubierto con bóveda de ladrillo. La parte principal y mejor de la fortaleza es la gran torre de que se ha hecho mérito, casi cuadrada, pues sus ángulos están robados en arco de círculo y mide 0,20 metros de longitud, 17,40 de latitud y 40,00 de altura. Sus ventanas acusan cuatro pisos, no accesibles hoy por el estado de ruina en que se halla la fortaleza; pero debe haber en el interior interesantes cámaras que servirán para dar una idea de la vida señorial. Entre las ventanas que dan al oriente las hay góticas, bien características. Conserva en parte esta torre su almenaje. La fisonomía de este castillo parece ajustarse a la arquitectura del siglo XV, y debió construirlo el citado primer Conde de Feria, don Lorenzo Suárez de Figueroa, de quien hemos de citar otros recuerdos monumentales, especialmente al hablar de Zafra.

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                     Torre del homenaje. Mélida

IGLESIA PARROQUIAL

     Iglesia parroquial de San Bartolomé. Se compone de una nave y capilla mayor de menos altura, con ábside de tres lados; la nave cubierta con dos tramos de bóveda de crucería que forman cada una una estrella y una cruz entrecruzadas y el ábside, con bóveda también de crucería, en figura de estrella.

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 Portada de la Iglesia Parroquial de San Bartolomé. Mélida

La torre es un cuerpo cuadrado, adosado a la nave por su extremo opuesto al ábside. Debe datar esta iglesia ojival de fines del siglo XV o principios del XVI. Sus portadas corresponden al mismo estilo, y la mejor, que es la del lado de la Epístola, es de piedra de sillería, entre dos o pináculos florenzados se ve la puerta de arco rebajado por cuyas arquivoltas corre una faja de adorno en relieve, compuesto de un tallo con hojas y grandes flores, entre las que se ven figuras de centauros con flechas y lanzas, leones, dragones, aves fantásticas y en la clave, de busto, la imagen de San Bartolomé (?), correspondiendo cada motivo a un sillar o dovela. Encima, dentro de una hornacina en arco conopial florenzado y con un grumo por remate está la imagen de San Bartolomé, vestido tan sólo de una piel de león, en pie y hollando con los pies a la serpiente y amenazándola con la espada de fuego que esgrime en la diestra.

En la capilla de San Bartolomé, situada en el lado del Evangelio, hay otra efigie del titular, de talla policromada, del siglo XVII.

De igual época es el púlpito, de hierro, con adorno de roleos.

Los retablos son de estilo barroco, el mayor de dos cuerpos, y dorados.

En el ábside de lado de la Epístola hay el siguiente epitafio:

Sepulcro sin recortar

Se guardan en esta iglesia las joyas siguientes:

COPÓN

     Copón, de plata dorada y repujada. El pie adornado con las figuras simbólicas de Pelícano, Águila, Cordero y León, alternadas con querubines, y la copa de igual modo, en medallones con los emblema de tres cruces, dos azotes o flageladores, tres dados, tres clavos, espigas y racimos de uvas. De igual modo en la tapa aparecen símbolos de la Pasión: lanza y caña, escalera, corona de espinas, el gallo, alternados estos motivos con racimos de uvas y haces de espigas, y por remate lleva la cruz sobre el dragón. Siglo XVII, estilo barroco.

CÁLIZ

     Cáliz, de plata oxidada y dorada. La copa y el nudo adornados con querubines; el pie con la espada de San Pablo y flores de la pureza. Es de estilo barroco, pero de fines del siglo XVIII.

CUSTODIA

    Custodia, de plata dorada, con figuras de ángeles, adorantes, en el pie y querubines; en torno del viril rayos rectos y flameantes alternados. Altura, 0,65 metros.

CASULLA

    Casulla bordada en seda blanca con oro o pedrería; barroca.

JOSÉ RAMÓN MÉLIDA ALINARI (Madrid, 1856 – Madrid, 1933)

Melida.htm.jpgComo otros catalogadores, estudió en la Escuela Superior de Diplomática. Pasó casi toda su vida trabajando en el Museo Arqueológico Nacional, en el que entró en 1881 como aspirante sin sueldo en la Sección de Prehistoria y Edad Antigua. Poco después, ingresó por concurso de méritos en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, pasando a ser jefe de sección en el mismo Museo en 1884. Después de quince años como director del Museo de Reproducciones Artísticas (1901-1916), volvió al Arqueológico como director. Fue asimismo catedrático de Arqueología en la Universidad Central desde 1912 hasta su jubilación en 1916.

Su actividad en el trabajo de campo como arqueólogo fue muy activa. Se trasladaba a las excavaciones siempre que su trabajo en el Museo no se lo impedía, siendo las más importantes, entre las que dirigió, las de Numancia y Mérida, donde descubrió el teatro e impulsó su reconstrucción. Son numerosísimos los actos profesionales en los que participó, algunos de ellos con obligaciones de organización o como presidente: congresos de arqueología, exposiciones, conferencias, etc. Fue uno de los arqueólogos más importantes de los últimos años del siglo XIX y primera mitad del XX, reconocido internacionalmente y pionero en muchas cosas, como también lo fue Cabré Aguiló. Académico de la Real Academia de San Fernando (1899), de la de Historia (1906) –en la que ocupó el cargo de anticuario perpetuo–, San Carlos de Valencia, Buenas Letras de Barcelona y correspondiente de otras extranjeras. Le encargaron los Catálogos de las provincias de Tarragona (1907) –que no pudo hacer por motivos de salud–, de Badajoz (1907) y Cáceres (1914).

FUENTES

 

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“Carta blanca”, de Lorenzo Silva

«No se compadece de nadie quien ha aprendido a no apiadarse de sí.»

Carta blanca es una novela histórica de Lorenzo Silva, publicada en 2004, con la que el escritor madrileño consiguió el VIII Premio Primavera de Novela.

La historia se desarrolla en torno a la figura de Juan Faura, un personaje enigmático y atormentado, y comprende tres partes perfectamente diferenciadas. La primera nos sitúa, de la mano de su protagonista, al que un desengaño amoroso le ha llevado a apuntarse a la Legión, en plena guerra del Rif, en el otoño de 1921.

      «Porque Faura, como algunos otros de los hombres que se habían apuntado a aquello, no obraba ebrio de amor a la patria, ni tampoco cegado por la paga, muy superior a la soldada del resto del ejército, que había atraído a la mayoría. No, era mucho más sencillo. Había decidido irrevocablemente suicidarse, y prefería que le ayudaran.»

Después de un breve paréntesis en Alzira, en la primavera de 1932, donde Faura se reencuentra con su antiguo amor, la novela nos traslada al Badajoz de agosto de 1936. Allí, después de tomar partido por la República, nuestro protagonista decide enfrentarse a las tropas sublevadas, que están a punto de tomar la ciudad extremeña. Esta circunstancia le brindará la oportunidad de redimirse, enfrentándose a los Regulares y a sus antiguos compañeros legionarios en la batalla de Badajoz.

         «Esa mañana, ante la compañía formada, el capitán que la mandaba, sin el tono solemne con que se transmitían las órdenes oficiales, les dijo que estaba al corriente de las actividades «particulares» que algunos llevaban a cabo por las noches, pero que prefería hacerse el despistado, y que sin asumir en absoluto ninguna responsabilidad ni darles la más mínima cobertura, animaba a todo aquel al que le apeteciera y no estuviera de servicio a dar rienda suelta a sus impulsos. Sólo había dos condiciones: no se excusaría a nadie el retraso ni la inexactitud en el cumplimiento de los servicios que tuviera asignados, y quedaba prohibido llevar armas de fuego. Los legionarios bien podían jugarse sus vidas, si les convenía o les apetecía, pero en modo alguno arriesgarse a perder un fusil que en su día pudiera usar el enemigo.

      –Salvo esto -concluyó-, tenéis carta blanca.

      Cada uno entendió a su modo, pero todos entendieron más o menos igual. Podían coger lo que se les antojase, y hacerles a los moros que se encontraran lo que les viniera en gana. Alguno, dos meses después de desembarcar en Melilla, ya tenía larga costumbre de eso. La misma noche en que llegó el Tercio a la plaza, un musulmán de los que vivían en la ciudad perdió las orejas a manos de uno de los vengadores, que las guardó como trofeo. Y la ferocidad hacia el moro, en todas sus posibles manifestaciones, no había hecho sino ir en aumento desde que los hombres empezaron a tropezarse con los atormentados cadáveres de los soldados del ejército aniquilado meses atrás. Los aviones tiraban bombas incendiarias en las aldeas, los artilleros no se cuidaban mucho de distinguir entre posiciones militares y objetivos civiles (tampoco era fácil, porque cualquier casa podía ser un fortín, así que un problema menos) y los infantes remataban con soltura a los heridos indefensos que daba en dejar atrás el enemigo en su retirada. Pero todavía podía irse más allá, y más de uno ya lo había hecho.»

Carta blanca es una novela dura, con algunos pasajes de extremada crudeza, sobre todo en la primera parte de la misma, la que más me ha gustado y me ha resultado más dinámica. Y que nos ofrece una historia que está muy bien documentada, bien escrita y que te atrapa desde la primera página. Muy recomendable.

   A ratos, Carta blanca es un relato espeluznante, delator de la bestialidad a la que es capaz de rebajarse el ser humano. En otros momentos, exhibe una sensibilidad delicada y melancólica, que nos invita a evocar escenas de nuestro pasado y a recordar a seres queridos ya desaparecidos. Es, ante todo, una historia sobre la paradójica fragilidad y adaptabilidad del alma humana y sobre la naturaleza errátil de las múltiples fuerzas dinámicas que construyen el destino vital.

Dionisio Viscarri

SINOPSIS

Esta novela se abre con la guerra de Marruecos, a principios de los años veinte, y se cierra con la guerra civil, en plena década de los treinta. Sin embargo, más allá de narrarnos con nitidez y profundo realismo los avatares del protagonista, Juan Faura, en ambas contiendas, primero como jovencísimo legionario inexperto y desengañado, luego ya como hombre maduro escéptico y baqueteado por la vida, es, sobre todo, la historia de una pasión que va más allá del tiempo, del destino y del dolor, de un desamor tan intenso que le llevará a desahogar su amargura en una campaña suicida en la que no espera siquiera sobrevivir. Pero lo hará, y el hombre despojado en que se ha convertido se reencontrará con su pasado y descubrirá que no puede escapar de él, porque las huellas que deja en el alma la verdadera entrega a otro son las que nos conforman, las que guían nuestro sino, marcado inevitablemente por el desencanto, el conocimiento de los límites de la crueldad humana y el refugio del amor contra todo, frente a todo, como única redención y salida.

Carta blanca nos muestra una historia valiente, descarnada, profundamente apasionada, que indaga en nuestro pasado y nos ofrece la figura carismática y apabullante de un antihéroe inmerso en una época convulsa en donde se extreman los sentimientos y la auténtica relevancia de nuestros actos.

Lorenzo Silva, con la franqueza de una prosa madura y directa, sin concesiones, que brilla especialmente por su maestría, ha escrito una novela ante la cual es imposible permanecer indiferente.

LORENZO SILVA

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha escrito, entre otras, las novelas La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997), Noviembre sin violetas,La sustancia interior, El urinario, El ángel oculto, El nombre de los nuestros, Carta blanca (Premio Primavera 2004), Niños feroces, Música para feos y Recordarán tu nombre. En 2006 publicó junto a Luis Miguel Francisco Y al final, la guerra, un libro-reportaje sobre la intervención de las tropas españolas en Irak y en 2010 Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo). Además, es autor de la serie policíaca protagonizada por los investigadores de la Guardia Civil Bevilacqua y Chamorro. Con uno de sus títulos, El alquimista impaciente, ganó el Premio Nadal 2000 y con otro, La marca del meridiano, el Premio Planeta 2012. Desde 2010, es guardia civil honorario.

OTROS FRAGMENTOS DE LA NOVELA

       «En ese momento, Faura pensó en los otros, en aquellos enemigos a los que Corral se refería, y que él, a diferencia de los demás, conocía bien. Por un momento se le pasó por la mente contarles algo de ellos. Decirles que entre los legionarios había ladrones, asesinos y sinvergüenzas, pero también (y a menudo se trataba de la misma gente) pobres hombres a quienes la vida nunca les había dado cobijo, y que con el señuelo de aquel uniforme y de una hermandad gloriosa eran atraídos a la muerte como el toro con el trapo rojo hacia la vara y el estoque. Podía explicarles cómo y dónde vivían los marroquíes que se alistaban bajo las banderas de regulares, y cómo otros hombres más astutos y menos arrojados que ellos se aprovechaban de su miseria y de su combatividad congénita, fruto de una tierra roñosa y cruel, para convertirlos en máquinas de destruir. Unos y otros no eran más que peones de una suprema demencia que lo movía todo, que arrojaba a hermanos contra hermanos y que propiciaba paradojas como que los defensores de la fe católica llevaran a aquellos moros para vaciar de cristianos la vieja ciudad musulmana de la que los católicos de otro tiempo habían echado a sus abuelos. En suma, aquel despropósito beneficiaba a cualquiera menos a los hombres que esperaban tras aquellas murallas o iban a ser estrellados contra ellas. Juntos formaban un buen hatajo de burros, por dejarse destrozar una vez más unos contra otros, sin aprender nunca la maldita lección.»  […]

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               Legionarios por las calles de Badajoz. De Cajón de Sastre

         «–Vamos hacia la parte alta –dijo Ramírez.

       Dos carabineros y Toribio cubrieron la retirada, mientras el resto del grupo embocaba por la calle Trinidad. Luego, se juntaron todos y a la carrera llegaron hasta la plaza Cervantes, donde tomaron la primera calle a la izquierda, hacia la alcazaba. Por todos lados corrían milicianos que se arrancaban las insignias, arrojaban los fusiles, se quitaban los correajes. El caos de la derrota, el espanto ante la muerte, que Faura no saboreaba por primera vez. Ellos, sin embargo, se mantuvieron agrupados. A la altura de la calle Amparo vieron a unos quince o veinte metros una partida de legionarios y regulares. Acorralaban a unos hombres contra la pared, y los moros les rasgaban las camisas y les examinaban los hombros desnudos. Faura comprendió, a la misma velocidad a la que lo vio, el significado de aquel ritual: buscaban huellas del retroceso del fusil, el enrojecimiento que provocaba en la piel el golpe repetido de la culata sobre el hombro. En dos de ellos lo encontraron, y antes de que Faura y quienes iban con él pudieran reaccionar, a los infortunados los cosieron a bayonetazos. Dispararon entonces hacia el pelotón de liquidadores, que se deshizo al punto en un desorden de cuerpos que se echaban a tierra o buscaban desenfilarse, pero no se quedaron a pelear con ellos. Ahora tenían otra prioridad.

       Llegaron hasta la calle San Lorenzo sin ser hostilizados. Una vez allí, empezaron a recibir el fuego del grupo enemigo al que acababan de atacar, y que había salido en su persecución. Faura, Corral y un carabinero aguantaron en la esquina, para contenerlos, mientras el resto se dirigía hacia la calle Brocense. Un par de giros más les permitiría tomar la vía que conducía casi recta hacia la Puerta de Carros, el hueco en la parte norte de la muralla por el que se proponían huir.

      –Fuera ya de aquí los dos –les pidió Faura a los otros, al tiempo que metía un peine nuevo en el fusil.

        Vio que Corral se resistía.

     –Vamos, joder, esto hay que hacerlo más rápido –le apremió.»

 

Dolores Redondo en la Feria del Libro de Badajoz

La escritora Dolores Redondo ha presentado este viernes, 26 de mayo, en la Feria del Libro de Badajoz, su última novela, Todo esto te daré.

Dolores Redondo en la Feria del Libro de Badajoz

Un asesinato por investigar, una compleja relación familiar con el peso de la infancia y un pasado oculto; estos son los ingredientes principales de Todo esto te daré, la última novela de Dolores Redondo, ganadora del último Premio Planeta.

En esta ocasión, la trama de la historia nos traslada a la Ribiera Sacra gallega, entre Lugo y Ourense. Hasta allí tiene que ir Manuel, un escritor de éxito, para recoger el cadáver de Álvaro, su marido. Pero en la visita descubre que quizás no fue una muerte accidental y en su empeño por investigar lo ocurrido cuenta con el apoyo de Nogueira, un guardia civil y Lucas, un sacerdote amigo de la infancia de Álvaro.

Dolores Redondo destacó el potencial literario de algunos lugares en los que ha existido un trabajo duro a través de los tiempos y donde abundan las leyendas por la historia que tienen detrás. «Quizá sea por mi herencia, yo soy hija de marino. Llevo en mis genes eso de morir trabajando. Sitios como la Ribeira Sacra, con su pasado, su magia y su encanto hay muchos por la geografía española», afirmó la autora.

Además, Redondo ha dado dos primicias a sus lectores: se están preparando los guiones para la segunda y tercera parte de la trilogía del Baztán; y Todo esto te daré será llevada a la gran pantalla.

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«En el escenario majestuoso de la Ribeira Sacra, Álvaro sufre un accidente que acabará con su vida. Cuando Manuel, su marido, llega a Galicia para reconocer el cadáver, descubre que la investigación sobre el caso se ha cerrado con demasiada rapidez. El rechazo de su poderosa familia política, los Muñiz de Dávila, le impulsa a huir pero le retiene el alegato contra la impunidad que Nogueira, un guardia civil jubilado, esgrime contra la familia de Álvaro, nobles mecidos en sus privilegios, y la sospecha de que ésa no es la primera muerte de su entorno que se ha enmascarado como accidental. Lucas, un sacerdote amigo de la infancia de Álvaro, se une a Manuel y a Nogueira en la reconstrucción de la vida secreta de quien creían conocer bien.

La inesperada amistad de estos tres hombres sin ninguna afinidad aparente ayuda a Manuel a navegar entre el amor por quien fue su marido y el tormento de haber vivido de espaldas a la realidad, blindado tras la quimera de su mundo de escritor. Empezará así la búsqueda de la verdad, en un lugar de fuertes creencias y arraigadas costumbres en el que la lógica nunca termina de atar todos los cabos.»

LEER EL PRIMER CAPÍTULO

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Escritora española, Dolores Redondo (Donostia-San Sebastián, España, 1969) estudió Derecho y también cursó Restauración, aunque su pasión por la literatura pronto le llevó a escribir cuentos y relatos infantiles. En 2009 publicó su primera novela para adultos, Los privilegios del ángel.

Redondo logró un gran éxito en 2013 con la publicación de El guardián invisible, primera parte de la llamada Trilogía del Baztán, y que resultó ser una interesante mezcla de novela policial con elementos del folclore navarro en una intriga protagonizada por la inspectora de homicidios Amaia Salazar. Las dos continuaciones de la novela, Legado en los huesos y Ofrenda a la tormenta, han completado la trilogía, que ha superado los 400.000 ejemplares vendidos y que está siendo traducida a más de 15 idiomas. Los derechos de los tres libros han sido adquiridos para una futura adaptación cinematográfica a partir de 2017.

En octubre de 2016 fue premiada con el Premio Planeta por su obra Todo esto te daré.

Espido Freire en la Feria del Libro de Badajoz

La escritora Espido Freire ha presentado este jueves, 25 de mayo, en la Feria del Libro de Badajoz, su última novela, Llamadme Alejandra, ganadora del Premio Azorín de novela 2017.

Espido Freire en la Feria del Libro de Badajoz

Con esta novela, Espido Freire nos acerca a la figura de Alejandra Romanov (1872-1918), quien, pese a haber estado en el centro de especulaciones y misterios, era hasta ahora una gran desconocida y sobre la que la autora ofrece una mirada personal. Un personaje, que bajo la arrogancia que veía el pueblo desde fuera, escondía una timidez casi patológica y un principio de fobia social. «Alejandra Romanov ha sido una de las malas históricas, una reina odiada, malinterpretada, en ocasiones caricaturizada… como otra última reina con la que ella se siente identificada, María Antonieta, no tenían nada que hacer frente a los acontecimientos históricos. A mí me gustan esos personajes tan maltratados. Me gusta descubrir sus voces, y devolverles su humanidad. Ella era una amiga fiel, aunque muy exigente, una madre amantísima, una esposa enamorada. El problema para ella, precisamente, era medir esas emociones, escoger bien a sus amistades y confidentes (no siempre acertó) y lidiar con algo muy moderno, la protección de su intimidad cuando eran una de las familias más conocidas del mundo», ha afirmado la autora en una reciente entrevista.

La atracción de Espido Freire por Alejandra Romanov se remonta a su infancia. Por casualidad se topó con su reseña en una enciclopedia y despertó su interés. Con el tiempo continuó investigando y hace 13 años se planteó escribir una historia sobre ella. «El resultado de esa preocupación de niña y esa investigación de adulta es esta novela», afirmó.

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«Como si fueran figuras de ajedrez, la familia Romanov se prepara en silencio para un nuevo traslado. Alejandra, la zarina, sueña con ver a sus cuatro hijas casadas. Tras la abdicación del zar, ya no tiene grandes pretensiones para su pequeño Alexis, más allá de una vida tranquila y alejada del mundo. Echa de menos a su amigo Rasputin, el hombre que más la comprendió después de su amado Nikki. En su última morada y sin más que hacer que esperar su liberación, Alejandra satisface la curiosidad de sus hijas por su pasado. De esa manera reconstruye una vida marcada por la desgracia; pero también plena de felicidad porque el amor que se profesaron ella y Nikki, y que transmitieron a sus hijos, fue el bastión que los mantuvo unidos y fuertes hasta su trágico final.»

LEER EL PRIMER CAPÍTULO

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Espido Freire (Bilbao, 1974) debutó como escritora con Irlanda (1998), novela que recibió una espléndida acogida por la crítica y fue galardonada con el Premio Millepage, otorgado por los libreros franceses a la novela revelación extranjera. En 1999 apareció Donde siempre es octubre y seis meses más tarde se convertía en la ganadora más joven del Premio Planeta con su obra Melocotones helados (1999). Sus otras novelas son Diabulus in musica (2001), Nos espera la noche (2003) y Soria Moria (ganadora del Premio Ateneo de Sevilla 2007), La diosa del pubis azul (2005) y su última novela, La Flor del Norte (2011). Es autora, además, de colecciones de cuentos, una novela juvenil y un libro de poemas. La crítica la ha reconocido como una de las voces más interesantes de la narrativa española. En Ariel ha publicado los ensayos Mileuristas, La generación de las mil emociones, Primer amor, Los malos del cuento y Quería Volar.

Care Santos presentó su novela “Media vida” en la Feria del Libro de Badajoz

La escritora Care Santos ha firmado ejemplares y ha presentado este lunes, 22 de mayo, en la Feria del Libro de Badajoz, su última novela, Media vida, ganadora del Premio Nadal 2017.

Conferencia de Care Santos en la Feria del Libro de Badajoz

La escritora Care Santos presentó Media vida, una novela con la que quiere rendir homenaje a las mujeres educadas durante el franquismo en valores anclados en el siglo XIX y que tuvieron que luchar para adaptarse a la Transición. «Quería escribir sobre ellas, porque fueron relegadas por el franquismo a una serie de roles que no fueron los mismos que los de los hombres y porque además estas mujeres están vivas y pueden participar y aportar mucho a este debate, como de hecho están haciendo en los clubes de lectura y en las presentaciones», afirmó la escritora.

Media vida nos acerca a la historia de cinco niñas internas en un colegio de monjas en los años 50 a las que les marca un juego supuestamente inofensivo que acaba con consecuencias para el resto de sus vidas. Treinta años después, ya en los ochenta, se reencuentran.

Media vida es el retrato de una generación de mujeres bajo una sociedad cambiante que tuvo que enfrentarse, cada una a su manera, a la hipocresía de aquellos que pretendían conservar las viejas formas a cualquier precio. En ella se reflexiona sobre la amistad, el amor, la política, la hipocresía y, especialmente, sobre el perdón. «Se trata de aprender a vivir con lo que el pasado nos va sirviendo. Creo que es una novela sobre madurez. Estoy en el momento vital de las protagonistas, eso no es casualidad, también tengo necesidad de reflexionar sobre ciertas cosas y creo que una de las cosas para la que nos sirve la madurez es para darnos cuenta del peso que tiene el pasado y cómo hay que resolverlo para que no sea excesivo de cara al futuro y una de esas cosas es el perdón. Todos tenemos que administrar ciertos perdones en la vida, como a aprender a vivir con cosas de difícil o imposible digestión y en esta novela hay varios perdones».«En pleno verano del año 1950 cinco chicas adolescentes internas en un colegio de monjas juegan juntas por última vez a «Acción o Verdad» o, como ellas lo llaman, el juego de las prendas. Dos de ellas, las gemelas Viñó, están a punto de empezar una nueva vida, llena de interrogantes, lejos de allí. La ocasión es especial y lo saben, pero ninguna espera que esa noche se convierta en un punto de inflexión para alguien más y que sin siquiera imaginarlo acabe marcando su camino para siempre. A través de las vidas de cinco amigas a lo largo de treinta años, Care Santos retrata a una generación de mujeres que tuvieron que construir sus destinos en un momento en que la hipocresía de aquellos que querían mantener las formas a cualquier precio se enfrentó a nuevas miradas sobre la amistad, el amor y la libertad.»

LEER EL PRIMER CAPÍTULO DE LA NOVELA

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Care Santos (Mataró, 1970) es escritora y crítica literaria. Es autora de diez novelas, entre las que destacan Habitaciones cerradas (2011) –recientemente adaptada a la televisión–, El aire que respiras (2013), Deseo de chocolate (2014, premio Ramon Llull) y Diamante azul (2015). Su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas, incluyendo el inglés, el alemán, el francés, el sueco, el italiano y el holandés. Es crítica literaria del suplemento El Cultural del diario El Mundo, colaboradora de varios medios de comunicación, como Mujer Hoy o El Periódico, y codirectora de la plataforma La tormenta en un vaso.

Enrique Bocanegra presentó su novela “Un espía en la trinchera” en la Feria del Libro de Badajoz

El escritor Enrique Bocanegra ha presentado este domingo, 21 de mayo, en la Feria del Libro de Badajoz, su última novela, titulada Un espía en la trinchera, por la que ha obtenido el prestigioso Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias.

Conferencia de Enrique Bocanegra en la Feria del Libro de Badajoz

Un espía en la trinchera aborda uno de los capítulos menos conocidos de la vida del británico Kim Philby (1912-1988), el agente doble más importante de la historia del siglo XX. En concreto, su instalación en España en plena contienda civil, donde fue acreditado como corresponsal del diario The Times, aunque en realidad seguía órdenes de la Unión Soviética.

Durante la conferencia, Bocanegra ha hablado sobre el proceso creativo que ha llevado a cabo para la escritura de su novela. Un trabajo basado en un estudio minucioso de diversas fuentes históricas, correspondencia y otros datos que el autor ha tenido que manejar para la elaboración de su novela y en el que el CNI ha tenido un papel muy relevante.

«El británico Kim Philby (1912-1988) está considerado el agente doble más importante de la historia del siglo XX. Reclutado por los soviéticos con apenas veintidós años, poco después de graduarse en Cambridge, a partir de los años cuarenta ocupará cargos clave en el servicio secreto británico, el legendario MI6. Tras desertar a la Unión Soviética en 1963, su caso salta a la luz pública y provoca un intenso debate sobre cómo fue posible que un alto cargo de la elite británica traicionase durante décadas a su propio país. Su caso inspira a periodistas, pensadores, cineastas y escritores como John Le Carré que se inspiró en Philby para el personaje central de El topo, su novela más célebre.

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Sin embargo, el capítulo menos conocido de su carrera es su primera misión, cuando el servicio soviético le ordena instalarse en España en plena guerra civil. Acreditado como corresponsal de The Times en el bando sublevado, Philby, agente soviético, llegó a ser condecorado en persona por el propio Francisco Franco en Burgos el 3 de abril de 1938, tras resultar herido durante la batalla de Teruel. A partir de los artículos que Philby escribió para  The Times, así como de la correspondencia que intercambió con sus editores (material que en gran parte ha permanecido inédito hasta la fecha), este libro analiza su trayectoria durante los dos años y medio que permaneció en España en plena guerra y la incidencia, fundamental, según el mismo Philby reconoció en su autobiografía, que esta experiencia tuvo sobre su carrera como espía..»

LEER EL PRIMER CAPÍTULO DE LA NOVELA

Periodista y autor español, Enrique Bocanegra (Sevilla, 1973) cursó estudios de Ciencias de la Información en la Universidad de Sevilla, especializándose con un máster en Comunicación de la Defensa por el Centro de Estudios de la Defensa Nacional. A lo largo de su carrera ha trabajado en varios países y ha destacado también por su labor como gestor cultural. En la actualidad es coordinador cultural en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, donde llegó tras pasar por el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Su pasión y conocimiento del mundo militar, la defensa y la historia de España le llevó a escribir Un espía en la trinchera.

Marcos Chicot presentó su novela “El asesinato de Sócrates” en la Feria del Libro de Badajoz

«En 2.500 años no hemos aprendido a blindar la democracia»

El escritor Marcos Chicot ha compartido un día de literatura con sus lectores en la Feria del Libro de Badajoz. Este sábado, 20 de mayo, ha presentado su libro El asesinato de Sócrates, con el que fue finalista del Premio Planeta 2016 y que le llevó tres años de escritura, tras mucha investigación y un largo proceso creativo.

Marcos Chicot en la Feria del Libro de Badajoz

El escritor madrileño destacó de su novela, El asesinato de Sócrates, algunos de los siguientes aspectos: un filósofo que cambió el mundo, un vaticinio tenebroso, una histórica intriga ambientada en el siglo más apasionante de la Grecia clásica. Pero si hay algo que resaltar en todo es la importancia de la muerte de Sócrates, si no hubiera vivido y muerto así no se hablaría hoy nada de él.

Chicot afirmó que muchas de las cosas que ocurren actualmente ya sucedían en la Grecia de Sócrates. «Muchas veces me dicen que no saben si están leyendo el periódico del día anterior o mi novela, porque hoy en día está ocurriendo lo mismo que entonces. En 2.500 años no hemos aprendido a blindar la democracia, todo lo contrario, en lo que hemos avanzado mucho, de forma sorprendente diría, es en la sofisticación de la corrupción, eso sí ha avanzado muchísimo», reflexionó el escritor madrileño.

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«El asesinato de Sócrates recrea magistralmente la época más extraordinaria de nuestra historia. Madres que luchan por sus hijos, amores imposibles y soldados tratando de sobrevivir se entrelazan de un modo fascinante con los gobernantes, artistas y pensadores que convirtieron Grecia en la cuna de nuestra civilización. A lo largo de las páginas de esta absorbente novela, brilla con luz propia la figura inigualable de Sócrates, el hombre cuya vida y muerte nos inspiran desde hace siglos, el filósofo que marca un antes y un después en la historia de la humanidad.»

Leer primer capítulo del libro

Marcos Chicot (Madrid, 1971). Es licenciado en Psicología Clínica, Psicología Laboral y Económicas. Está casado y tiene dos hijos: Lucía (2009) y Daniel (2012).

En lo literario, Chicot se dio a conocer en el año 1998 con la novela Diario de Gordon, obra que le valió el prestigioso Premio Francisco Umbral. Desde entonces ha seguido dentro de la novela y el relato, con incursiones en la literatura juvenil, aunque sin duda es conocido para el gran público gracias a su libro de 2013, El asesinato de Pitágoras, finalista del Planeta y que ha sido publicado en más de 20 países. En 2014 refrendó su éxito con la novela La Hermandad.

En 2016 logró el segundo puesto en el Premio Planeta gracias a su obra El asesinato de Sócrates.

Pertenece a la organización Mensa, y dona el 10% de lo que obtiene con sus novelas a organizaciones de ayuda a personas con discapacidad.